Las preguntas de la ética

"Es un principio de nuestra naturaleza que nos volvemos como aquello que admiramos... toda la maldad, el crimen, la guerra, el abuso, las mentiras y el odio que vemos en el mundo son solo síntomas del verdadero problema subyacente: la adoración falsa, la idolatría. ADORACIÓN FALSA CONDUCE A UNA ÉTICA FALSA" - Thomas R. Sheperd. Understanding the three Angel's Messages. The gospel and a message of warning. Review and Herald Junio 2025. En https://adventistreview.org/theology/doctrines/understanding-the-three-angels-messages/ Consultado el 12/01/2027

¿Cuáles son las metas que debemos buscar? 
¿Qué clase de personas debemos ser? 
¿Cuáles son las normas que debemos seguir? 
Estas son las grandes preguntas que el estudio de la ética pretende contestar. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 8.

"Estas preguntas implican que la conducta humana está sujeta a una evaluación triple, desde el punto de vista ético. Primero, el fin que buscamos debe ser bueno, intrínsecamente digno de ser perseguido. Segundo, nuestro motivo también debe ser bueno, surgiendo de un buen carácter. Tercero, el medio para lograr el fin también debe ser bueno, de acuerdo con principios correctos, ya que ni un buen fin ni un buen motivo es compatible con un medio corrupto. Para que nuestra conducta sea digna de aprobación, debe ser buena en los tres sentidos. Además, el fin, el motivo, y el medio son todos inseparables". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 8.

"Una evaluación moral, por supuesto, implica que hay normas por las cuales se puede juzgar algo. Los fines se juzgan según criterios de valor intrínseco. El carácter de las personas se juzga de acuerdo con los criterios de virtud. Las acciones (incluyendo juicios mentales y actitudes) se juzgan según los criterios de obligaciones morales.
¿Cuáles son estos criterios, y cómo llegamos a identificarlos? Esta es la pregunta más importante de la ética. No podemos tomar ninguna decisión ética sin presuponer una respuesta a esta pregunta. Y la respuesta depende de alguna perspectiva filosófica más profunda, de algún enfoque acerca del ser humano y su lugar en el universo.
Desde un enfoque bíblico, la pregunta acerca de los propósitos, las personas, y las prácticas se resume en una sola pregunta: ¿A qué nos está llamando Dios para ser y hacer? Ya que el llamado redentor de Dios no es simplemente una invitación, sino una manifestación de su soberanía y su poder, la pregunta más amplia es: ¿A qué nos está llamando y capacitando Dios, a nosotros su pueblo redimido, para ser y hacer? (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 8.

"Al incluir la obediencia en la definición, Hoekema llama nuestra atención al aspecto del llamado efectivo que está orientado a una meta, un concepto que surge frecuentemente en el Nuevo Testamento. Hemos sido llamados a la salvación por la obra santificadora del Espíritu Santo y por la fe en el evangelio, para que podamos compartir la gloria del Señor Jesucristo (2 Tesalonicenses 2:13-14). La meta final de nuestro llamado es la vida eterna (1 Timoteo 6:12), el premio celestial (Filipenses 3:14), el reino de Dios, y la gloria de Dios (1 Tesalonicenses 2:12). 
Hemos sido llamados a pertenecer a Cristo (Romanos 1.6), y como nuestro llamado nos une con El en el compañerismo (1 Corintios 1:9), esto significa que somos llamados también a vivir una vida santa (1 Tesalonicenses 4:7) y a seguir Su ejemplo de sufrimiento por causa de justicia (1 Pedro 2:21)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 9.

"La ética bíblica es distinta, en que identifica lo bueno con la voluntad revelada de Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 12.

"La ética cristiana se puede definir como el estudio de la vida que se conforma a la voluntad de Dios - el estilo de vida que es bueno, que agrada a Dios, y que perfecciona la naturaleza humana". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 12.

¿Cómo podemos saber la voluntad de Dios?
¿Cómo podemos saber lo que Dios desea que hagamos y seamos?

¿Cómo podemos conocer la voluntad revelada de Dios? 
La respuesta breve es: a través de las Escrituras, que nos pueden hacer sabios para la salvación por medio de la fe en Jesucristo (2 Timoteo 3:15). Las Escrituras son claras y suficientes para cumplir este
propósito, para que el hombre sea preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16).  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 13.

"El enfoque bíblico de los valores es que son objetivos y normativos. La Biblia supone que debemos desearlos y buscarlos, justamente porque son valiosos. Esto es lo opuesto del enfoque subjetivo que supone que son valiosos solamente porque los deseamos y los buscamos".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 14.

"La lista clásica de Pablo, en que menciona los valores que son mejores, los valores que son objetivamente buenos e intrínsecamente dignos de buscar, se encuentra en Filipenses 4:8-9.
“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros".
El imperativo doble (“en esto pensad” y “esto haced”) destaca la unidad entre la reflexión y la acción, cuando se trata de buscar la excelencia moral". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 14.

"Sin analizar en detalle cada palabra en la lista de Pablo, podemos notar que son valores objetivos, fundados en Dios, y se nos insta a pensar en ellos. No nos invita a crear nuestros propios valores, sino a contemplar los valores que Dios mismo ha ordenado. La contemplación guiada por el Espíritu Santo produce el deseo de demostrar estos valores con nuestra vida". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 14.

"¿Cuál es el fin principal del hombre? 
Generaciones de niños que fueron criados con la enseñanza del Catecismo Menor de Westminster aprendieron a contestar, “El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de él para siempre"(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 16.

"Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti” - Agustin, Confesiones, libro I, capitulo 1. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 16.

"Si le preguntáramos a Aristóteles, “¿cuál es el fin principal del hombre?”, él contestarıá , “prosperar a través de la excelencia moral e intelectual - y con un poco de suerte” - Vea Aristoteles, Nicomachean Ethics [La etica nicomaqueana], trad. Martin Oswald (Indianapolis: Bobbs-Merrill, 1962), 1.7.10.  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 17.

"Tal como dice Agustín en su descripción maravillosa de la ciudad celestial, Dios es la felicidad de los redimidos.
“El premio de la virtud será el mismo Dios que nos dio la virtud, pues a los que la tuvieren les prometió a sı́ mismo, porque no puede haber cosa ni mejor ni mayor. Porque ¿qué otra cosa es lo que dijo por el Profeta: «yo seré su Dios y ellos será n mi pueblo», sino yo seré su satisfacción. Yo seré todo lo que los hombres honestamente pueden desear—vida y salud, sustento y riqueza, gloria y honra, paz y todo cuanto bien se conoce? De esta manera se entiende también lo que dice el Apóstol: «que Dios nos será todas las cosas en todo». El será el fin de nuestros deseos, pues le veremos sin fin, le amaremos sin fastidio y le elogiaremos sin cansancio". - Agustín , La ciudad de Dios, libro XXII, capitulo 30. Citado de la versión en el sitio “Iglesia Reformada” http://www.iglesiareformada.com/Agustin_Ciudad_22_2.html (29 de Nov., 2008). Vea también Obras de San Agustín , La ciudad de Dios, tomo 2, (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, tomo XVII, 1977), libro XXII, capitulo 30.  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 18.

"Si Dios, como fuente viva que nunca se agota, contiene en si la plenitud de todos los bienes, nada fuera de él han de esperar aquellos que se esfuerzan en alcanzar el sumo bien en toda su plenitud y perfección.... Si el Señor ha de hacer participes a sus elegidos de su gloria, virtud y justicia, e incluso se dará a sı́ mismo para que gocen de El, y lo que es más excelente aún, se hará en cierta manera una misma cosa con ellos, hemos de considerar que toda clase de felicidad se halla comprendida en este beneficio". - Calvino, Institucion, 3.25.10. Vea también Tomas de Aquino: “Por eso esta claro que solo el bien universal puede calmar la voluntad del hombre. Ahora bien, esto no se encuentra en algo creado, sino solo en Dios, porque toda criatura tiene una bondad participada. Por tanto, solo Dios puede llenar la voluntad del hombre, como se dice en Sal 102,5: El que colma de bienes tu deseo. Luego la bienaventuranza del hombre consiste en Dios solo.” Suma de teología, parte I-II, (Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, tomo 2, 1989), 56 (primera sección de la segunda parte, cuestión 2, articulo 8). (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 20.

"La orientación estructural del Catecismo Menor de Westminster sigue siendo apropiada para la ética cristiana. La voluntad de Dios se refiere en primer lugar a su propósito para nosotros en Cristo, y después también se refiere a su forma de guiarnos para lograr ese propósito. Al considerar la meta a la cual nos llama Dios, encontramos en las Escrituras una variedad rica de temas que se traslapan, especialmente la gloria de Dios, la imagen de Cristo, el reino de Dios, y la vida eterna". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 20.

"La generación que recuerda a Edwards solamente por su sermón, “Pecadores en las Manos de un Dios Airado”, se sorprenderá por el hecho de que él creía que Dios había creado el mundo para comunicar su bondad y especialmente su felicidad. Es verdad que Edwards sostenía que la justicia de Dios se glorifica en la condenación de los malvados, pero hacía una distinción crucial:
“Según las Escrituras, lo que agrada a Dios,... lo que Dios se inclina a hacer como algo bueno en sı́ mismo, y lo que le produce gozo simplemente y finalmente, es el bienestar de sus criaturas. Porque, aunque las Escrituras a veces hablan del gozo que El experimenta al castigar los pecados de los hombres, ...también frecuentemente hablan de su bondad y su misericordia, que ejerce con deleite, de una manera diferente, opuesta a lo que siente cuando demuestra su ira. Dios demuestra esta última con lentitud y con renuencia; la miseria de sus criaturas no es algo que le agrada por sı́ sola"(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 22.

LA GLORIA DE DIOS

"El contexto de este gran imperativo (1 Corintios 10:31) es más ampliamente la vida y el testimonio de la iglesia. Después de plantear el principio de glorificar a Dios en todo lo que hacemos, Pablo continúa con una aplicación práctica para la situación actual: “No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Corintios 10:32). Dios no es glorificado en las acciones, por inocentes que parezcan por sı́ solas, que impiden el progreso del evangelio. Pablo apela a su propio ejemplo de auto-subordinación para lograr el bien de los demás: “no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Corintios 10:33). Entonces lanza el desafío final: “Sed imitadores de mı,́ ası́ como yo de Cristo” (1 Corintios 11:1). Dios se glorifica cuando imitamos a Cristo en todas las cosas, sean pequeñas o grandes, porque la imagen de Cristo es la expresión suprema de la gloria de Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 24.

LA IMAGEN DE CRISTO

"La meta de Dios en la redención es conformidad a la imagen de su hijo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 25.

Según Génesis 1:26-28: "El ser humano fue creado para ser el representante visible del Dios invisible". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 26. 

"El hombre ha sido llamado a seguir la pauta de lo que Dios es". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 26. 

"Ser renovado a la imagen de Dios significa ser hecho como Cristo, quien no solamente es Dios, sino también funcionó en perfecta armonía con la voluntad de Dios cuando estaba en forma de hombre, realizando en su persona todo lo que el hombre debía ser. De su ejemplo podemos aprender que la plenitud humana se logra en sumisión (eulabeia) reverente a la voluntad de Dios (Hebreos 5:7). En Cristo vemos la gloria de Dios reflejada verdaderamente y perfectamente en la forma de un ser humano, y él nos llama a seguirle". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 26. 

"En la redención, la imagen de Dios se restaura a su función correcta en relación con Dios (hosiotēs) y en relación con otros seres humanos (dikaiosunē), siguiendo la pauta de Cristo, el preeminente Siervo del Señor, por medio de quien se cumple el mandato original de gobernar la tierra para la gloria de Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 27.

EL REINO DE DIOS

"La primera Bienaventuranza promete el reino de Dios a los pobres en espíritu; la cuarta garantiza saciar a los que tienen hambre y sed de justicia; la séptima asegura a los que son perseguidos por causa de justicia, que el reino de los cielos será de ellos (Mateo 5:3, 6, 10). Ası́ las Bienaventuranzas preparan a los discípulos de Jesús para su declaración del bien supremo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [comida, bebida, vestimenta] os serán añadidas” (Mateo 6:33). 

"La clave de la teología del Nuevo Testamento es la proclamación del reino de Dios".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 29.

"El reino de Dios es universal y perpetuo. ¿Cómo entonces puede venir? La respuesta es que su reino viene cuando él manifiesta su soberanía en un mundo de apostasía y rebeldía , restaurando la vice regencia del hombre en Cristo (expresada en el relato de la creación en la forma del cuidado y el dominio sobre la tierra). La venida del reino es proclamada inmediatamente después de la caída, cuando el pecado había hecho humanamente imposible lograr la tarea que Dios le había dado al hombre, sin intervención divina. El Creador-Rey gobierna, poniendo enemistad entre la serpiente y la mujer, entre sus simientes respectivas - un decreto divino que conlleva la promesa de la victoria inal sobre el malo (Génesis 3:15). La simiente de la mujer triunfará, pero con sufrimiento; la serpiente herirá al Redentor en el calcañar, antes de ser fatalmente pisoteado debajo de sus pies". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 29.

"La presencia del Rey en la tierra marca la primera fase de la llegada del reino prometido". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 32.

"el evento escatológico más grande de la historia no está en el futuro, sino en el pasado. Ya que Cristo ha ganado la victoria decisiva sobre Satanás, sobre el pecado, y sobre la muerte en el pasado, los eventos escatológicos futuros deben entenderse como la culminación de un proceso redentor que ya comenzó". -Anthony Hoekema, The Bible and the Future, 77.  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 32.

"El gran programa de la etapa actual del reino es la misió n de hacer un pueblo para Dios de todas las naciones (Hechos 15.14)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 33.

"El reino es un asunto de experiencia actual, y no solamente de esperanza futura. La Iglesia ha sido llamada a seguir el ejemplo del Mesıá s en su sufrimiento y en su gloria (Romanos 8.18-21)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 33.

"La vida eterna es el sumo bien y la muerte eterna el sumo mal". - Agustıń , Ciudad de Dios, Libro 19, capitulo 4. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 35.

