Riesgos del Ministerio Pastoral

 Riesgos del ministerio Pastoral

A. Quedarse en casa. Parece que la lucha diaria es contra el slogan "QUÉDATE EN CASA". Si la esposa y los hijos nos ven muy frecuentemente en casa comienzan a perder la fe en nosotros y empiezan a faltarnos el respeto.

B. Boiar en Internet. Quedarse mucho en Internet puede significar:

1. Encuentro con los tres jinetes del libertinaje: pornografía, la sensualidad y el erotismo.

2. Absorción de teorías conspiranoicas y sensacionalismo. El envanecimiento nos puede hacer creer que somos inmunes a estás cosas; pero, infelizmente, acabamos aplicando esos elementos a la organización dónde estamos trabajando. Cuestionando todo y creando especial iones acerca de cambios, planes y motivaciones.

3. Infodemia. La sobresaturación de información puede llevarnos a perder la concentración de las actividades que deben ser realizadas, la preparación que esté oficio necesita o las relaciones que necesitan tiempo para ser cultivadas. Está saturación de información está, por general, cargada de sensacionalismo y panoramas catastróficos que pueden acabar frenando las expectativas de avance o proyecciones de la obra.

4. Confusión de oficios. El Pastor comienza a pensar que le irá mejor siendo un influencer. Pero no tiene el equipo suficiente que le de el soporte para ser mediático. Acaba descuidando su labor pastoral-social por cuidar el aspecto mediático.

5. Apagón de fe. El escepticismo que deriva del sensacionalismo, teorías de conspiración, panoramas futuristas desoladores puede apagar la fe, no solo del creyente sino también del Pastor.


FRENTE AL ADULTERIO

Aparecen:
Enojo
Dolor
Confusión
Aturdimiento
Atolondramiento

Pérdida puesto, ingresos, residencia, valor propio y comunidad

Su única compañía es de aquel que la ha herido.

¿Puede restaurarse el matrimonio dañado de un ministro?

Si se puede ¿Cómo se restaura?

La falta de franqueza la herirá mucho más.

El matrimonio puede ser destruido por la terrible realidad de su pecado.

Una por una, perdona las mentiras, el engaño, el adulterio, todo. Eso no cambia el pasado, lo que ha ocurrido; pero hace algo más maravilloso: ¡La cambia a ella!

El perdón no es un milagro que de pronto erradica las heridas recibidas.l; pero es un milagro en el sentido que inicia el lento proceso de curación. Le da fuerza a ella y la gracia para olvidar el pasado y comenzar de nuevo.

Confiesa su dolor a su marido. Su propósito no es herirlo, sino confrontarlo.

Sería mejor salir, estar con el miembro y ver de cerca la realidad. Y desafiarla con la Palabra de Dios.

Hijos: 

"No porque tu padre es pastor, ustedes conocen a Dios"
No porque trabajas para la iglesia, conoces a Dios.
Nuestra respuesta debiera ser: Habla Señor, que tu siervo escucha.
Pero muchas veces le decimos: Escucha Señor, que tu siervo habla.
"Santificados hoy, porque mañana el Señor hará maravillas entre vosotros" CC, 70

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