Citas Ministerio Pastoral

"La eficiencia y el poder del ministro verdaderamente convertido haría temblar a los hipócritas de Sión y atemorizaría a los pecadores" MPa, 20.

"El estandarte de la verdad y la santidad está desapareciendo en el polvo. Si quienes tocan las notas solemnes de amonestación para este tiempo recono- cieran su responsabilidad para con Dios, verían la necesidad de orar fervientemente". MPa, 20

"Cristo está listo a impartir sabiduría y gracia; pero los que tienen puestos importantes de responsabilidad no pueden guiar a otros por los caminos correctos a menos que sean convertidos diariamente". MPa, 20

"Aquellos que aceptan cargos de responsabilidad necesitan estar alertas, y mediante humilde oración ser santificados, refinados y purificados. A menos que sientan su verdadera condición, y a menos que lleguen a ser como Cristo, nunca podrán revelar la verdad como es en Cristo.—Carta 64, 1906 (PC 43)". MPa, 20

"Algunos ministros que están conectados con responsabilidades sagradas han perdido toda com- prensión de lo que significa velar por las almas como quienes deberán dar cuenta de ellas. Hacen cosas imprudentes, sin sabiduría". MPa, 21

"No os atreváis a predicar un solo sermón más a menos que sepáis, por vuestra propia experiencia, lo que Cristo es para vosotros". MPa, 21.

"Mientras más se asocie el ministro de Cristo con su Maestro, a través de la contemplación de su vida y carácter, mien- tras más cercano, más se asemejará a él, y estará mejor calificado para enseñar sus verdades. Cada rasgo de la vida del gran Ejemplo debe ser estudiado con cuidado". MPa, 21.

"La batalla en contra del yo es la batalla más grande que se ha librado. No es fácil rendir el yo, someter todo a la voluntad de Dios, y revestirse de humildad, poseer ese amor puro, apacible y fácil de tratar, lleno de ternura y buenos frutos". MPa, 21.

"Es [nuestro] privilegio y [nuestro] deber el ser perfectos vencedores aquí". MPa, 21.

"Por la luz que Dios me ha dado, yo sé que quizá se habría hecho 20 veces más de lo que se ha hecho, si los obreros hubiesen buscado a Dios para obtener fuerza y apoyo en vez de depender tanto del hombre". MPa, 21.

"Hay necesidad de hombres de fe en este tiempo, que no sean simplemente predicadores, sino ministros para el pueblo de Dios. Queremos hombres que caminen con Dios diariamente, que tengan una conexión viva con el cielo". MPa, 21.

"La eficacia de un discurso depende de la aplicación de la verdad al corazón por el Espíritu de Dios". MPa, 21.

"Es la pequeña y queda voz del Espíritu de Dios la que tiene el poder de convencer y convertir las almas de los hombres". MPa, 21.

"La razón por la que vemos tan poca manifestación del Espíritu de Dios es porque los ministros aprenden a vivir sin él. Les falta la gracia de Dios, les falta tolerancia y paciencia, les falta un espíritu de consagración y sacrificio; y esta es la única razón por la que muchos están dudando las evidencias de la Palabra de Dios". MPa, 22.

"El problema no tiene nada que ver con la Palabra de Dios, sino con ellos mismos. Les falta la gracia de Dios; les falta devoción, piedad personal y santidad. Esto los lleva a ser inestables, y los arroja al campo de batalla de Satanás". MPa, 22.

"Los predicadores que quieran trabajar eficaz- mente para la salvación de las almas deben ser a la vez estudiantes de la Biblia y hombres de oración. Es un pecado para los que intentan enseñar la Palabra a otros, descuidar su estudio". MPa, 22.

"Aquel que no posea el conocimiento de la Palabra de vida no tiene derecho a intentar instruir a otros en el camino al cielo". MPa, 23.

"Tenemos un ministerio diminuto y defectuoso. A menos que Cristo more en los hombres que predican la verdad, ellos rebajarán los normas morales y cristianas en dondequiera que sean tolerados". MPa, 23.