"La Tierra Prometida es una representación concreta de la bendición, pero el aspecto más importante de la bendición se encuentra en la afirmación, “él es vida para ti”. Dios mismo es el bien que debemos buscar, y la vida que debemos escoger. La bendición del pacto consiste esencialmente en la unión con él". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 35.

"C. S. Lewis lo dijo bien, “Serıá una criatura atrevida y absurda la que se presentara a su Creador jactándose, ‘No soy mendigo. Te amo desinteresadamente" Jesús vino a llamar a los cansados y trabajados - no a los auto-suficientes y desinteresados - para darles descanso en sus almas (Mateo 11;28)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 37.

IMPLICACIONES PRÁCTICAS

"Los americanos estiman la libertad como el valor cultural más alto. Esto significa que la libertad ha llegado a definir lo que es bueno en la mente americana. Pero la manera en que típicamente describen la libertad es un summum bonum sin contenido.
“La libertad llega a significar que los demás deben dejarme tranquilo, sin imponer sus valores, sus ideas, o su estilo de vida sobre mı.́ Significa no tener autoridad arbitraria sobre mı́ en el trabajo, en la familia, y en la vida política. Pero es mucho más difıćil definir lo que puedo hacer con esa libertad". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 38.

"La libertad en la tradición bíblica significa libertad para hacer la voluntad de Dios; en la política, significa libertad para trabajar para el bien común de la sociedad. Pero en el individualismo actual, la libertad significa “libertad para escoger”, sin referencia a criterios morales objetivos. “¿Qué son los derechos humanos?”, le preguntaron a un niño. “Derecho de ser libre para hacer lo que quiera”, contestó . Esto es el concepto que tienen muchas personas acerca de la libertad". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 38.

"Defienden su propia libertad, a como dé lugar. Los que están a favor del aborto reclaman la libertad de la mujer embarazada, y los que están en contra del aborto reclaman la libertad del bebé. Los que están en contra de la matanza de animales defienden la libertad de los animales, y los que venden pieles defienden su libertad para realizar su negocio". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 38.

"Frecuentemente la gente prefiere hablar de “valores” y no de “deberes”. Se habla de los valores que tiene la gente, sin hablar de normas éticas, porque este último podría llevar a discusiones conflictivas, incluso a la crítica o a la intolerancia. Hablar de lo que es bueno en sı́ mismo implica normas universales, y se da por sentado que no existe tal cosa. Muchos ya no hablan de lo que es “bueno”, sino solamente de lo que son sus propios valores. Hablan de lo que es “bueno para mí” . Con sus palabras, hablan de la moralidad, pero con sus manos, actúan de acuerdo con su preferencia personal". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 39.

"Si nos definimos según preferencia personal, y esas preferencias son arbitrarias, entonces cada uno constituye su propio universo moral". - Bella, Habits of the heart, 76. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 39.

"El bien y el mal se determinan, no de acuerdo con normas objetivas, sino de acuerdo con lo que el individuo encuentra útil para satisfacer sus propios deseos y suplir sus propias necesidades. “¿Qué tipo de mundo”, preguntan, “es habitado por este tipo de persona que está siempre en desarrollo, pero que no tiene ningún fin moral? En ese mundo, cada individuo tiene derecho a su propio ‘espacio’, y no tiene límites impuestos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 39.

"Libre para ser lo que quiera, y para cambiar cuando quiera". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 39.

"Según este esquema, ninguna decisión es buena o mala en sı́ misma; lo que vale son los resultados que satisfacen las preferencias del individuo, sin restricciones de un universo moral que él no ha hecho". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 39.

"El punto es que, sin el fin del drama, no hay mucha esperanza en la búsqueda del significado de la vida". - God (A Play) esta incluido en Without Feathers [Sin plumas] (New York: Warner, 1976), una colecció n de los escritos de Woody Allen que lleva como epıǵ rafe una cita de Emily Dickenson, “Esperanza es la cosa con plumas...”(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 40.

"Existe una norma para la naturaleza humana que deine su verdadera realización. El evangelio toca este punto, porque son verdaderas buenas noticias para los que quieren ser aquello para lo que el hombre fue creado". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 40.

"El principio clave de la vida cristiana no es la obediencia de una ley impersonal, sino la lealtad a Dios, el autor personal de la ley. La obediencia viene de un deseo de agradarlo y conformarse a su cará cter. El interé s personal está incluido, porque Dios ha hecho que nuestro interés sea el interés propio de él. Incluso, é l ha dado a su ú nico Hijo, para que podamos escuchar las palabras, “Bien, buen siervo y iel...entra en el gozo de tu Señ or” (Mateo 25:21, 23).". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 40.

EL MOTIVO DE LA VIDA CRISTIANA - EL AMOR

"Todos buscamos la felicidad, pero nadie busca a Dios. El telos bíblico es especialmente anatema para la mente humanista". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 41.

"Como dijo Bertrand Russel, tomarnos de la mano y cantarle himnos para toda la eternidad serıá completamente aburrido. Para el hombre libre, ¡el infierno no serıá peor!" (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 41.

"Tenemos que aprender a apreciar el cielo. Si Dios le pregunta a Kurtz, “¿Por qué debo dejarte entrar en mi cielo?”, él contestarıá , “¿Y yo para qué quiero entrar allí? ¡Ese lugar me parece el infierno!” Sin la gracia de Dios en nuestra vida, pensaríamos lo mismo. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 41.

"El castigo no tiene poder para rehabilitar a nadie. Como dice John Murray, “Aun la demostración de ira no crea un odio del pecado; incita a amar má s el pecado y produce enemistad con Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 46.

"El problema verdadero de la ética no está en encontrar las reglas para mostrarnos cómo glorificar a Dios y gozarnos de él, sino que está en tener la voluntad para hacer que esto sea nuestra meta en primer lugar". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 42.

"Los leopardos no cambian sus manchas. Algo drástico tiene que suceder para que el hombre busque a Dios como su meta, un cambio tan profundo que constituye nacer totalmente de nuevo, pero esta vez desde arriba". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 42.

"¿Cuáles son las características esenciales de un corazón transformado? ¿Qué constituye una disposición bondadosa, según las Escrituras? En el Nuevo Testamento, frecuentemente se mencionan juntos la fe, la esperanza, y el amor, como los componentes básicos de un corazón transformado por el evangelio". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 43.

"Como observó Agustín, “si uno obedece el mandamiento por temor al castigo, y no por amor de la justicia, entonces obedece en el espíritu de servidumbre y no libertad—y por lo tanto realmente no obedece". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 44.

"¿Qué es el amor?”
“Es un fuego encendido en los afectos, por el cual un cristiano es llevado con fuerza a buscar a Dios como el bien supremo". - Thomas Watson, The Ten Commandments [Los Diez Mandamientos] (1692; reimpreso, Edinburgh: Banner of Truth, 1965), 6. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 50.

"El amor hacia Dios es un complejo de disposiciones, que incluye el afecto y la volición, tradicionalmente llamados en latín, la complacentia (satisfacción) y benevolentia (buena voluntad)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 50.

"Expresamos nuestro amor para con Dios mayormente en dos maneras— espontáneamente (afectivamente), y deliberadamente (efectivamente).... En la primera manera, llegamos a querer a Dios, y a querer lo que le agrada; en la segunda manera, le servimos a Dios y hacemos lo que él nos pide. La primera manera nos une con la bondad de Dios, y la segunda manera nos mueve a cumplir su voluntad. La primera manera nos llena de satisfacción, de benevolencia, de anhelos espirituales, deseos, aspiraciones, y fervor, y nos produce una comunión con Dios, corazón a corazón; la segunda manera produce en nosotros resolución firme, valentía constante, y la obediencia absoluta que es necesaria para cumplir lo que sea que Dios mande, y para soportar, aceptar, aprobar, y recibir todo lo que él permita". San Francis de Sales, Treatise on the Love of God [Tratado sobre el Amor de Dios], traducido por Vincent Kern (Westminster, Md.: Newman, 1962), 217. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 51.

"Pensar, “Amo a mi prójimo, pero no me gusta”, significa hacer una separación entre actitud y acción. El amor es un afecto que desea el bien para la otra persona". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 57.

"Habiendo establecido que el amor es tanto afecto como volición, ahora falta explicar cómo debemos entender la frase, “como a ti mismo”.101 ¿Será cuestión de cantidad? (Amar a tu prójimo tanto como a ti mismo.) ¿O será cuestión de calidad? (Amar a tu prójimo de la manera en que te amas a ti mismo.) Si lo entendemos como cantidad, en el sentido estricto, debemos amar al prójimo ni más ni menos que a nosotros mismos. Sin embargo, la Biblia no exige un amor igual hacia todos, un amor que provee los mismos beneficios para todos. Además, la Biblia honra a la persona que se sacrifica a sı́ misma, dando preferencia a los demás. Por otro lado, el hecho de reconocer que mi prójimo es una persona como yo despierta empatía acerca de sus necesidades, y voy a tratarlo de la misma manera en que me tratarıá a mi mismo. Si entendemos el segundo gran mandamiento en el sentido de calidad, esto encaja bien con el otro gran principio de amor establecido por Cristo: “Ası́ que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, ası́ también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12, vea también Lucas 6:31). (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 58.

"“Podrıá parecer innecesario hacer un compromiso especial para cuidar a sı́ mismo, ya que todos tienen el instinto de vivir. Sin duda, el deseo de vivir, crecer, y funcionar bien es innato. Es el in de todo organismo. Sin embargo, en el caso de los seres humanos, que no viven solamente de acuerdo con sus instintos, sino que son libres en lo más profundo de su ser, este compromiso no se da por sentado; es una decisión que la persona tiene que tomar". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 64.

"Este es el orden del amor: Debemos amar primero y sobre todo a Dios, y él es la razón formal del amor hacia el prójimo. Después de Dios, debemos amar a nosotros mismos con el amor de verdadera bendición, porque cuando amamos a Dios con el amor de unió n, nos amamos a nosotros mismos directamente con el gran amor que busca nuestro bien espiritual. Como consecuencia, debemos amar a los demás, deseando que participen en la misma bendición con nosotros... Por lo tanto, el amor propio tiene la fuerza de una regla o una medida del amor hacia los demás. Ama a tu prójimo como a ti mismo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 65.

"La negación (Marcos 8:35) que pide Cristo es una negación de la voluntad individual, personal, y privada, cuando no esté de acuerdo con la voluntad de Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 67.

LA DIRECCIÓN DE LA VIDA CRISTIANA

"El amor hacia Dios incluye la disposició n de seguir su camino, de caminar con él". - Salmos 25:4, 5. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 68.

"El amor se somete a la autoridad de Dios, desea ser guiado por sus instrucciones, y determina cumplir su voluntad". - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 68.

"La maravilla de Dios en la nueva creación se manifiesta en el discipulado. Antes de la fe, nuestra actitud era, “¡Nadie me dice lo que debo hacer!” Ahora la actitud de la fe es, “¡Muéstrame, Señor, lo que debo hacer!” Antes de la fe, pensamos que nuestras vidas eran nuestras, para vivirlas como quisiéramos. Ahora confesamos con Jeremías, “Conozco, oh Jehová , que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos” (Jeremías 10:23) 

2 Timoteo 3:16 "Normalmente los comentarios sobre este pasaje ponen el énfasis en su aporte a la doctrina de la inspiración de la Biblia, especialmente en las implicaciones del término theopneustos (soplado por Dios). Esto comprueba el origen divino de toda la Biblia. Pero debemos observar también que este pasaje explica el propósito divino de las Escrituras— hacernos sabios para la salvación por fe en Cristo—y también explica que las Escrituras son útiles para equipar a los creyentes para vivir una vida de amor obediente; proporciona instrucción, convicción, y educación en la justicia. Cada término griego merece una explicación breve. En el griego, son sustantivos, y no verbos. Dice literalmente, “para enseñ anza, para confrontació n, para corrección, y para instrucción”. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 71.

Didaskalía (enseñanza, instrucción) es el término comprensivo para referirse a la comunicación de la verdad revelada. Romanos 15.4 es un pasaje paralelo: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza (didaskalía) se escribieron, a in de que por la paciencia y la consolació n de las Escrituras, tengamos esperanza”. En 1 Timoteo 4.13, Pablo encomienda a Timoteo para dedicarse al ministerio de la Palabra, leyé ndola, exhortá ndola, y enseñ á ndola (didaskalía). La Escritura es ú til para enseñ arnos todo lo que necesitamos saber acerca de Dios y su voluntad.

Aunque el sustantivo elegmos (confrontació n, convicció n) ocurre solamente aquı́ en el Nuevo Testamento. El verbo elenchō se usa varias veces para indicar la exposició n efectiva de faltas. Esa es exactamente la funció n de las Escrituras que se está considerando aquı.́

Epanorthōsis (corrección) también ocurre una sola vez en el Nuevo Testamento. Aunque el verbo pariente epanorthoō no aparece en el Nuevo Testamento, se usa en la Septuaginta con el significado de “corregir” o “restaurar”. La Escritura es útil para mostrar nuestras fallas (elegmos) y para enderezarnos (epanorthōsis). (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 71.

"Finalmente, la Escritura es útil para paideia (instrucción, educación) en la justicia. A veces se entiende la palabra educación como algo formal hoy en dıá , pero en el mundo griego, la paideia se refería a la disciplina que produce justicia.
La última frase de Pablo destaca el rol crítico de la Escritura en la dirección de la vida cristiana. Es ú til para la educación del carácter y de la conducta. El Espıŕ itu opera por medio de la Palabra para capacitarnos, para que podamos responder al llamado de Dios, tanto en quienes somos, como en lo que hacemos.
Cuando se trata de acciones particulares, la dirección bíblica se expresa en distintas formas: prohibiciones, permisos, mandatos, consejos, precedentes, y ejemplos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 72.

