El Bautismo
Desde la perspectiva teológica adventista, el bautismo simboliza la unión del creyente con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, el perdón de los pecados y la recepción del Espíritu Santo. Asimismo, representa la entrada pública del creyente a la comunidad de la iglesia y expresa un compromiso consciente con Dios. En la práctica de la IASD, el candidato debe recibir instrucción bíblica, demostrar comprensión de las enseñanzas fundamentales, realizar el voto bautismal y ser bautizado por inmersión. De esta manera, el procedimiento procura preservar la solemnidad del rito, la preparación espiritual del candidato y su incorporación responsable a la vida y misión de la iglesia.
El bautismo es comprendido como un acto de pacto entre el creyente y Dios. No es un sacramento que confiera gracia ex opere operato, sino un símbolo visible de una gracia ya recibida por la fe. (Asociación Ministerial de la División Sudamericana, Manual de la Iglesia, 57).
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