"Cuando la teoría de la verdad es repetida sin sentir su sagrada influencia en el alma del que habla, no tiene fuerza sobre los oyentes, sino que es rechazada como error, siendo el orador responsable por la pérdida de esas almas". MPa, 23.

"Sea presto en la oración. Usted es sabor de vida para vida, o de muerte para muerte. Usted ocupa un puesto tremendamente responsable. Yo le insto a redimir el tiempo. Acérquese a Dios en súplica, y será como un árbol plantado junto a arroyos de agua, cuyas hojas están siempre verdes, y cuyo fruto aparece a su tiempo". MPa, 24.

"El ministro que ora, que tiene una fe viva, manifestará obras correspondientes, y grandes resultados acompañarán su trabajo, a pesar de los obstáculos combinados de la tierra y el infierno". MPa, 24.

"Esto impartirá al obrero un poder que ninguna otra cosa le podría dar. Y no debe permitir que se lo prive de este poder. La comunión con Dios a través de la oración y el estudio de su Palabra no debe ser descuidado, pues aquí está la fuente de su fuerza. Ningún trabajo para la iglesia debe tomar precedencia ante la comunión con Dios". MPa, 25.

"Hay peligros a los cuales estamos continuamente expuestos. Es el plan estudiado de Satanás hacer que los obreros sean débiles en la oración, débiles en poder, y débiles en su influencia ante el mundo debido a sus defectos de carácter; defectos que en ninguna forma ar- monizan con la verdad". MPa, 25.

"Satanás trabajará a través de todos los medios que él pueda emplear para desanimar a los siervos activos del Señor. Si el pastor puede ser distraído de su responsabilidad, entonces el camino está libre para que los lobos esparzan y devoren las ovejas". MPa, 41.

"Algunos no tienden naturalmente a la devoción, y por lo tanto debieran fomentar y cultivar el hábito de examinar detalladamente sus propias vidas y motivos y debieran fomentar de un modo especial el amor por los ejercicios religiosos y por la oración secreta. Frecuentemente se los escucha hablar de dudas y descreimiento, y se espacían en las tremendas luchas que han tenido que librar con sentimientos ateos. Se detienen en las influencias desalentadoras que afectan de tal modo su fe, esperanza y valor en relación con la verdad y el éxito final de la obra y la causa a la que están entregados, que la duda se transforma en una virtud especial. A veces parece que realmente se complacieran en insistir en la posición del infiel y fortalecer su descreimiento con cada caso que puedan encontrar como excusa de sus tinieblas. A los tales les diría: Sería mejor que bajaran y dejaran los muros de Sión hasta que lleguen a ser hombres convertidos y buenos cristianos. Antes que toméis la responsabilidad de ser ministros, Dios requiere que os separéis del amor por este mundo. La recompensa de los que continúan en esta posición dudosa será la que reciban los temerosos e incrédulos". MPa, 25.

"No se necesita mayor evidencia de que una persona está muy lejos de Jesús, y está descuidando la oración secreta y la piedad personal, que el hecho de que exprese dudas y descreimiento porque está en un ambiente desfavorable. Tales personas no tienen la religión pura, verdadera, inmaculada de Cristo. Tienen un objeto espurio que el proceso de refinación consumirá completamente como escoria. Tan pronto como Dios los prueba, y prueba su fe, ellos vacilan, inclinándose primero a un lado y luego al otro. No tienen el objeto genuino que Pablo poseía, quien podía gloriarse en la tribulación “sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones”. Tienen una religión circunstancial. Si todos a su alrededor son fuertes en fe y confianza en el éxito final del mensaje del tercer ángel, y no reciben ninguna influencia en contra, entonces, parecen tener alguna fe. Pero tan pronto como la causa parece sufrir alguna adversidad, y el trabajo avanza lentamente, y se necesita la ayuda de todos, estas pobres almas, aunque sean profesos ministros del Evangelio, esperan que todo termine en la nada. Son un obstáculo en vez de una ayuda".—Testimonios para la Iglesia 2:456, 457. MPa, 41.

"Los ministros deben buscar a Dios para recibir su Espíritu Santo, a fin de presentar correctamente la verdad". MPa, 26.