PROHIBICIÓN

"El mandamiento de amar incluye ası́ la prohibición de hacer daño a otros. El amor es más que evitar hacer daño a los demás, pero esta prohibición está incluida. Pablo aplica la ley del amor de la siguiente manera, “Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros” (Gá latas 5.15). El amor podrías llevarnos a dar nuestra vida por los hermanos, pero primero tenemos que aprender a dejar de lado el “canibalismo eclesiástico”. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 72.

"Aunque el llamado cristiano es fundamentalmente positivo, no debemos minimizar el rol de las prohibiciones con respecto a la meta de la vida cristiana. Los mandamientos negativos proporcionan dirección con “claras indicaciones de lo que siempre y esencialmente contradice el reino de Dios”. Incluso, tienen la prioridad sobre los mandamientos positivos, en el sentido de que se nos prohíbe hacer el mal, para que se realice el bien (Romanos 3:8)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 72.

"Si la interpretamos correctamente, la Escritura provee lıḿ ites muy ú tiles para discernir cuál es la conducta que agrada a Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 73.

PERMISOS

"Algunos suponen que “la moralidad de los mandamientos divinos es rigurosa, en el sentido de que no deja lugar para acciones que no sean ni mandadas ni prohibidas, es decir, son acciones moralmente indiferentes.” Esto es un error; la é tica bÍblica deja lugar para muchas acciones que no son ni prohibidas ni mandadas. Gordon Clark comenta, “La Biblia reconoce una esfera grande de decisiones moralmente indiferentes”. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 73.

"La Biblia no requiere que tengamos un mandamiento explícito para todo lo que hacemos. La discusión acerca de los fuertes y los débiles en Romanos y en 1 Corintios establece el principio de que, lo que Dios no prohÍbe, Dios permite, siempre que no cause un conFlicto con otras normas de conducta, y siempre que se haga para la gloria de Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 73.

"Ya que la regla general permite lo que no sea prohibido, no se encuentran muchas expresiones de permisos en las Escrituras. En otro caso de la correspondencia de Pablo dirigida a los corintios, é l trata el tema de la abstinencia sexual dentro del matrimonio. Pablo concede que se permite esto, siempre que sea temporalmente, y por acuerdo mutuo, con un propósito específico. Añade, “Mas esto digo por vıá de concesión, no por mandamiento” (1 Corintios 7.6). El permite que las parejas practiquen esta forma de disciplina, pero insiste en que no es algo necesario para tener un buen matrimonio".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 74.

MANDATOS

"La dirección bíblica normalmente tiene la forma de un mandato positivo, como en el mandato después de la creación, para sojuzgar la tierra (Génesis 2:28), y en el nuevo mandato de discipular a las naciones (Mateo 28:19). Estos principios, normalmente llamados el “Mandato Cultural” y la “Gran Comisió n”, son dos puntos centrales en lo que Dios está haciendo en esta é poca. Resumen el propósito de Dios para la humanidad. La responsabilidad de los creyentes como un cuerpo es vital para cumplirlos, porque obviamente ningún individuo puede sojuzgar la tierra o discipular a las naciones solo. Los individuos participan según sus dones y sus oportunidades, y se apoyan mutuamente en sus llamados especı́ficos. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 74.

"Los mandamientos positivos, en contraste con las prohibiciones que tienen la función de poner límites, tienden a ser abiertos en sus demandas. La contraparte positiva a la prohibición, “No hagan daño a otros”, es “Haga bien a todos”. Pablo lo expresa en su forma clá sica, “Ası́ que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gá latas 6.10). El hacer el bien está limitado solamente por las oportunidades que se presentan, tomando en cuenta especialmente las necesidades de los hermanos en la fe. Las exigencias positivas del amor requieren discernimiento acerca de estas oportunidades, y sabiduría para decidir cuál es la mejor forma de actuar. No es una cuestión de seguir mandatos acerca de todos los detalles de la vida cristiana, sino de usar sabiduría en aplicar los principios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 75.

CONSEJOS

"Las Escrituras dan direcció n para toda la vida, pero es importante distinguir entre un mandato y un consejo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 75.

"En contraste con un mandato, un consejo no proporciona un sı́ o un no definitivo, de otro modo, todos necesitaríamos un Urim y un Tumim personales (Éxodo 28:30). Dios nos pide que usemos nuestro juicio, iluminado por el EspÍritu, para cumplir su voluntad".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 75.

"Muchas decisiones que tomamos diariamente no requieren mucha deliberación. Lo que llegamos a ser como personas determina nuestras prioridades, mientras crecemos en la compresión de nuestro llamado y en nuestro amor hacia el Señor. Lo que se encuentre en nuestras manos para hacer, debemos hacerlo con todo el corazón. Ası́ debe ser. Sin embargo, hay muchas decisiones importantes que requieren deliberación seria y cuidadosa. ¿Debo casarme o no? ¿Con quién? ¿Cuándo debemos tener hijos? ¿A qué iglesia debemos asistir? ¿Qué trabajo debo buscar? ¿En cuál seminario debo estudiar? ¿Para qué compañía debo trabajar? ¿En qué paıś debo vivir? Estas son decisiones que normalmente involucran opciones que son buenas y válidas... Lo que Dios nos pide es que actuemos lo mejor posible de acuerdo con lo que sabemos, basando nuestra decisión en los valores del reino de Dios—sus propósitos para la humanidad y los principios que promueven estos principios. Esto lo debemos hacer en dependencia de é l y con oración". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 76.

"La oración del Señor nos ayuda a ordenar las prioridades en nuestra vida. Las tres primeras peticiones están centradas en Dios: que su nombre sea santificado, que su reino venga, y que se haga su voluntad. Después vienen las peticiones del pan de cada día, el perdón de pecados, la protección de tentación, y la liberación del mal. El hecho de poner a Dios primero ordena el sistema de valores". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 77.

PRECEDENTES

"Las reglas ceremoniales deben ceder ante las necesidades básicas humanas... Misericordia quiero, y no sacriicio, no condenaríais a los inocentes” (Mateo 12.7)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 78.

Hechos 15 - "establece la pauta de que la Iglesia debe manifestar su unidad en forma visible". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 78.

EJEMPLOS

"Para mostrar la actitud correcta de parte de cualquier que sirve en su nombre. El oficial más alto de la Iglesia, el Señor mismo, no trata de evitar ensuciarse las manos en el servicio de los demás. ¡Felices los que sigan su ejemplo!". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 80.

"El sufrimiento vicario de Cristo fue un ejemplo, además de ser el medio de nuestra salvación. Seguir a Cristo significa caminar en las mismas huellas. Como J. N. D. Kelly señala, “El griego ichnos significa las mismas huellas..., y seguir las huellas significa moverse en el mismo sentido. Seguir a Cristo nos lleva por el camino del sufrimiento hacia la gloria. Es el camino que él escogió, y nos manda, “¡Síganme!”".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 81.

"Entonces, ¿cuál es el problema? En una palabra, el pecado. La ley, con toda su autoridad divina y su sabidurıá moral, no puede cambiar el corazón humano; no puede vencer el impulso para pecar. La ley no puede dar lo que exige; solamente puede exigir que se cumplan sus penas legales. No puede dar vida, sino solo condenar. En ese sentido, “la letra mata, pero el Espíritu da vida” (2 Corintios 3:6). La gloria del nuevo pacto es el ministerio del Espíritu, que da vida y libertad, y transforma a los pecadores a la imagen de Cristo (2 Corintios 3.8; 17-18)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 82.

"El ministerio del Espíritu no solamente capacita la voluntad; también ilumina la mente (Romanos 12.2). Serıá un error entender la mente solamente en un sentido cognitivo. Una persona se identifica demasiado con sus pensamientos para no incluir los sentimientos junto con ellos. La verdad psicológica de la naturaleza humana se refleja en los términos bíblicos para corazón y mente. Tanto lo cognitivo como lo afectivo está presente en los dos términos, haciendo que sean prácticamente intercambiables cuando se habla del ser interior. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 83.

"El Espíritu nos guía , pero tenemos la responsabilidad de seguir su dirección, de someternos a su control, ceder a sus impulsos, y seguir sus huellas. La oración es un medio de la gracia, que nos ayuda a crecer en el amor, basado en mayor entendimiento de los principios é ticos y en mayor sabiduría para aplicarlos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 84.

EL ROL DE LA CONCIENCIA

"Syneidēsis (conciencia) ocurre como treinta veces en el Nuevo Testamento, y se encuentra solamente en las epístolas, más dos veces en los discursos de Pablo narrados en Hechos. A veces tiene el sentido de “conciencia moral”, como cuando Pablo dice, “recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (2 Corintios 4.2), y “a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias” (2 Corintios 5.11). Sin embargo, normalmente se refiere a un auto-juicio interno, como cuando Pablo “se jacta” de que, “nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Corintios 1.12). En este sentido, la conciencia es básicamente un testigo, excusando o acusando a una persona, diciéndole si ha actuado, o si va a actuar, de acuerdo con su propio juicio moral". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 84.

"Para que la conciencia funcione correctamente como testigo, debe ser limpiada por la sangre de Cristo (si no, nunca tendrá paz), y debe ser informada por la Palabra de Dios. Tenemos que hacer lo que consideramos correcto; si no, no tiene sentido el proceso de deliberació n. Pero nuestros pensamientos deben ser sometidos a Cristo. La conciencia de Lutero no era autó noma; confesó que estaba sujeto a las Escrituras. Decıá que si actuaba en contra de su conciencia, estarıá actuando en contra de la Palabra de Dios. No podıá perder su integridad. Ası́ que actuó en buena conciencia.
Calvino lo resume mejor en la sección final de su gran capítulo sobre la libertad cristiana. Dice, “la conciencia no es otra cosa que la interior integridad del corazón”. Notando las referencias de Pablo acerca de la fe y la buena conciencia (1 Timoteo 15.19), Calvino continúa explicando que, “la buena conciencia es un vivo afecto de honrar a Dios y un sincero celo de vivir piadosamente”. La pauta para vivir una vida piadosa y santa es la Escritura, y no la conciencia. Los que se guıá n por su conciencia, y no por la Palabra de Dios, sufrirá n mucho, como explica Calvino:
“Porque una vez que las conciencias han caıd́ o en tales lazos, se meten en un largo laberinto del que no es fácil salir luego. Si uno comienza a dudar de si le es lıć ito usar lino en su traje, sus camisas, pañuelos y servilletas, despué s no estará seguro ni siquiera de si puede usar cá ñ amo; y, al in, comenzará incluso a dudar de si le es licito usar estopa. Si a uno le parece que no le es lıć ito tomar alimentos un tanto delicados, este tal al in no osará comer con tranquilidad de conciencia ni siquiera pan negro, ni alimentos vulgares, porque le pasará por la mente la idea de que podría sustentar su cuerpo con alimentos aún más inferiores. Si tiene escrúpulo de beber vino un tanto fino, luego no beberá con la conciencia tranquila ni las heces; y finalmente no se atreverá ni a tocar el agua que fuere más suave y clara que otra. En una palabra: llegará tan allá en sus locuras, que tendrá por gravísimo pecado pasar sobre una paja atravesada.”
Subordinar la conciencia a la Palabra de Dios es esencial para la libertad cristiana". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 86.

"Pablo no aceptaba ninguna creencia acerca de la salvación fuera de Cristo, y no recibía en la comunión cristiana a nadie que enseñara otra doctrina de la salvación. Tampoco cedía a los que quería n destruir la libertad cristiana y atar la conciencia en algo que Dios habıá dejado libre. Sin embargo, insistía en mostrar amor a los que estaban en una posición vulnerable porque tenıá n escrúpulos extra-bíblicos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 88.

"La preocupació n de Pablo no es evitar herir los sentimientos de los débiles, o evitar molestarlos u ofenderlos. Más bien, quiere evitar que los má s fuertes hagan algo que signiique un dañ o espiritual serio entre los má s dé biles. “No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió ” (Romanos 14.15, 1 Corintios 8.11). “No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come” (Romanos 14.20). “Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite” (Romanos 14.21) “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su dé bil conciencia, contra Cristo pecáis” (1 Corintios 8.12). Es algo muy serio hacerle dañ o a la conciencia de otros. Cuando alguien presiona a una persona más débil a violar sus propios escrúpulos, significa animarle a desobedecer la voluntad de Dios, según su criterio. Lo que está en juego es su integridad cristiana personal". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 88.

"Arriesgar este dolor no es amor (Romanos 14.15). El ejercicio de la libertad cristiana debe estar sujeto al amor. “Cada uno de nosotros agrade a su pró jimo en lo que es bueno, para edificación” (Romanos 15.2, vea también 1 Corintios 10:24). El argumento inal de Pablo en los dos pasajes es el ejemplo de Cristo, quien puso el bien espiritual de los demá s por sobre su propio agrado (Romanos 15.3; 1 Corintios 11.1)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 88.

"No es bueno tener una conciencia que sea más estricta que Dios mismo. Los débiles tienen la responsabilidad de informar sus conciencias de acuerdo con las Escrituras, y no seguir siendo sujetos a las influencias erró neas de su trasfondo y cultura". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 88.

LAS FORMAS PRINCIPALES DEL AMOR

"Hay mandamientos que simplemente no debemos dejar de hacer, como el diezmo de menta, el eneldo y el comino, pero hay otros mandamientos de suprema importancia que exigen... una determinación positiva y enérgica" Geerhardus Vos, The Teaching of Jesus Concerning the Kingdom and the Church [La enseñ anza de Jesú s acerca del reino y la Iglesia] (Grand Rapids: Eerdmans, 1958), 62. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 90.

"¿Cuáles son las prácticas que debemos seguir? 
No es simplemente una pregunta acerca de cuáles son los actos correctos o incorrectos. El sustantivo práctica indica una acción frecuente—habitual y no solamente ocasional. Dios nos llama a un estilo de vida, y no solamente a acciones aisladas. Exige prácticas que reflejen su propio carácter y su justicia, prácticas que por esa sola razón son intrínsecamente buenas". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 91.

"El hecho de que una acción particular es buena o mala se decide dentro del marco más grande de lo que es consecuente con el estilo de vida cristiano, definido por la voluntad revelada de Dios". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 91.