"Casi todos descuidan el examen propio. Este descuido es por cierto peligroso en el que profesa ser un portavoz de Dios, ocupando la tremenda posición de responsabilidad de recibir la Palabra de Dios para darla a su pueblo. La conducta diaria de una persona que actúa de tal modo tiene gran influencia en los demás. Si tiene éxito en su trabajo, rebaja a sus conversos a su nivel, y muy rara vez se elevan a un nivel más alto". MPa, 26.

"La conducta del ministro, sus palabras, sus gestos y modales, su fe y su piedad se consideran como ejemplo de estos adventistas observadores del sábado; y si imitan al que les ha enseñado la verdad, piensan que están cumpliendo con su obligación". MPa, 26.

"Su éxito como ministro depende en guardar su propio corazón. Recibirá más fortaleza pasando una hora diaria en la meditación, y llorando por sus fracasos y las corrupciones del corazón, y rogando a Dios por su amor perdonador, y la certeza del perdón de sus pecados, que lo que haría pasando muchas horas y días en estudiar a los autores más capaces, y familiarizándose con cada objeción de nuestra fe, y las evidencias más poderosas en favor de nuestra fe". MPa, 27.

"Los ministros del Evangelio serían hombres poderosos si colocaran siempre al Señor ante ellos y dedicaran su tiempo al estudio de su adorable carácter. Si hicieran esto, no habrían apostasías, y nadie sería separado de la asociación [hermandad] por haber acarreado desgracia a la causa de Dios y puesto a Jesús en una condición de pública vergüenza, debido a sus prácticas licenciosas". MPa, 27.

"En cada época Dios le ha encomendado a su pueblo alguna verdad especial que directamente se opone a los deseos y propósitos del corazón humano, la cual tiende a separar a la iglesia de Dios del mundo; y ha sido el deber de sus ministros proclamar esta verdad, ya sea que el hombre la acepte o la rechace". MPa, 28.


"Los hombres no necesitan vacilar al comunicar el mensaje que estamos llevando. No deben tratar de ocultarlo, ni esconder su origen y propósito. Sus defensores deben ser hombres que no guarden silencio ni de día ni de noche. Puesto que hemos hecho solemnes votos ante Dios y hemos sido comisionados como mensajeros de Cristo, como administradores de la gracia de Dios, tenemos la obligación de declarar fielmente todo el consejo del Señor. No debemos restar prominencia a las verdades especiales que nos han separado del mundo y han hecho de nosotros lo que somos, porque están llenas de asuntos de interés eterno. Dios nos ha dado luz con respecto a las cosas que están ocurriendo ahora, en la última etapa de la historia y hemos de proclamar la verdad al mundo con la pluma y la voz, no en una forma tímida e insípida, sino con demostración del Espíritu y el poder de Dios. El avance del mensaje implica los más tremendos conflictos, y los resultados de su promulgación revisten importancia tanto para el cielo como para la tierra". MPa, 31.


"En una escena que pasó ante mí, vi cierta obra hecha por los médicos misioneros. Nuestros hermanos dirigentes la contemplaban, observando lo que se hacía, pero no parecían comprenderlo. El fundamento de nuestra fe, que fue establecido con tanta oración, con tan fervoroso escudriñamiento de las Escrituras, estaba siendo demolido columna tras columna. Nuestra fe iba a quedar sin fundamento sobre el cual apoyarse; se eliminó el santuario, se eliminó la expiación". MP, 31.

"A menos que los ministros estén convertidos, las personas no lo estarán". MPa, 30.

"Toda suficiencia propia, egoísmo y orgu- llo por las opiniones deben ponerse a un lado. Debemos venir a los pies de Jesús y aprender de Aquel que es manso y humilde de corazón". MPa, 30.

"El tratar con mentes humanas es la tarea más hermosa que jamás fuera confiada al hombre mortal". MPa, 30.

"Nuestros ministros necesitan ser convertidos primeramente a la verdad ellos mismos. Entonces podrán ir a todas partes llevando el mensaje de la verdad para este tiempo". MPa, 31.