"El profeta Oseas dice que los pecados de perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar son evidencia de que "no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra". (Oseas 4.1-2)".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 91.

"Jesús identifica tres aspectos importantes de la ley: la justicia, la misericordia, y la fe (en griego: krisis, eleos, y pistis; en hebreo: mispāt, hesed, y ‘emûnâ). Estos tres resumen la esencia de lo que Dios pide de nosotros. Jesús está reafirmando el gran pasaje acerca de la voluntad de Dios en Miqueas 6:8... Humillarte ante Dios implica lealtad y conianza, en una palabra: fe". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 91.

"Los que han sido unidos con el Señ or por medio de su justicia y su misericordia pueden apreciar la obligación de practicar lo mismo en sus propias vidas, tal como su fidelidad requiere una respuesta de una vida fiel—esperando en Dios y caminando con é l. La justicia, la misericordia, y la fidelidad son las formas básicas del amor obediente, y en principio son su expresión completa. Constituyen las normas fundamentales irreducibles que debemos practicar siempre y en todo lugar". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 92.

JUSTICIA

¿Qué es la justicia? La respuesta breve es, “Darle a cada uno lo que merece”. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 92.

"La “ley natural” hoy en día se refiere, no al orden el universo, sino a la ley moral que gobierna la naturaleza humana, hecha a la imagen de Dios, y responsable por cumplir Su voluntad. Este concepto de la ley natural, entendida como el conocimiento innato de la ley moral, fue expresado claramente por Agustín". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 94.

"La Ley Natural está expresada en las Escrituras y en el Evangelio". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 94.

"La Biblia afirma que el hombre tiene conocimiento natural de la ley moral". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 94.

"La primera lección acerca de la justicia es aprender a discernir entre los justos y los malvados". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 97.

"La justicia requiere discernimiento entre los culpables y los inocentes, para que cada uno reciba lo que merece legalmente. “El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová” (Proverbios 17.15). Una sociedad que ignora este principio básico siembra las semillas de su propia destrucción, tal como advirtió el profeta Isaías.
“¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz, tinieblas, y de las tinieblas,
luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sı́ mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, ası́ será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.” (Isaías 5:20-24)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 97.

"Dios manda a los jueces humanos a seguir su ejemplo en librar a los inocentes y condenar a los culpables. Sin embargo, el castigo para los culpables no deberıá exceder lo que es justo (Deuteronomio 25-1-3). Para que se administre la justicia sin parcialidad, la Biblia insiste en dejar de lado cualquier discriminación que pudiera confundir el juicio moral". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 98.

"Los jueces deben ser ciegos a la posición social de las personas, para ver la verdad y hacer la justicia. Tampoco pueden recibir sobornos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 98.

"La justicia es imparcial para discernir entre los inocentes y los culpables, pero la realidad del mundo hace necesario que nos esforcemos especialmente en proteger los derechos de los débiles, especialmente los pobres, los extranjeros, los huérfanos, y las viudas". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 99.

"La justicia no solamente corrige la injusticia en la toma de decisiones particulares, sino tambié n se incluye en las leyes". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 99.

"Una sociedad justa provee garantías de los derechos humanos básicos. Esto incluye, no solamente la aplicación de sanciones, sino también las normas para el manejo de propiedades. 
Nicholas Wolterstorff sugiere que los derechos humanos caben en tres categorías: libertad (de culto, de expresión, de asambleas, de movimiento); protección (de la vida, del matrimonio, de la propiedad, del buen nombre); y sustento (alimentación, vestimenta, amparo, salud). Los primeros cinco mandamientos establecen los derechos básicos: el derecho de adorar a Dios, el derecho de servir a Dios (1-4), el derecho de ejercer autoridad dentro de las estructuras que Dios ha establecido (5). Los últimos cinco mandamientos está n relacionados con los derechos de protección y sustento: la vida (6), la fidelidad sexual (7), la propiedad (8), la reputación (9), y protección de la agresión de otros (10)". - Nicholas Wolterstorff, Until Justice and Peace Embrace [Hasta que la justicia y la paz se abracen] (Grand Rapids: Eerdmans, 1983), 82.(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 100.

MISERICORDIA

"Dar a las personas lo que merecen y asegurar sus derechos y su protección constituyen ciertos aspectos del amor. Sin embargo, reducir el amor a estas obligaciones de justicia lo limita demasiado. Esto está lejos de ser todo lo que Dios nos ha llamado a ser y hacer, en respuesta a su amor". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 100.

"La palabra traducida “misericordia” en este versÍculo (hesed en hebreo, traducida como eleos en la Septuaginta) es una palabra teológica clave en el Antiguo Testamento. Tiene distintas traducciones: misericordia, bondad, fidelidad, gracia, y lealtad. Significa básicamente una disposición favorable que se manifiesta en acciones. En contraste con mišpāt, que se puede exigir como un derecho, hesed es algo que se ofrece libremente". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 100.

"En cuanto al Nuevo Testamento, eleos (misericordia) y charis (gracia) se traslapan al representar el significado del término hebreo hesed". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 101.

"Hesed significa conducta apropiada en una relación de pacto, la solidaridad que las dos partes del pacto se deben mutuamente". Hans-Helmut Esser, “Mercy, Compassion” [La misericordia, la compasion], en New International Dictionary of New Testament Theology, ed. Colin Brown, 3 tomos (Grand Rapids: Zondervan, 1976), 2:594. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 101.

"Normalmente, como es apropiado teológicamente, se menciona la misericordia de Dios (Nehemías 9:17; Salmo 86:15; 145:8; Joel 2:13), pero en un pasaje (Nahum 1:3) se menciona su juicio, sin mencionar su misericordia. Esto es para que los pecadores no piensen que el perdón es un derecho.191 Si no es libre, la misericordia ya no es misericordia". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 105.

"Pablo explica en Tito 3:3-8 lo grande que es nuestra deuda con Dios por la salvación". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 106.

"El amor de Cristo nos insta a mostrar misericordia. Los que hemos experimentado el triunfo de la gracia de Dios somos llamados a imitar su conducta. “Ası́ hablad, y ası́ haced, como los que habé is de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2.12-13)".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 108.

"Para que el amor sea efectivo en el ejercicio interpersonal de justicia, misericordia y fidelidad, es necesario desarrollar ciertas virtudes personales, especialmente el discernimiento, el coraje, el dominio propio, y (en el sentido bıb́ lico correcto) la humildad. La importancia de tales características personales ha sido reconocida en la doctrina de las “virtudes cardinales”, tradicionalmente conocidas como la justicia, la prudencia, la fortaleza, y la templanza. Aunque los nombres han llegado a nosotros a través del latín (iustitia, prudentia, fortitudo, y temperantia), estas virtudes aparecieron primero en la filosofía griega clásica: dikaiosunē (justicia), phronēsis (entendimiento), andreia (coraje), y sōphrosunē (dominio propio). Esto provee un enlace con el vocabulario del Nuevo Testamento". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 111.

"De esto hay dos divisiones—la justicia ( iustitia), la gloria máxima de las virtudes, y la virtud que hace que llamemos a alguien “bueno”; y el pariente muy cercano, la caridad (beneicentia), que también se llama bondad (benignitatem), o generosidad (liberalitatem)". Ciceró n, De Oficiis, 1.7.20. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 111.

"La templanza es el amor preservá ndose sano y sin mancha delante de Dios; la fortaleza es el amor soportando todo por la causa de Dios; la justicia es el amor sirviendo solo a Dios, y gobernando correctamente sobre los asuntos de los hombres; la prudencia es el amor discriminando correctamente entre lo que ayuda a acercarse a Dios y lo que impide este acercamiento". - Agustin, On the Morals of the Catholic Church [La moral de la Iglesia Catolica], trad. R. Strother, en Basic Writings of Saint Augustine, ed. Whitney J. Oates, tomo 2 (New York: Random, 1948), 1:331-332. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 112.

PRUDENCIA

Santiago 1:5
"La prudencia es sabiduría práctica, discernimiento moral. La palabra hebrea es hokmah, “la capacidad o la habilidad para tomar decisiones sabias y vivir de acuerdo con las normas morales de la comunidad del pacto". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 113.

"La prudencia es especialmente la sabiduría para elegir la mejor manera de llegar a un buen in, la sabiduría para no solamente hacer lo correcto, sino también hacerlo de una manera buena, para practicar una moralidad superior". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 113.

"El paradigma de la prudencia en los Evangelios es el siervo iel que tomó decisiones prudentes para usar bien lo que le encomendaron (Mateo 24.45; Lucas 12.42). El apó stol Pablo ruega a los creyentes, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5.15-16). (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 113.

"La sabiduría consiste en entender y vivir de acuerdo con la voluntad de Dios (Efesios 5.17). Dios promete dar sabiduría a los que reconocen que la necesitan y que desean crecer en el discernimiento moral. Pero el don de la sabiduría no es un mecanismo que funcione automáticamente, sin nuestra participación y sin nuestro crecimiento en gracia. El pasaje clave es Hebreos 5.13-14: “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 114.

"La prudencia se desarrolla con el ejercicio. Como dice Richard Mouw, “la formación del carácter requiere la capacidad de ponernos en el lugar donde las virtudes tomen raíz en nuestras vidas.”207 No hay camino fácil para aprender el discernimiento moral; el Espíritu Santo nos enseña en las situaciones reales de la vida". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 114.

"Escribiendo a los ministros, Karen LeBacqz aboga por dos rasgos básicos del carácter: confiabilidad y prudencia. El carácter ministerial requiere absolutamente confiabilidad. Un ministro debe ser "una persona de integridad que no sólo hace la cosa 'correcta' sino que es una persona honorable". Confiabilidad, escribió LeBacqz, significa que un ministro es un "síndico confiable", uno en quien quien se puede confiar que es honesto, justo, servicial y no perjudicial. El ministro cristiano debe ser no como Judas sino como Jesús". Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 55.

"No puede existir verdadero ministerio cristiano sin la capacidad de discernir la verdad--prudencia, es la palabra que usa LeBacqz. Esta virtud ayuda a los ministros a percibir lo que se requiere de ellos en cualquier situación. La prudencia o discernimiento es la capacidad de tomar decisiones correctas y por lo tanto, es central para tomar decisiones éticas". (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 55.

"Lewis Smedes está de acuerdo. Un elemento clave en tomar decisiones cristianas, declara el profesor del Seminario Fuller, es "la capacidad de ver lo que está pasando, las cosas pequeñas ... la diferencia entre las cosas... lo que es nuevo y lo que es excéntrico... lo que es excelente y lo que solamente es bueno", (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 55.

"El profesor de Yale, Gaylord Noyce, ha enfocado recientemente las responsabilidades profesionales de los ministros en su libro Pastoral Ethics (Etica pastoral). El rasgo de carácter básico necesario en los ministros, escribió Noyce, es "integridad fiel" (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 55.

"Los profesores de Seminario, Walter Wiest y Elwyn Smith, han escrito un texto básico de ética ministerial en el cual centran el ministerio ético alrededor del núcleo de verdad "que incluye tanto la veracidad como ser veraces". Los ministros presbiterianos creen que un requisito fundamental del ministerio clerical es ser honesto en cuanto a uno mismo, el evangelio que se predica y enseña, y el servicio pastoral". (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 55.

FORTALEZA

1 Corintios 16:13, 14.

"La fortaleza se refiere a la firmeza del carácter que se manifiesta en convicciones, coraje, y perseverancia en la búsqueda de lo bueno y correcto. Involucra constancia, denuedo, la capacidad de soportar dificultades, y la voluntad para enfrentar oposición y para ser rechazado por la causa de la justicia. No es solamente para héroes cristianos en circunstancias extremas; la fortaleza es una virtud que necesitamos diariamente en cada aspecto de nuestra vida. El reino de Dios no llega sin riesgos, y a veces tenemos que ponernos en situaciones difíciles". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 114.

"Con razón la Biblia nos exhorta tanto a ser fuertes y valientes. Deuteronomio 31:6 es un ejemplo tıṕico: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará” (Deuteronomio 31.6)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 114.

1 Crónicas 28:20

"Tal como es con la prudencia, la fortaleza depende de la gracia de Dios, tal como se ve en las exhortaciones: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” (Efesios 6:10); “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:1); “Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Isaías 11:2; vea también Hechos 1:8)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 114.

TEMPLANZA

"La templanza probablemente es la menos atractiva de las virtudes cardinales, pero es un aspecto importante de la enseñanza sobre la é tica en el Nuevo Testamento, especialmente en las epístolas pastorales". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 115.

"Es la disciplina propia que ayuda a vivir una vida má s ordenada para gloriicar a Dios y servir a los demás". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 115.

“Por lo demás, [Pablo] reduce todas nuestras acciones a tres miembros o partes: sobriedad, justicia y piedad.
La primera, que es la sobriedad, sin duda signiica tanto castidad y templanza, como un puro y moderado uso de los bienes temporales, y la paciencia en la pobreza.
La segunda, o sea la justicia, comprende todos los deberes y obligaciones de la equidad, por la que a cada uno se da lo que es suyo.
La piedad, que viene en tercer lugar, nos purifica de todas las manchas del mundo y nos une con Dios en verdadera santidad.
Cuando estas tres virtudes están ligadas entre sı́ con un lazo indisoluble, constituyen la perfección completa". Institución, 3.7.3. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 116.

"Por lo tanto, la sobriedad (=templanza), la justicia, y la piedad constituyen el resumen de la virtud. Calvino continúa su explicación de la vida cristiana, poniendo énfasis en asuntos normalmente asociados con la templanza. Totalmente bíblico y Cristo-céntrico en su enfoque, Calvino incluye capıt́ ulos sobre có mo llevar la cruz, sobre la vida futura, y sobre cómo vivir la vida presente. Al mostrar que el hecho de renunciar a sı́ mismo es una forma de ayudar a otros y a ser buenos mayordomos, evitó el individualismo que frecuentemente se relaciona con la templanza". - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 116.

HUMILDAD

"La humildad es aun menos atractiva para la mente natural que la templanza, y no está en la lista de las virtudes en la filosofía clásica.213 La Biblia, sin embargo, no solamente incluye la humildad, sino que la destaca".  