"¿Estamos predicando esa parte de la verdad que le agrada a la gente, mientras que otras áreas del trabajo son dejadas sin hacer? ¿Será necesario que otra persona venga detrás de vosotros para urgir a las personas a cumplir fielmente con su deber de traer los diezmos y las ofrendas a la tesorería de Dios? Este es el trabajo del ministro, pero ha sido tristemente descuidado". MPa, 32.

"Hay peligro de que nuestros ministros se extien- dan demasiado en las doctrinas, predicando demasiados discursos sobre asuntos de disensión, cuando sus almas necesitan una santidad práctica". MPa, 33.

"Los ministros necesitan ser verdaderos representantes de la verdad que predican. Ellos deben tener una vida espiritual más profunda, caracterizada por una mayor simpleza". MPa, 34.

MOVIMIENTO MUNDIAL

"Los fondos del Señor deben ser igualmente compartidos entre las misiones locales y las extranjeras. Al planear el trabajo, se debe considerar las dificultades que hay que resolver en los campos extranjeros. No permitan que aquellos que tienen todas las ventajas sean tacaños al distribuir los medios para el avance de la obra en los campos misioneros. Por amor al Señor, se debe dar un apoyo voluntario a la obra del Evangelio, el cual debe ser llevado a todas partes del mundo.—The General Conference Bulletin, 1 de julio de 1900. MPa, 34.

"La obra misionera local avanzará más en todas sus formas, cuando manifestemos un espíritu más liberal, abnegado y sacrificado hacia la prosperidad de las misiones extranjeras; pues la prosperidad de la obra local depende mayormente, con la bendición de Dios, sobre el reflejo de la influencia de la obra evangelística realizada en países lejanos. Es a través del trabajo activo para suplir las necesidades de la causa de Dios como podemos poner nuestras almas en contacto con la Fuente de todo poder.—Testimonies for the Church 6:27". MPa, 34.

MIGRACIÓN Y PERIFERIA

"En las grandes ciudades hay muchedumbres que reciben menos cuidado y consideración que los animales. Fijaos en las familias apiñadas en miserables viviendas, muchas de ellas sótanos oscuros, que trasudan humedad y desaseo. En esta miseria nacen, se crían y mueren los niños. Nada ven de las bellezas naturales que Dios creó para solaz de los sentidos y elevación del alma. Harapientos y famélicos viven
en el vicio y en la depravación, amoldado su carácter conforme a la miseria y el pecado que los rodean. Estos niños sólo oyen el nombre de Dios en blasfemias. Manchan sus oídos palabras injuriosas, imprecaciones y obscenidades. Los vapores del alcohol y el humo del tabaco, hedores morbosos y degradación moral, pervierten sus sentidos. Y así muchísimos son preparados para desarrollarse en criminales, enemigos de la sociedad que los abandonó a la miseria y a la degradación.
Pero no todos los pobres de esos barrios son así. Hay hombres y mujeres temerosos de Dios, arrastrados a la extrema pobreza por la enfermedad y el infortunio, y muchas veces también por las ar- timañas deshonestas de los que explotan a sus prójimos. Muchas personas honradas y bien intencionadas caen en la pobreza por falta de educación práctica. La ignorancia las inhabilita para luchar contra las dificultades de la vida. Arrastradas a las ciudades, es frecuente que no puedan encontrar ocupación. Rodeadas de escenas y voces del vicio, vense expuestas a terribles tentaciones. Agrupadas y muy a menudo clasificadas con los viciosos y degradados, es únicamente mediante una lucha sobrehumana y un poder superior, como son guardadas de hundirse en las mismas profundidades. Muchos per- manecen firmes en su integridad, prefiriendo sufrir más bien que pecar. Es especialmente esa clase de gente la que necesita ayuda, simpatía y aliento.—El Ministerio de Curación, 143.". MP, 35.