"LeBacqz cree que la frase pone la fuerza en la humildad más que en el servicio, de tal modo que lo que afirma ese carácter, no sólo la función, es central al papel del ministro". (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 57.

SACRIFICIO

"Voy a argumentar que una capacidad de autosacrificio es y debe ser el primer principio indispensable para la ética ministerial, sin hacer caso de tradiciones denominacionales hales especificas, precisa mente porque el papel de los ministros en cualquier sociedad es ser los portadores institucionales de cualquier aprendizaje y enseñanza sobre el sacrificio que inevitablemente se da en esa sociedad". (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 56.

"Aunque se dirige a la función social del ministerio, el profesor de la Universidad DePaul argumenta que esta "capacidad para autosacrificio" debe ser la marca de la ética ministerial". (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 56.

"El libro de Lewis Smedes, A Pretty Good Person (Una persona bastante buena), echa una mirada incisiva al carácter. Para vivir la "vida buena" y convertirse en una "persona bastante buena", se necesita vivir con cualidades comunes como "gratitud, coraje, integridad, autocontrol, discernimiento y amor". No sólo las virtudes individuales nos ayudan a ser mejores personas, sino que unidas en relación una con otra producen una persona íntegra. Para lograr un buen carácter, la integridad es importante. En este libro sobre el carácter, Smedes concluyó que el carácter es una red viviente que vincula todas las virtudes, cada una dependiendo de la otra. 
La gratitud no puede haber integridad; la ingratitud falsifica la vida al comienzo. 
Pero la integridad necesita valor cuando la honestidad corre el riesgo de dificultad. 
Y el valor necesita discernimiento para que podamos ver lo que está pasando y saber cuándo la valentía nos llama a actuar y cuándo nos llama a permanecer donde estamos. 
Pero el discernimiento necesita autocontrol, porque cuando perdemos el juicio no podemos ver lo que está pasando; y cuando no podemos ver lo que está pasando, generalmente terminamos haciendo un embrollo de cosas". (Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 56.

LAS NORMAS UNIVERSALES DEL AMOR


"¿Podemos ser buenos sin Dios? Esa pregunta estaba en la cubierta de la revista Atlantic Monthly en diciembre del año 1989, destacando un artículo por Glenn Tinder, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Massachusetts en Boston. El artículo está hablando especialmente acerca de ser bueno en el sentido político, y la mayorıá está de acuerdo en que esta bondad depende de si se reconoce el valor del ser humano. Por lo tanto, la pregunta más precisa es, “¿Podemos afirmar la dignidad y la igualdad de las personas – valores que normalmente consideramos seculares—sin respaldarlo con algo trascendental?” Tinder arguye que la fuente de estos valores es la religión bíblica, y no el racionalismo secular. Se refiere a la lógica de Nietzsche: No podemos rechazar al Dios cristiano y seguir manteniendo la moralidad cristiana. El “valor incalculable” de cada individuo, y la “esperanza responsable” de orden político requieren una base trascendental; por lo tanto, no podemos ser buenos sin Dios".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 134.

"Según las presuposiciones bíblicas, “toda moralidad está basada en el carácter, los actos, los propósitos, y las instrucciones del Dios de la revelación”. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 135.

"¿Los preceptos de la ley moral fueron mandados por Dios porque son correctos, o son correctos porque fueron mandados por Dios?".“¿se manda porque es correcto”, o “es correcto porque se manda?”. Al contestar que son mandados porque son correctos, se da la impresión de que la moralidad es independiente de Dios, y quizás incluso superior a Dios. La idea serıá que Dios es omnisciente y sabe discernir entre el bien y el mal, pero él no determina la diferencia. Dios solamente revela al hombre las leyes que él mismo debe obedecer. Por el otro lado, al contestar que los preceptos son correctos porque Dios los manda, se da la impresión de que la moralidad es arbitraria y que Dios podría haber mandado lo opuesto de la ley moral. La mentira, la crueldad, y el asesinato podrían ser correctos, mientras serıá malo proteger a los inocentes, por ejemplo. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 135.

"Creo que está en lo correcto. Lo que Dios manda refleja necesariamente su propia naturaleza. La ley moral es lo que es, porque Dios desea que los seres humanos lleguen a ser como él. La fuerza detrás de la ley es la voluntad de Dios. Los preceptos son obligatorios porque él los manda, pero el contenido de la ley viene de la naturaleza santa de Dios. Los manda para que seamos como él. La idea de obligación moral va de la mano con el hecho de que fuimos creados a la imagen de Dios con responsabilidad moral. Ninguna ley obliga a Dios; él simplemente es el Dios santo de quien fluyen todas las distinciones morales".

RESOLUCIÓN DE LOS CONFLICTOS MORALES

¿Se justifica la mentira en tales circunstancias (de protección de los judíos ante el exterminio nazi)? Y si es ası,́ ¿cómo se justifica? Y si no lo hacemos, ¿podemos tener la conciencia limpia, viendo las consecuencias? "(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 146.

"Es verdad que debemos mantener estos casos extremos en perspectiva. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 147.

"La resolución de un conflicto revela los postulados de un sistema. No es sabio ni seguro ignorar la pregunta de los conflictos morales. Aunque no logremos absoluta certeza en cada caso, por lo menos podemos proponer un método, para reducir la inseguridad y mantener la integridad del sistema moral". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 147.

CONSECUENCIALISMO

"John Stuart Mill, articuló una regla que llamó utilitarianismo. En breve, su meta era llevar el mayor bien al mayor número de personas. El valor del utilitarianismo es que fuerza a una persona a considerar todos los factores pertinentes en una decisión y sus consecuencias. Su debilidad, por supuesto, es que usted nunca sabe sobre seguro cuál pueda ser la consecuencia". Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 64.

"El principio supremo de una teoría consecuencialista es que un acto es correcto si la intención es de producir más bien que cualquier otra alternativa". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 147.

"En la filosofía de la ética, el utilitarismo es el mejor representante del consecuencialismo; en la teología, fue hecho popular por Joseph Fletcher en la ética situacional; en la teologÍa católica, actualmente está siendo discutido en la forma más sofisticada de proporcionalismo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 148.

"Según Fletcher, hay un solo absoluto bíblico, la ley del amor". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 148.

"“Actúe responsablemente en amor”. Los conflictos entre los demás mandamientos se resuelven con la apelación a la ley del amor. “Aparte de esto,” dice John Robinson, apoyando a Fletcher, “no hay reglas que no se puedan romper. “En la ética cristiana, la ú nica airmació n pura es el mandamiento de amar: todos los demás imperativos dependen de eso, y lo explican y lo aplican. Hay algunas cosas que parecen que no podrían ser expresiones de amor – como la crueldad con los niñ os, o la violación – y podríamos decir sin temor a contradicción, que para los cristianos, son siempre malos. Pero son persistentemente malos exactamente por esa razón.””. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 148.

"La ética situacional es una versión del utilitarismo, como Fletcher mismo señ ala. “Digámoslo claramente, que agape es utilidad; el amor es bienestar; el cristiano que no individualice o sentimentalice el amor es utilitario... Lo que queda de diferencia entre el cristiano y el utilitario es solamente el lenguaje que usan, y las respuestas que dan acla pregunta, ‘¿por qué debo preocuparme?’” - Joseph Fletcher en Norm and Context in Christian Ethics [Las normas y el contexto en la é tica cristiana], ed. Gene H. Outka y Paul Ramsey (New York: Scribner’s, 1967), 332. Fletcher continua, “La distancia no es tan grande entre el humanista secular y el cristiano que cree en la é tica situacional racional basado en el amor. (p. 349). No es sorprendente que despué s deja totalmente al lado la etiqueta cristiana. Vea su articulo “Humanist Ethics: The Groundwork”, en Humanist Ethics: Dialogue on Basics [“La ética humanista, el fundamento”, en La ética humanista: dialogo sobre los asuntos básicos], ed. Morris B. Storer (Buffalo, N.Y.: Prometheus, 1980), 253-260. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 150.

"La utilidad de un acto es el balance entre el bien y el mal que resulta. Comúnmente se explica algo ası́ que, “el utilitarismo elimina los conflictos morales en el análisis final, porque apela a un solo principio de la utilidad; las dudas que pueden existir serán solamente acerca de cuál es la acción que producirıá el mayor bien". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 150.

"El principio del “amor” o la “utilidad” está abierto a todo tipo de inmoralidad, si no está definido con algún principio de justicia. Como señala Gordon Clark, “El mayor bien para el mayor número de personas es el principio favorito de los tiranos”. Hitler, Stalin, y Mao (para mencionar solamente tres) sacrificaron millones de personas inocentes por la causa de un supuesto “bien mayor” a largo plazo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 150.

"Por lo tanto, el consecuencialismo falla, no solamente como un mé todo para resolver conflictos morales, sino también porque abre la puerta a todo tipo de maldad, ya que elimina la categoría del mal intrínseco. Expone a muchas personas a un trato injusto, como en el caso de los experimentos médicos con pacientes involuntarios, con la esperanza de encontrar un remedio para alguna enfermedad. No tiene problemas en culpar y ejecutar a personas inocentes para mantener la “seguridad nacional” (Vea Juan 12.50). Philippa Foot dice, “No hay nada que no se pueda hacer a un individuo inocente, si es la única manera de prevenir que otro agente haga más daño todavía a más personas".(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 150.

¿Qué es lo que nos atrae tanto en el consecuencialismo?”, pregunta Foot. “Creo que es el pensamiento simple de que nunca puede ser bueno preferir una situación peor en lugar de una situación mejor... Creo que nos equivocamos cuando aceptamos el hecho de que hay situaciones mejores o peores, según las normas del consecuencialismo”. Esto llega al grano. Aunque se puede hablar de la cantidad de vidas que se salvarán, por ejemplo, no hay forma de calcular el valor de la vida inocente que se perdió. Se puede medir las consecuencias de una promesa legal que se rompió, pero no hay forma de medir los resultados de la pérdida de confianza entre los seres humanos. Como observó el obispo Joseph Butler hace tiempo, “La felicidad del mundo está bajo el control del Señor, el Dueño del mundo; no sabemos lo que estamos haciendo cuando pretendemos promover el bien de la humanidad de alguna manera que él no haya mandado; es decir, de cualquier manera que sea contrario a la veracidad y la justicia". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 150.

"Las parteras de las hebreas que "temían a Dios" tomaron su decisión de engañar al Faraón sobre la base de las consecuencias: salvar a los bebés varones. Aparentemente, Dios aprobó su decisión (Éxodo 1:15-20). Jesús tuvo numerosos conflictos con los líderes religiosos sola observancia de las leyes del sábado. El Señor del sábado estaba preocupado de que no se perdiera en casuística judía el propósito del día de reposo, porque "el sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para pa el sábado" (Mar. 2:27). En el Sermón del monte, Cristo dio importancia a los motivos, haciendo ver que los buenos actos pueden ser corrompidos por razones Las opciones morales del ministro 65 equivocadas. El apóstol Pablo a menudo evaluaba las consecuencias antes de tomar una decisión final. Una vez hizo un voto y se rapó la cabeza, no por una obligación religiosa, sino probablemente para conciliar a los dirigentes judeo-cristianos (Hech. 18:18), práctica que siguió en otras ocasiones (Hechos 15:29; 16:3). El resultado final de cualquier opción moral debe ser tomado en cuenta como parte de la decisión total. La cuestión teleológica surge generalmente cuando dos valores parecen estar en conflicto". Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 64.

"Cuando los nazis llegaron tocando a la puerta de Corrie ten Boom durante la Segunda Guerra Mundial, la heroína del relato histórico El refugio secreto, enfrentó un dilema. ¿Revelaría que los judíos estaban escondidos en su casa, o mentiría a la Gestapo? Su decisión implicaba consecuencias; decir la verdad significaba Auschwitz y la "solución final". Con mucho valor y algo de angustia, escogió un "mal menor" para lograr un bien mayor; ella despidió a los soldados. Su decisión fue como la de Rajab cuando despistó al rey de Jericó (Jos. 2) o el engaño de Eliseo a los soldados sirios (2 Rey. 6). A veces un ministro debe decidir si revelar toda la verdad haría más daño que bien. Una esposa le pregunta a su pastor, quien está aconsejando a su marido, si su esposo está teniendo una aventura. ¿Es culpable el ministro de quebrantar el Octavo Mandamiento si calla lo que él sabe? Aunque pueda parecer ser lo mejor que usted puede hacer en alguna circunstancia singular, no olvidemos nunca que el "mal menor" es siempre un mal y no un bien. Un espíritu arrepentido está en orden. El ministro cristiano debe siempre deplorar la necesidad de tal elección y debe esforzarse hasta el día cuando dichos conflictos puedan ser eliminados o, por lo menos, minimizados. Lewis Smedes nos recuerda que en los "caminos torcidos del mundo" podemos engañarnos a nosotros mismos creyendo que nuestras mentiras "blancas" son galantes, cuando sólo pueden ser una forma de salvarnos de la dificultad. Decirle a alguien una mentira "blanca" no convierte a una persona íntegra en mentirosa, más que lo que una nota equivocada convierte a un violinista de concierto en violinista de baile campesino. Pero si usted se acostumbra a tocar una nota equivocada, puede llegar a ser descuidado consigo mismo y convertirse en un violinista más, cuando pudo haber sido un artista"Joe E. Trull y James E. Carter. Ética Ministerial. Sea un buen ministro en un mundo que no es tan bueno. (El paso, TX:Casa Bautista de Publicaciones, 2007), 65.

LA MORALIDAD TRÁGICA

"Otro método para resolver los conflictos morales es la idea de la decisión moral trágica. En un mundo caıd́ o, según la teoría, alguien puede tener la opción entre dos alternativas, cada una en conflicto con algún principio absoluto. Ya que es imposible evitar algún mal en estas situaciones, uno debe elegir el “mal menor”. - A veces se cita a Tomas de Kempis como un ejemplo, pero ignoran el contexto: “Siempre elija el menor de dos males; para evitar el castigo eterno en el futuro, haga todo lo que pueda para soportar el sufrimiento actual con paciencia”. En otras palabras, no debemos pecar para salvar nuestra vida. The Imitation of Christ: A New Reading of the 1441 Latin Autograph Manuscript [La imitación de Cristo] trad. William C. Creasy (Macon, Georgia: Mercer University Press, 1989), 3.12.2. - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 151.

"J.I. Packer, aparentemente luchando con la ética situacional, tiene esta perspectiva. Pregunta, 
“¿Qué debemos pensar y hacer cuando nos encontramos en situaciones donde no podemos ni movernos sin transgredir una prohibición divina, y lo mejor que podemos hacer es malo, desde un punto de vista?”
Su respuesta es que debemos hacer el mayor bien y el menor mal, notando que “distintos principios dominan en distintas circunstancias”.
“Podemos estar de acuerdo con los situacionalistas, en que el amor debe ser el árbitro entre las demandas conflictivas de los principios morales, que las decisiones dogmáticas en tales situaciones no ayudarán a tomar la mejor decisión en una mala situación, y que la falta la voluntad para enfrentar las complejidades de la situación y la insensibilidad a la variedad de reglas y demandas que se aplican llevarán directamente a un fariseísmo cerrado. Pero rechazamos la idea grotesca de Fletcher de que, en tales situaciones el adulterio, la fornicación, el aborto, el suicidio, y los demás pecados llegan a ser buenos (no discutiremos aquí si podrían ser el mejor camino en las situaciones que presenta Fletcher). Esta evaluación de Fletcher no deja lugar para el remordimiento por haber hecho tal cosa. Al contrario, insistimos en que el mal sigue siendo el mal, aun cuando parece la decisión correcta porque es el mal menor. Lo haremos con el corazón contrito, y pediremos la limpieza de nuestra conciencia después de hacerlo.” - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 152.

"Otros evangélicos han tomado el mismo camino. John Warwick Montgomery, en un debate público con Fletcher, tomó la posición de que, “cuando situaciones pecaminosas requieren que se tome una decisión entre normas morales absolutas que están en conflicto, el problema está con la situación, y no con las normas éticas. En estos casos, posiblemente tenga que elegir el mal menor, pero todavía es malo en todo sentido, y el cristiano debe ir a la cruz para pedir perdón, y pedir al Espíritu Santo que le renueve". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 152. - John Warwick Montgomery, Situation Ethics: True or False: A Dialogue Between Joseph Fletcher and John Warwick Montgomery [La ética situacional:. Verdadero o falso?; un dialogo entre Joseph Fletcher y John Warwick Montgomery] (Minneapolis: Bethany, 1972), 46. Durante el debate, Fletcher trato de hacer que Montgomery viera la falta de lógica en decir que debemos hacer algo que es malo, pero Montgomery solamente decía que un mal menor todavía es un mal. Vea las paginas 53, 69-70, 82-83.

"Cita el caso de si es correcto matar a un francotirador para salvar la vida de los que él intenta matar. Montgomery arguye, “Matar a un ser humano, si tiene razón Jesús, es un pecado. Es moralmente malo. No debemos matar a los seres humanos. No matarás.”
Montgomery continúa diciendo que puede ser necesario tomar la vida del francotirador, por causa de los que él matarıá, pero que la persona que toma la decisión no es moralmente inocente.
“Si el hombre es un cristiano, esta decisión difícil hará que él mire en el espejo para verse como un miembro de una sociedad pecaminosa. Su decisión de matar a otro ser humano le hará buscar perdón. Hay una solidaridad de la vida humana que requiere que una persona vea su propia culpa en situaciones como esta y que busque perdón". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 153.
"Pero, ¿perdón por qué? Montgomery parece desviarse para hablar de una noción vaga de culpa en general, en lugar de culpa por el acto específico. Si es así, entonces ¿no serían igualmente culpables también los que leen acerca de esto en el diario? El problema verdadero, sin embargo, es la suposición de que siempre es malo tomar la vida de otra persona, sin importar la situación. El afán de establecer absolutos le ha hecho desviarse de la enseñanza bíblica que, en las palabras del Catecismo Mayor de Westminster, prohíbe “quitarnos la vida, o quitársela a otros, a no ser un caso de justicia pública, de guerra lícita o de defensa necesaria”. Por lo menos, en este caso, un análisis más cuidadoso nos lleva a una resolución del conflicto. El oficial de la policía que está cumpliendo su deber, que toma la vida de un asesino que intenta matar a otra persona, no comete ningún pecado, aunque las consecuencias son trágicas". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 153.

"La teoría de la decisión moral trágica gana algo de credibilidad por causa de la ambigüedad de la palabra mal, que puede referirse a mal físico o mal moral". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 153.

"Escoger el mal menor en el sentido físico no es tan problemático moralmente. Amputar una pierna para salvar una vida es una forma de sanar, suponiendo que es la única opción. Esto no es malo, sino digno de admiración. Pero la idea de tener que escoger entre dos males en el sentido moral, debido a las circunstancias, es sumamente problemático en el esquema cristiano. Pone en duda la integridad del que dio las leyes, porque supone que él ha dado mandamientos conflictivos, y que nos exige que guardemos los dos. En el mundo politeísta de las tragedias griegas, esto tiene sentido; se dan casos en que uno tiene que desobedecer a un dios para obedecer a otro. Ya que tendrá que ser castigado por uno o el otro, es mejor obedecer al dios más fuerte. Pero esto es incoherente en un mundo donde hay un solo Dios, el Juez de la ley (Santiago 4:12)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 154.

"¿Por qué algunos evangélicos encuentran atractiva la opción de la decisión trágica? 
"Posiblemente sea su sentido de la tragedia, su sentido de las calamidades y las ambigüedades de un mundo caído. Pero no podemos comparar el sufrimiento trágico con el mal moral. Parte del problema es la suposición de que las acciones que tienen consecuencias trágicas son necesariamente malas. La Biblia no permite esta conclusión; un acto bueno puede tener consecuencias dolorosas, como en el caso cuando un agente legal tiene que usar la fuerza para frenar un crimen.

Al decir que el pecado es necesario bajos algunas circunstancias, la moralidad trágica no concuerda con la enseñanza bíblica que rechaza el concepto de hacer el mal para que venga el bien. La Biblia también sostiene que Dios no nos permitirá ser tentados o probados más allá de lo que podemos soportar. Creer que algunas situaciones hacen inevitable el pecado quitarıá el sentido del ejemplo de Jesús; tendríamos que postular que él mismo haya pecado, algo totalmente inaceptable, o tendríamos que suponer que nunca enfrentó decisiones moralmente difíciles, que significaría que no fue tentado en todo como nosotros. Este enfoque también involucra un problema psicológico, porque exige remordimiento por haber hecho lo mejor posible en las circunstancias dadas. Además, tiende a hacer un corte circuito en el razonamiento moral. Adoptado para uso en emergencias solamente, tiende a expandir su esfera de aplicación, multiplicando las emergencias de tal modo que, al final, todo se permite, siempre que uno se sienta un poco culpable". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 155.

EL JERARQUISMO

"Uno de los teólogos que rechaza con vigor la idea de la decisión moral trágica es Norman L. Geisler". Norman L. Geisler, Ethics: Alternatives and Issues [La ética; alternativas y asuntos de debate] (Grand Rapids: Zondervan, 1971); The Christian Ethic of Love [La é tica cristiana del amor](Grand Rapids: Zondervan, 1973); Options in Christian Ethics [Opciones en la ética cristiana](Grand Rapids: Baker, 1981); Christian Ethics and Issues [La ética cristiana y asuntos de debate] (Grand Rapids: Baker, 1989). - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 155.

"Bíblicamente, es lógicamente obvio que los conflictos morales deben tener soluciones, porque si no fuera así el pecado sería inevitable. Geisler propone una jerarquía de absolutos, para que en casos de conflicto entre los mandamientos de Dios (que son reales y no aparentes), la obediencia al absoluto mayor elimina la necesidad de obedecer al absoluto menor. El corazón de la teoría de Geisler, llamada jerarquismo o absolutismo graduado se resume así:
"El jerarquismo ético se llama ası́ porque mantiene una jerarquía de orden de las normas éticas, basado en los valores que representan. Constituye una pirámide de valores normativos que en sı́ mismos son objetivamente obligatorios. Pero cuando dos o más de estos valores están en conflicto, una persona no está obligada a obedecer la norma menor, para que pueda obedecer el valor mayor". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 155.

"En una de sus obras recientes, Geisler provee el siguiente resumen de su posición: Los principios esenciales del absolutismo graduado son: hay muchos principios morales que están arraigados en el carácter moral absoluto de Dios; hay deberes mayores y menores -- por ejemplo, amar a Dios es un deber más importante que amar al prójimo; estas leyes morales a veces producen un conflicto moral inevitable; en tales conflictos, debemos seguir la ley moral superior; cuando seguimos la ley moral superior, no estamos obligados a seguir la ley menor".(Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 155.

"Aunque el enfoque de Geisler está sujeto a crítica, hay un lugar legítimo en la ética bíblica para este concepto de una jerarquía. Como dice Gerald Vann, “Lamentablemente, los cristianos frecuentemente no tienen idea de una jerarquía dentro de la ley moral (los principios menores se aplican y son obligatorios solamente en función de los principios mayores), y piensan que todas las leyes, incluyendo las leyes puramente positivas, son totalmente incondicionales; ası́ cualquier transgresión de las reglas, aunque sea inocente o incluso inevitable, es un pecado". Gerald Vann, Moral Dilemmas [Dilemas morales] (Garden City, N.Y.: Doubleday, 1965), 29. 

"El caso clásico en las Escrituras es el permiso dado a David y sus compañeros, sufriendo mucha hambre, para comer el pan consagrado que legalmente era solamente para los sacerdotes. De esto podemos sacar la conclusión de que los preceptos ceremoniales se podían suspender para razones humanitarias, porque su propósito era mejorar la vida y no destruirla". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 156.

"El problema con el enfoque de Geisler es que ve los conflictos entre los mandamientos de Dios como reales (no aparentes) entre absolutos. Arguye que todos los mandamientos de Dios reflejan su santidad y exigen obediencia, y que por lo tanto son morales y absolutos. Aunque usa el término absolutismo conflictivo cuando se refiere a la moralidad trágica, también admite -- incluso insiste -- que su propio enfoque presupone que puede haber absolutos que están en conflicto. La diferencia está en que, mientras la moralidad trágica postula que hay conflictos entre absolutos que no se pueden resolver, Geisler propone que hay resolución de estos conflictos en la selección de la ley mayor sobre la ley menor. Sin embargo, esta solución también tiene problemas.

Primero, Geisler usa el término absoluto de una manera por lo menos peculiar, si no equivocada. El Diccionario de la Real Academia define absoluto: “Que excluye toda relación. Independiente, ilimitado, sin restricción alguna.” Geisler insiste en que su resolución de conflictos no constituye una excepción, pero reconoce que su teoría es un “absolutismo calificado”, que parece una contradicción (como hablar de costillas sin huesos). El jerarquismo propone “absolutos”, pero son irregulares, porque nos dicen que “no todos los absolutos son absolutamente absolutos. Algunos son relativamente absolutos, es decir, absolutos en relación con su área particular”. La idea de un absoluto como una norma moral sin excepciones, dice Geisler, permanece ıntegra. “El absolutismo graduado no cree que haya excepciones a las leyes absolutas, solamente exenciones”. Una excepción violaría la naturaleza universal y absoluta del mandamiento, pero una exención no la viola.
“La diferencia entre una exención y una excepción se puede ilustrar de la siguiente manera. Cuando alguien mata a otro ser humano en defensa propia, está exento de la culpa (Éxodo 22:2). Pero no hay excepciones para la ley que requiere que siempre tratemos a otros seres humanos -- incluso los que pretenden cometer un asesinato -- como personas con valor intrínseco".
Es verdad que los seres humanos, aun los que tienen que ser restringidos por la fuerza para que no hagan daño a otros, deben ser tratados como personas con valor intrínseco. Pero eso no es precisamente el punto en discusión. La pregunta es si Dios ha prohibido absolutamente en cualquier circunstancia quitar de la vida de otra persona. Si no lo ha hecho, entonces no hay conflicto de absolutos en los casos que Geisler menciona (por ejemplo, la defensa propia). El absoluto moral expresado en al sexto mandamiento se puede resumir así: La vida humana es sagrada para Dios, y nunca se debe quitar sin permiso divino. En las Escrituras aprendemos que hay permiso en casos de la justicia pública, la guerra justificada, y la defensa propia necesaria. Si formulamos la norma en términos negativos, sería así: “Dios prohíbe tomar la vida de otra persona, excepto en los casos de la justicia pública, la guerra justificada, y la defensa propia necesaria”. Esto no significa hacer excepciones para los absolutos (ni exenciones tampoco), sino definir los absolutos de tal manera que el que quite la vida de otro tendrá que probar que Dios lo ha permitido. Son casos de permiso divino, y no excepciones ni exenciones de una prohibición absoluta. Lo que trae problemas es la idea preconcebida, impuesta sobre las Escrituras, de lo que es un absoluto.

Segundo, en su afán de mostrar que hay conflictos entre absolutos, Geisler no hace ninguna distinción entre la ley moral universal y las leyes ceremoniales o las leyes civiles. El hecho de insistir que todos los mandamientos de Dios son absolutos crea problemas donde no existían -- casi siempre problemas innecesarios. En lugar de considerar el acto de David con el pan del templo como una exención de obedecer un absoluto, debemos verlo como una indicación de que la ley ceremonial nunca fue establecida como un absoluto. Como nota Cranield, “el hecho de que las Escrituras no condenan a David por sus acciones muestra que la rigidez con la cual los fariseos interpretaban la ley ritual no estaba conforme a las Escrituras, y que por lo tanto no era una correcta comprensión de la ley misma.”
Esto queda claro en el caso menos conocido en los días de Ezequías.

“Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, y de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. Mas Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová , que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón  para buscar a Dios, a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo.” (2 Crónicas 30:18-20)

La jerarquía , poniendo la preocupación por los seres humanos por sobre las ceremonias, parece válida en este caso, pero es solamente porque las ceremonias son lo que son -- no son absolutas en sı́ mismas, sino que existen para el beneficio del hombre. Si decimos que los sacerdotes “violaron” el dıá de reposo porque no descasaron de su trabajo, esto serıá una interpretación del dıá de reposo que Dios nunca quiso imponer. Jesús explica el propósito que Dios tenía con este mandamiento: el día de reposo fue hecho para el hombre -- y no el hombre para el día de reposo (Marcos 2:27). Los actos de misericordia y de necesidad nunca fueron prohibidos; tomaban precedencia por sobre el descanso estipulado. Ya que el propósito del día de reposo era para beneficiar al hombre, esto no fue realmente una violación del mandamiento. El día de reposo nunca fue establecido como un absoluto en ese sentido. En el caso de desobediencia a las autoridades del estado, el conflicto no es entre dos cosas que Dios manda, sino entre lo que Dios manda y lo que mandan las autoridades humanas. En tales casos, debemos obedecer a Dios, y no a las autoridades. Dios no requiere obediencia absoluta al estado; nuestro deber es obedecer sus leyes, siempre que estén de acuerdo con la ley de Dios. Cuando exigen algo que es pecaminoso, no solamente no es necesario obedecer, sino más bien es una obligación desobedecer. Considerar la obediencia al estado como un absoluto moral es muy peligroso. Dios no exige que obedezcamos al estado cuando manda algo en conflicto con la ley moral. Para ver más acerca de este tema, vea los comentarios acerca de la desobediencia civil.

En tercer lugar, como método, el jerarquismo es demasiado abierto. Tal teoría requiere que una persona sepa lo que es intrínsecamente superior en la situación. Geisler ofrece las siguientes pautas (pp. 115- 120):

Las personas valen más que las cosas.
Una Persona infinita vale más que una persona finita.
Una persona completa vale más que una persona incompleta. 
Una persona real vale más que una persona potencial.
Personas potenciales valen más que las cosas. 
Muchas personas valen más que unas pocas personas.
Los actos que promueven la naturaleza humana son mejores que los actos que no lo hacen.

El principio detrás de todas estas pautas es el de promover el mayor valor personal posible, que según Geisler es lo mismo que el mandamiento de amar: “Hay realmente una sola cosa que es final y absoluta -- el amor (p. 134).” Geisler desea restringir sus prioridades a las situaciones de conflicto, pero la idea del valor personal es tan amplia que tiende a permitir muchos más conflictos. Mientras alguien haga lo que sea más personal, está actuando correctamente. A pesar de las protestas al contrario, las pautas de Geisler no establecen que sea incorrecto hacer exactamente lo opuesto de lo que requieren. No hay norma moral, excepto la ley del amor, que no permita exenciones en algunas circunstancias. El resultado práctico no es muy distinto de la ética situacional. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 156-159.

LOS DEBERES PRIMA FACIE

"Otros teólogos que rechazan la moralidad trágica y apelan a soluciones de “valores superiores” utilizan el concepto de los deberes prima facie que fue propuesto por el filósofo británico W. D. Ross. John Jefferson Davis, otro ejemplo, reconoce su cercanía con Geisler, pero prefiere hablar el absolutismo contextual. Explica, “El término ‘absolutismo contextual’ contiene el recordatorio implícito de que los absolutos morales de las Escrituras se deben entender y se deben aplicar en su propio contexto. Podría suceder que algunos deberes normales, o deberes prima facie [a primera vista] ya no sean deberes verdaderos, después de considerar todos los factores". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 160.

"Más consecuente, Stephen Mott comenta, “Los términos absoluto y universal esconden el proceso mismo de tomar decisiones éticas”. Mott sostiene que “en la práctica, aun los valores que son permanentemente obligatorios no pueden siempre indicar el deber verdadero”. En lugar de hablar de “absolutos caliicados”, Mott prefiere el lenguaje de los deberes prima facie". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 160.
"Según Ross, al reflexionar sobre lo que “realmente pensamos” acerca de la ética, se produce una lista de seis categorías de deberes: la fidelidad y reparación, la gratitud, la justicia, la beneficencia, la superación propia, y la no-maleficencia". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 160.

"Los deberes prima facie entonces son “deberes condicionales”, acciones que “tienden a ser obligatorias”. El deber verdadero se determina en referencia a la situación total".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 160.

"Como método de resolver conflictos, apelar a los deberes prima facie es un intento de tener dos cosas contradictorias al mismo tiempo... El mé todo de Ross confunde, porque hace nebulosa la distinció n entre el bien y el mal.". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 161.

ESTUDIO DE CASOS - "Cada caso es un caso"

"Históricamente, la resolución de conflictos morales ha incluido el estudio de casos, la casuística, el “esfuerzo cuidadoso y devoto de descubrir por reflexión y discusión el curso de acción correcto en circunstancias típicas”, y no (como se entiende frecuentemente) “el ejercicio hábil del ingenio para evadir lo que no conviene". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 162.

"Ya que el significado peyorativo de la casuística (“reglas para evitar las reglas”) es tan predominante, es probablemente imposible rescatar el término. Pero como método para resolver conflictos, la casuística seria, en el sentido de estudiar los casos, es legítima". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 162.

"Llámese como sea, tenemos que examinar los casos; no es cuestió n de decidir entre usar la casuística o no, sino entre usarla bien o usarla mal". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 162.

"Por supuesto, tenemos que proceder con cautela. No es sin razón que la casuística tiene una mala reputación. Dada la depravación humana, lo que se presenta como una resolución de un conflicto moral podría ser solamente una justificación sofisticada del pecado". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 162.

"Nunca debemos olvidar que el análisis de casos solamente servirá si nuestro corazón está bien motivado'. (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 162.

"Es un engaño tratar de examinar todos los posibles casos. Necesitamos especialmente un método que nos ayudará en el momento en que surge el conflicto. Sin embargo, hay ciertos casos típicos que son difíciles, y que necesitan un estudio previo, antes de enfrentar una situación particular, por ejemplo la inseminación artificial y el mantenimiento de un paciente en un estado vegetal indefinidamente. Para estas decisiones, el análisis de casos ofrece mucha ayuda". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 162.

"El enfoque clásico de la resolución de conflictos morales sigue esta pauta: “Lo que Dios prohíbe, nunca debe hacerse, y lo que él manda, es siempre un deber para nosotros, y sin embargo, no todo deber particular debe hacerse en todos los tiempos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 163.

"El cumplimiento de los mandatos positivos es limitado por las circunstancias (no podemos hacer todo a la misma vez) y por las restricciones de los mandamientos negativos. Si Dios prohíbe algo, no debemos hacerlo nunca, aun para cumplir un mandamiento positivo. Un buen fin no justifica un medio pecaminoso. Los aparentes conflictos entre lo que Dios prohíbe y lo que Dios manda, exigen un análisis doble: determinar lo que Dios realmente manda y determinar si las circunstancias cambian el caso". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 163.

"Las excepciones definen la regla (en lugar de constituir exenciones)" (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 163.

"El caso de la atadura de Isaac es algo único que no se repetirá. Dios enseña la lección de la expiación sustitutiva, que solo él puede hace el sacrificio) temprano en la historia de la redención a través de una revelación especial. Esta revelación fue hecha a Abraham, a quien Dios había prometido la bendición a través de su hijo único Isaac. El evento fue único. Además, Dios solo permitió que Abraham llegara a cierto punto (ata a Isaac, pero no lo mata). Por lo tanto, serıá innecesario incluir esta excepción en la definición del asesinato". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 164.

"Hay otro tipo de supuesto conflicto de deberes que aparece en la literatura evangélica. Se trata de los juramentos. Erwin Lutzer lo explica:

“Un hombre necio puede jurar que va a matar a otro hombre. Entonces está obligado a romper su promesa o cometer un asesinato. En cualquier caso, estará pecando. Ahora debe elegir entre el menor de los males. Ojalá que sea romper su juramento. Pero no tendría este conflicto moral si no hubiese transgredido una norma bíblica acerca de los juramentos (Eclesiastés 5:5). Habiendo violado una instrucción, se enredó en este problema, y tuvo que pecar. En este caso, dos universales estaban claramente en conflicto, pero solamente porque se había violado un universal".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 164.

"Lutzer espera correctamente que en este caso la decisión no sea la de matar, pero no explica por qué el acto de romper un juramento hecho a Dios serıá un pecado menos grave que matar a un ser humano. La verdad es que, no serıá un pecado romper tal juramento. El problema de Lutzer es que ha hecho del juramento un absoluto en teoría, sin tomar en cuenta el contenido del juramento. Un juramento esencialmente llama a Dios como testigo, y Dios no será testigo para apoyar un pecado. Un juramento convierte una acción en un deber religioso, pero un pecado no puede ser un deber religioso, aunque sea jurado. La enseñanza histórica de la Iglesia es simple y clara: “Tal juramento no puede obligar a pecar”. No hay verdadero dilema moral en el ejemplo de Lutzer; hay una sola opción correcta: repudiar el juramento y pedir perdón por haberlo hecho". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 165.

"¿Qué de Jefté ? ¿Deberıá haber cumplido su juramento a sacrificar “cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová , y lo ofreceré en holocausto” (Jueces 11:31)? ¿No dice la Biblia, “Cuando alguno hiciere voto a Jehová , o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca” (Números 30:2, vea también Deuteronomio 23:21-23)? Cuando la persona que salió por la puerta resultó ser su hija, ¿no estaba obligado a ofrecerla como ofrenda? No, porque también la Biblia dice, “No hará s ası́ a Jehová tu Dios; porque toda cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses” (Deuteronomio 12:31, vea también Deuteronomio 18:10; Levítico 18:21; 20:2-5). Tal como no fue correcto que Herodes haya ofrecido la cabeza de Juan el Bautista en un plato, solo para cumplir un juramento necio (Mateo 14:1-12), tampoco fue correcto que Jefté haya ofrecido a su hija (Jueces 11:39). (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 165.

"Podemos resolver muchos aparentes conflictos de absolutos por medio de una investigación de la enseñanza del contexto de toda la Escritura. Con respecto a los magistrados civiles, por ejemplo, la Escritura dice que debemos obedecer sus “mandatos legales”. Con respecto al sexto mandamiento, aprendemos que exige que “hagamos todos los esfuerzos legítimos para preservar nuestra vida y la de otros”. El noveno mandamiento exige guardar todas las promesas “lícitas”. Por supuesto, hay que determinar si el mandato específico, o la promesa, o el esfuerzo para preservar la vida, es lícito en el caso particular.321 Ası́ que hay que analizar las circunstancias, pero el primer paso en resolver el conflicto es aclarar el significado de las normas universales según toda la Biblia". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 166.

"Además del principio de tota scriptura (es decir, los mandamientos se definen en el contexto de toda la Escritura), el análisis de casos reconoce la verdad del dicho, “las circunstancias alteran los casos”. La interpretación de un acto depende de la situación. Cuando Naamán “se inclinaba” en el templo de Rimón, no era apostasía o idolatría de su parte, porque tuvo que hacerlo para prestar apoyo fıś co para el rey (2 Reyes 5:18-19). Sin embargo, como dice Peter Geach, “No podemos concluir que no haya actos que realmente son idolatría o apostasía, tampoco que alguien pueda cometer estos actos que son claramente idolatría, simplemente porque es tentado o porque la han amenazado que lo echarán en un horno de fuego". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 166.

"En correspondencia personal con el editor de una revista evangélica, él me presentó el siguiente caso del enfoque del uso del “mal menor” para resolver conflictos:
“Un terrorista tira una granada de mano en una multitud. Un hombre ve lo que sucede. Escoge cometer suicidio, tirándose encima de la granada, pensando que está optando por el mal menor. El mal mayor serıá dejar que la granada explote y que mate cinco o diez personas. Sin embargo, se prohíbe cometer suicidio. ¿Qué haría usted en tal caso?”
Esto es un buen ejemplo de cómo las circunstancias alteran el caso. Hablar de “tirarse encima de una granada” en sı́ mismo no es suficiente información para clasificar el acto moralmente. Dependiendo de las circunstancias, podría ser un suicidio o un sacrificio. La pregunta es si Dios ha prohibido este tipo de acto. El pasaje bíblico relevante es Juan 15:13: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.” El acto heroico del sacrificio propio no es prohibido en la Biblia; al contrario, es elogiado. Tal como no fue “suicidio” cuando Jesús se ofreció en la cruz, tampoco debemos llamarlo “suicidio” cuando alguien se tira encima de una granada para salvar a otros en una emergencia. El motivo no es quitarse la vida, sino salvar la vida de otros". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 166.

"El mandato de cumplir una promesa ha sido el tema de mucha discusión en la literatura sobre la resolución de conflictos, pero podríamos evitar mucha angustia si recordáramos que las promesas se hacen siempre sujetas a la providencia divina. Supongamos que una familia promete una donación para su iglesia, pero su negocio inesperadamente queda en bancarrota. No son culpables por haber sido impedidos providencialmente de cumplir su promesa. Solo tienen que explicar a la iglesia lo que sucedió. Cuando una iglesia utiliza el método de apoyar misiones con “promesas de fe”, normalmente incluye una frase en la tarjeta de compromiso que dice algo como “si el Señor permite...” (Vea Santiago 4:15)". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 167.

"En resumen, el enfoque de analizar casos para resolver conflictos morales significa re-leer las Escrituras y evaluar el caso, tomando en cuenta las circunstancias. Esto se hace con la confianza de que es posible encontrar una solución, sin tener que optar por un “mal menor” o abandonar un universal para seguir otro. Sin embargo, la ética no es matemática. Como dice Paul Ramsey (el poeta), “los juicios morales y estéticos no consisten exclusivamente en una aplicación exacta y lógicamente precisa de principios generales en una situación particular. El buen juicio frecuentemente requiere la prueba del principio en casos particulares, sin ninguna garantía previa de que la respuesta sea exacta y segura”. Las circunstancias provocan reflexión sobre el propósito del Autor de la ley. Las perplejidades creadas por la tecnología médica requieren un análisis cuidadoso de casos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 168.