ACTIVISMO VS EVANGELISMO

"Los sentimientos humanos pueden llegar a ser tremenda- mente conmovidos al ver a seres humanos sufriendo como resultado de sus propias actos. Hay quienes son especialmente impresionados a entrar en contacto directo con esta clase, y el Señor les da una comisión para trabajar en los peores lugares de la tierra, haciendo lo que puedan por redimir a los desdichados y traerlos a un lugar donde puedan ser auxiliados por las iglesias. Pero el Señor no ha llamado a los adventistas del séptimo día a hacer de esta labor una especialidad. El no desea que muchos obreros se enlisten en esta obra o que se agote la tesorería erigiendo instituciones para el cuidado de estos desdichados, obstaculizando así la obra de las misiones extranjeras. Dios llama a cien misioneros en donde ahora hay uno. Estos han de ir a países extranjeros.—Manuscript Releases 15:164. MPa, 35.

"Vendrá la tentación de pensar que para poder llevar adelante la obra médica misionera se la debe separar de la organización de la iglesia o de la disciplina de la misma. Tomar esta posición le colocaría en una base falsa. La obra realizada ha- cia quienes vienen a usted para ser instruidos no está completa a menos que sean educados para trabajar en conexión con la iglesia".— Testimonies for the Church 8:161. MPa, 45.

MI TALENTO, MI MINISTERIO

"Una gran obra se está llevando a cabo silenciosamente a través de la distribución de nuestras publicaciones; pero cuánto bien se haría si algunos de nuestros hermanos y hermanas de América vinieran a estas colonias, como agricultores, finqueros o mercaderes, y en el temor y amor de Dios, buscaran ganar almas a la verdad. Si tales familias fueran consagradas a Dios, él las usaría como sus agentes. Los ministros tienen su lugar y su obra, pero hay veintenas de personas que el ministro no puede alcanzar, que solo pueden ser alcanzados por personas que visiten a las familias y los impresionen con las verdades
para estos últimos días. En sus relaciones domésticas o de negocios pueden entrar en contacto con las clases que son inaccesibles para el ministro, y pueden abrir para ellos los tesoros de la verdad, e impartirles el conocimiento de la salvación. De hecho muy poco ha sido realizado en esta línea de trabajo misionero; o el campo es demasiado grande, y muchos más obreros podrían trabajar con éxito en esta línea de esfuerzo.—Fundamentals of Christian Education, 212. MPa, 37.

"La influencia del carácter verdaderamente cristiano del ministro es como los radiantes rayos de sol que penetran los rincones más remotos de los oscuros lugares a los que se les permita entrar. La luz que emana del ejemplo del ministro verdaderamente cristiano no debe ser vacilante e incierta como la chispa de un meteoro, sino debe tener la calma y continua brillantez de las estrellas celestiales". MPa, 37.

"Los ministros de Jesucristo deben enseñar tanto a la iglesia como a los individuos el hecho que una profesión de fe, incluso entre los adventistas del séptimo día, a menos que provenga de una devoción de lo profundo del corazón, no tiene poder para el bien. La luz religiosa debe brillar de la iglesia, y especialmente de los ministros, con rayos claros y continuos. No es para que se prenda en ocasiones especiales y luego se debilite, y titile, como si se fuera a apagar.—Testimonies for the Church 5:531. MPa, 41.

"Lo que necesitamos en este tiempo peligroso es un pastorado convertido. Necesitamos hombres que acepten la pobreza de su alma, y quienes diligentemente busquen ser dotados del Espíritu Santo". MPa, 38.

"Algunos han fallado en tomar la carga del trabajo. Buscan una mejor suerte, un puesto con menos sacrificios. Esta tierra no es el lugar de descanso para el cristiano, mucho menos para el ministro escogido de Dios. Se olvidan que Cristo dejó sus riquezas y su gloria en el cielo, y vino a la tierra a morir, y que él nos ha ordenado amarnos los unos a los otros como él nos amó. Se olvidan de aquellos que no fueron dignos de este mundo, que rondaban en pieles de ovejas y cabras, y fueron afligidos y atormentados". MPa, 38.

"Si Dios nos escoge para hacer un trabajo difícil, debemos realizarlo sin murmurar. Si el camino es difícil y peligroso, es el plan de Dios que lo sigamos con mansedumbre y suplicarle que nos fortalezca". MPa, 39.

"El trabajo del ministro debe ser realizado con presteza, energía, y con un celo mayor que el se usa para los negocios, siendo que la labor es mucho más sagrada y los resultados más trascendentales". MPa, 39.

"Si usted está conectado con la obra de Dios necesita batallar fuertemente consigo mismo y conformar su carácter al del divino Modelo". MPa, 40.

"Doquiera que Jesús vio a un ser humano, vio en él a alguien que necesitaba simpatía humana". MPa, 40.  

"Los cristianos que tienen la paz de Dios en sus corazones, serán joviales y alegres sin caer en la liviandad o frivolidad. Mientras velan en oración, tendrán una serenidad y paz que los elevará por encima de todo lo superfluo". MPa, 41.

"Hay muchos que siempre están listos a adular y alabar al ministro que sabe hablar. El ministro joven está siempre en peligro de ser mimado y aplaudido para su propio daño, mientras que a la misma vez es deficiente en lo fundamental que Dios requiere de todos los que profesan ser sus portavoces". MP, 42.

"(El desierto) era un entrenamiento esencial para quien sería el líder de Israel; pues en el cuidado del rebaño del Señor sería llamado para alimentar al débil, instruir al descarriado, y para traer al perdido de vuelta al redil". MP, 42.

"Cuando él da cabida a la idea de que su trabajo es sólo sermonear, pasa por alto, y es seguro que descuide, el trabajo que depende del pastor del rebaño. Es su trabajo cuidar, supervisar el rebaño, y arreglar los asuntos de la iglesia de tal manera que todos tengan algo que hacer".—The Review and Herald, 31 de mayo de 1887. MPa, 43.

EL PASTOR Y EL ESTUDIO

"Los tiempos exigen un ministerio inteligente y educado, no de novicios. Las doctrinas falsas están siendo multiplicadas. El mundo está siendo educado a lograr un alto nivel literario; y el pecado, incredulidad e infidelidad están llegando a ser más descarados y desafiantes, al adquirir más conocimiento intelectual y agudeza. Este estado de cosas requiere el uso de todo el poder del intelecto; pues son mentes agudas, bajo el control de Satanás, que el ministro tendrá que afrontar". MPa, 46.  

"Nuestros ministros deben ser hombres totalmente consagrados a Dios, hombres bien educados; y además, sus mentes deben estar radiantes de fervor religioso, recibiendo rayos divinos de luz del cielo y esparciéndolos a través de las tinieblas que cubren la tierra y la densa oscuridad que rodea a la gente". MPa, 49—Testimonies for the Church 5:528.

¿Creen los hombres que podrán, bajo la presión de las circunstancias, lograr una posición importante, cuando han dejado de prepararse y disciplinarse para la obra? ¿Se imaginan que pueden ser instrumentos pulidos en las manos de Dios para la salvación de las almas, si no han aprovechado las oportunidades de obtener idoneidad para la obra que tuvieron a su alcance? La causa de Dios pide hombres cabales, que puedan trazar planes, edificar y organizar. Todos aquellos que aprecian las probabilidades y posibilidades de la obra para este tiempo, tratarán de obtener por [50] ardoroso estudio todo el conocimiento que puedan sacar de la Palabra, para emplearlo en servir a las almas menesterosas y enfermasde pecado.—Obreros Evangélicos, 98. MPa, 49.

"Un ministro no debe nunca pensar que aprendió lo suficiente y que puede cejar en sus esfuerzos. Su educación debe continuar toda la vida. Cada día debe aprender y poner en práctica el conocimiento adquirido". MPa, 54—Obreros Evangélicos, 98.

"El verdadero ministro de Cristo debería mejorar continuamente. El sol de la tarde de su vida debe ser más sazonado y productivo que el sol de la mañana. Debe continuar aumentando en tamaño y en brillo hasta su ocaso detrás de las mon- tañas del oeste. Hermanos en el ministerio, es mejor, muchísimo mejor, morir a causa del trabajo duro en un hogar o en el campo misionero extranjero, que enmohecerse a causa de la inacción. No desmayéis a causa de las dificultades, no os conforméis con perma- necer sin estudiar y sin mejorar". MPa, 54—Mensajes Selectos 2:253.