DISGRESIÓN SOBRE LA HONESTIDAD

"Si debemos alguna vez contar una mentira para el bien de alguien es una pregunta que ha atormentado a los más educados". - Agustín de Hipona - (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 168.

"Debemos comparar las Escrituras con las Escrituras para determinar en qué circunstancias se puede alterar la obligación de decir la verdad". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 168.

¿SIEMPRE ESTAMOS OBLIGADOS A DECIR LA VERDAD?

"El ejemplo de Jesús mismo nos da una respuesta negativa: “Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió” (Lucas 23.9). No había ninguna obligación de responder a las preguntas de Herodes, especialmente en ese momento. Jesús usó su derecho moral de mantenerse callado. Vea también Juan 19:8-9: “Cuando Pilato oyó decir esto [que Jesús decía que era el Hijo de Dios], tuvo más miedo. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta.” Anteriormente, Jesús le había dicho que había venido al mundo para testificar de la verdad, pero Pilato no tenıá interés en escucharle (Juan 18:37-38). Ahora es muy tarde para que Pilato pregunte quién es Jesús, ası́ que Jesús guarda silencio en una forma justa y elocuente". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 169.

"De nuevo, hay un ejemplo bíblico que nos da una respuesta negativa. Considere el siguiente diálogo entre el Señor y Samuel:
“Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorará s a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaı́ de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. Y dijoSamuel:¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me matarıá. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido. Y llama a Isaı́ al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirá s al que yo te dijere.” (1 Samuel 16.1- 3)
En estas circunstancias, Saúl no tenıá derecho de saber el propósito del peregrinaje de Samuel hacia Belén. Para proteger a Samuel, el Señor mismo sugiere un “camuflaje” que es verdad – Samuel sı́ iba a hacer un sacrificio – pero que también esconde el propósito verdadero de su misión: ungir al sucesor de Saúl. Se permitía contar solamente parte de la verdad, para evitar revelar todo (vea Jeremías 38:24-27). Esto no es un plan para toda circunstancia; la relación quebrantada impedía la transparencia que normalmente debe permear las relaciones y la comunicación humana. En circunstancias normales, decir parte de la verdad no es mejor que una mentira". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 170.

¿Estamos siempre obligados a decir la verdad simple?

"Hay evidencia de que la Biblia aprueba comunicación vaga en algunas circunstancias, comunicación que esconde más de lo que revela, por medio del uso de expresiones ambiguas. El caso clásico es 2 Reyes 6:19, donde Eliseo cuenta a los arameos ciegos que habían sido enviados a capturarlo, “No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los guió a Samaria.” Los llevó a Samaria, la capital de Israel (enemigos de los arameos), donde se abrieron sus ojos y encontraron que habían sido llevados al hombre que buscaban, ¡por el mismo hombre que buscaban! Eliseo muestra que su propósito fue bueno, porque cuando los israelitas querían matarlos, él insistía que los dejaran vivos y que les dieran comida y bebida". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 170.

"Otro caso de dejar a otros engañarse es el relato de José y sus hermanos. Cuando se iban de Egipto en su primer viaje, José dio la orden de poner su plata de nuevo en el saco de cada hermano (Génesis 42:25). Cuando llegaron a Egipto en el segundo viaje, los hermanos ofrecieron devolver la plata, pero el mayordomo de José respondió , “Paz a vosotros, no temáis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio el tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero” (Génesis 43:23). Las palabras del mayordomo (literalmente, “su plata me llegó a mı”́ ) eran la verdad, pero eran ambiguas. Dan la impresión de que José había retenido el dinero, y que Dios había puesto otro dinero en sus sacos. Quiso esconder por el momento el hecho de que, aunque era verdad que José había recibido el dinero, él mismo había mandado a esconder la misma plata en sus sacos. El relato revela los motivos de José , quien primero estaba probando a sus hermanos, y después se reconcilió con ellos". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 170.

"La ambigüedad intencional, que puede ser apropiada en algunas circunstancias limitadas, debe distinguirse de la doctrina de la reserva mental que surgió durante el siglo dieciséis. La idea era que se puede decir algo contrario a la realidad, si la persona quien lo dice está pensando algo en su mente que modifica su aseveración. Es decir, “entre la persona y Dios”, se supone que está diciendo la verdad. Esta doctrina distorsionada fue condenada por las autoridades católicas en el año 1679, pero su tiempo breve de popularidad dejó a la casuística con una mala fama.
Debemos rechazar la reserva mental, por supuesto, como un método de resolver conflictos morales relacionados con la honestidad, porque destruye el propósito del lenguaje en la comunicación humana. Decir algo que requiere modificación en la mente para que sea verdad, es lo mismo que decir una mentira, porque el propósito es engañar. La idea de que la persona que habla no es responsable por el malentendido de parte de la persona que escucha su comentario que ha sido modificado en su mente es absurda. Si le preguntan a un candidato para el ministerio si alguna vez ha cometido adulterio, y él contesta, “No, nunca”, pero en su mente está pensando, “No, nunca el dıá domingo”, esto todavía es una mentira". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 171.

"Debemos destacar, sin embargo, que en circunstancias normales, es mejor hablar con claridad y sin ambigüedad". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 172.

¿ESTAMOS SIEMPRE OBLIGADOS A DECIR NADA MÁS QUE LA VERDAD?

"Hasta este punto, hay bastante acuerdo en la tradición cristiana. La honestidad significa hablar habitualmente la verdad, y para guardar secretos, es mejor usar el silencio. Se puede permitir la distracción, la evasión, y la ambigüedad, pero solamente cuando las circunstancias no permiten la verdad transparente o el silencio. Sin embargo, cuando la pregunta es si podemos decir algo que no sea la verdad, no hay tanto acuerdo. Agustín, por ejemplo, no lo admitía. Aunque algunos de los padres griegos (especialmente Clemente de Alejandría, Orígenes, y Crisóstomo), admitían algo que no era verdad, cuando había una causa justa y necesaria, Agustín sostenía que las “mentiras justas” no eran más posibles que el “adulterio casto”. Su pasaje clave era 1 Juan 2:21, “ninguna mentira procede de la verdad”. Aun así, Agustín no estaba totalmente tranquilo con lo absoluto de su conclusión; aunque teóricamente le satisfacía, le incomodaba". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 172.

"Aquino estaba de acuerdo con Agustín en la prohibición absoluta en contra de la mentira, pero distinguía entre las mentiras malintencionadas, con el propósito de hacerle daño a alguien, y las mentiras con buenas intenciones, con el propósito de proteger a alguien. Las mentiras de la primera categoría eran pecados mortales, pero las de la segunda categoría eran pecados veniales – malos, pero perdonables. Ası́ él suavizó la posición de Agustín un poco". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 173.

"Los reformadores abandonaron la distinción entre pecados mortales y veniales, pero el teólogo holandés, Hugo Grotius, agregó un factor que afecta algunos casos. Como explica Sissela Bok, según Grotius, “no todas las afirmaciones falsas deben ser consideradas mentiras, desde un punto de vista moral... una falsedad es una mentira en el sentido estricto de la palabra, cuando está en conflicto con el derecho de la persona a quien se dirige". El argumento de Grotius estaba basado en el enfoque intrínsecalista, y no consecuencialista, ya que descansaba en los derechos y las responsabilidades en relaciones interpersonales, y no en los resultados. En la tradición reformada americana, Charles Hodge, Dabney, y Rushdoony siguen la posición de Grotius, mientras Thornwell y John Murray defienden la posición de Agustıń".  (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 173.

Es importante notar que la posición de Agustín, mejor representada por John Murray, aprueba el engaño (y no solamente el hecho de esconder algo) en ciertas circunstancias, siempre y cuando no se incluya ninguna afirmación contraria a la realidad. Según ellos, uno puede engañar con medias verdades o expresiones ambiguas, pero nunca con una falsedad deliberada. La consistencia en lo pensado y lo hablado llega a ser el aspecto más importante de la honestidad, dando ventaja a la persona ingeniosa que puede engañar con “verdades” también. Esto sugiere que el peso moral del mandamiento está en otro lugar". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 173.

"Según el Catecismo Menor de Westminster, el noveno mandamiento (no dar testimonio falso) exige que “sostengamos y promovamos la verdad entre hombre y hombre como también nuestra buena fama y la de nuestro prójimo, especialmente en dar testimonio” y prohíbe “todo lo que perjudica a la verdad, o que daña a nuestro buen nombre o al de nuestro prójimo” (preguntas 77 y 78). Como dice Lewis Smedes, “la razón principal para decir la verdad... está enfocada en el bien del prójimo, en las relaciones entre la persona que habla y la persona que escucha. No debemos pensar en la veracidad tanto en el sentido de congruencia entre lo que pensamos y lo que decimos, como en el sentido de una relación honesta con nuestro prójimo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 173.

"Seguramente hay una obligación prima facie de no mentir, tal como hay una obligación prima facie de no matar. Tal como el peso de la prueba cae sobre la persona que quita la vida de alguien, para mostrar que se justifica, ası́ también el peso de la prueba cae sobre la persona que miente, para mostrar que se justifica. Hay dos casos bíblicos que sirven como precedentes.

El primer caso está en Éxodo 1:15-22. El rey de Egipto mandó a las parteras hebreas, Sifra y Fúa, a matar a todos los niños varones que nacían. Ellas rehusaron cumplir esta orden; dejaron vivir a los niños. Cuando les enfrentaron acerca de su desobediencia, dijeron al faraón, “las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas.” (1:19) El relato continúa con una indicación de la aprobación de Dios: “Y Dios hizo bien a las parteras; ...y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias” (1:20-21). Hay dos preguntas exegéticas: ¿Lo que dijeron las parteras era falso? Si es ası,́ ¿Dios aprobó sus palabras, o solamente sus hechos?
Según lo que leemos en la Biblia, el parto era igualmente difícil para las mujeres hebreas. ¿Quién puede olvidarse de Raquel y del nacimiento de Benjamín (Génesis 35:16-20)? ¿La figura del profeta acerca del sufrimiento como una mujer encinta vendría solamente de la experiencia de los gentiles? Las parteras tenían el trabajo de ayudar en el proceso del nacimiento (Génesis 35:17; 38:28; 1 Samuel 4:20). Sifra y Fúa se aprovecharon de la ignorancia cultural del faraón, dando una excusa para encubrir su desobediencia. ¿Dios aprobaría solamente sus acciones, y no su decepción? Nada en el relato sugiere tal división; las parteras resistieron al faraón, dejando vivir a los niños. Cuando les confrontaron, falsificaron su informe. La orden malvada del rey señalaba un quiebre en las relaciones humanas, y por lo tanto en las comunicaciones. El faraón no tenía derecho de saber la verdad acerca de las acciones de las parteras.

El segundo caso es la historia de Rahab y los dos espías en la ciudad estratégica de Jericó (Josué 2:1-24). Anticipando una captura de ellos, Rahab escondió a los espías. Cuando las autoridades llegaron, y exigieron que ella les entregara a los hombres, ella contestó , “Es verdad que unos hombres vinieron a mı,́ pero no supe de dónde eran. Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis” (Josué 2:4-5). No hay ninguna media verdad, ni nada vago, ni una reserva mental; esto era una fabricación pura, para despistar a las autoridades. Es como en las películas del oeste, cuando alguien engaña al alguacil, diciendo que los vaqueros fueron para otro lado.
El hecho de que una acción está registrada en la Biblia no significa necesariamente que sea aprobada. Pero en este caso, se nos dice posteriormente que Rahab y su familia fueron salvados en la batalla de Jericó , “por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó” (Josué 6:25). Obviamente, se aprueba el hecho de haberlos escondido. Aunque no se menciona específicamente en los pasajes del Nuevo Testamento que alaban su fe, el engaño de las autoridades del rey parece un aspecto integral de sus actividades que fueron aprobadas (Hebreos 11:31; Santiago 2:25). Este engaño se justifica por la misma razón que se justifica la ayuda que prestó a los espías: el rey de Jericó no tenía derecho de saber la verdad acerca de su presencia". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 175.

"Un asesino que está buscando a una vıćtima inocente ha perdido el derecho de saber la verdad acerca de la ubicación de la vıćtima, y no puede exigir honestidad de parte de los demás en aquella situación. Insistir en honestidad verbal en tales circunstancias va en contra del propósito de la comunicación. El quiebre radical en relaciones altera la naturaleza del caso. Ni el Señor mismo se obliga a revelar la verdad de la misma manera siempre, sin importar las circunstancias. Tal como David cantó al Señor, después de ser liberado de sus enemigos, especialmente de Saúl (2 Samuel 22:26-27 = Salmo 18:25-26):

"Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, Y rıǵido serás para con el perverso".

Cuando mi hijo estaba en pre-kinder, le leı́ la historia de Rahab y los espías. Después, me dijo, “Papá , Rahab contó una mentira, pero fue una buena mentira, ¿verdad?” Bueno, ¿qué puede decir un padre en esta situación? ¿“Vé a preguntar a tu mamá ”? El problema es que, aunque se pueden justificar las mentiras en algunos casos extremos, como último recurso para proteger la vida humana, no podemos llamarlas buenas sin algo de reserva, porque son el resultado de una situación anormal, y de un quiebre en las relaciones humanas. Tal como dice Hallie acerca del pueblo de Le Chambon, “Fuimos lo más transparentes y honestos que pudimos ser con las autoridades, sin traicionar a los refugiados... El espíritu de Le Chambon en aquellos años era una combinación extraña de franqueza y engaño, de un deseo de decir la verdad y un compromiso con el secreto. Fuimos tan abiertos como el amor nos permitía en un tiempo terrible”. Hicieron lo correcto, pero consideraron el engaño como algo lamentablemente necesario, y no como bueno en sı́ mismo". (Jones, David Clyde. Ética bíblica cristiana. Graham, NC: Publicaciones Faro de gracia, 2014), 176.



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