"Los hombres que se presentan ahora ante el pueblo como representantes de Cristo tienen generalmente más capacidad que educación, pero no usan sus facultades para sacar el mayor provecho de su tiempo y oportunidades. Si hubieran utilizado las energías que Dios les dio, casi todos los pastores podrían ser no solamente eficientes en lectura, redacción, gramática, sino aun en idiomas. Es esencial que se fije un blanco elevado. Pero han tenido poca ambición y no han puesto a prueba sus facultades para alcanzar una norma elevada de conocimientos generales y en cuanto a las cosas religiosas. Nuestros ministros tendrán que rendir cuenta a Dios por el enmohecimiento de los talentos que él les ha dado para que los desarrollaran mediante el ejercicio. Podrían haber hecho inteligentemente diez veces más obra si se hubieran interesado en llegar a ser gigantes intelectuales. Toda su experiencia en su elevada vocación es empequeñecida porque se contentan con permanecer donde están. Sus esfuerzos por adquirir conocimiento no obstaculizarán en lo más mínimo su crecimiento espiritual si estudian con motivos correctos y blancos adecuados". MPa, 55— Testimonios para los Ministros, 194.

PREDICACIÓN

"Algunos de nuestros ministros tienen una serie de sermones, que usan sin variación año tras año. Las mismas ilustraciones, los mismos comentarios, y casi las mismas palabras. Han dejado de ser estudiantes. Se les termina el deseo de superarse, y vacilan bajo el peso de una nueva serie de sermones para prevenir la decrepitud mental. Pero el estudiante que siempre está aprendiendo, encontrará y echará mano de nueva luz, nuevas ideas, nuevas gemas de la verdad. ... El evangelio, no es propiamente enseñado y representado ante los incrédulos, por hombres que han cesado de ser estudiantes, quienes, por así decirlo, se han graduado en lo que concierne a la investigación de las Escrituras, y traen afrenta sobre la verdad, por la forma en que la manipulan". MPA, 55.

"Somos ejemplos vivientes de lo que predicamos". MPa, 65.

"Jesucristo claramente dice que esta clase de maestros son como lobos con piel de oveja. Hablan de la gracia, predican de la gracia, aparentemente oran por la gracia; pero no tienen la gracia de Cristo en sus corazones. En el púlpito tales ministros podrán aparentar ser excelentes; pero destruyen la fuerza de sus palabras cuando lejos del púlpito ellos mismos siguen tal camino de iniquidad que demuestran ser ministros de pecado, lobos con piel de oveja.—The Signs of the Times, 8 de julio de 1892.

"Cuando termina de predicar y deja el púlpito, su obra no ha terminado; sólo ha comenzado. Es entonces cuando él debe practicar lo que ha predicado. No debe moverse incautamente, sino mantenerse alerta a su persona, para que lo que haga o diga no sea tomado ventajosamente por el enemigo, y se traiga un reproche sobre la causa de Cristo". MPa, 66.—Testimonies for the Church 1:380.

VISITACIÓN

"Los ministros de la Palabra han sido los agentes escogidos por Dios para esparcir el conocimiento de su voluntad; pero hay muy poco espíritu misionero, aún entre nuestros ministros. Después de predicar la Palabra, algunos se limitan casi totalmente a la lectura y al estudio, descuidando otros deberes vitales e importantes. Aunque es correcto dedicar algún tiempo al estudio, todo ministro debe sentir un interés profundo por hacer todo lo que le sea posible hacer por la salvación de las almas por quienes Cristo murió. Debe visitar a las personas, y con amor y sabiduría buscar cómo interesarlas en las cosas espirituales". MPA, 55.

RELACIONES

"Feliz es el ministro que tiene un fiel Aarón y un Ur que le fortalezcan los brazos cuando se le cansen y los sostengan mediante la fe y la oración. Un apoyo tal es una ayuda poderosa para el siervo de Cristo en su trabajo y a menudo hará que la causa de la verdad triunfe gloriosamente". MPA, 57—Testimonies for the Church 4:531.

Cuando existe desacuerdo entre el ministro y los miembros, decididamente algo anda mal, ya sea con él o con los miembros, y algo debe hacerse inmediatamente para lograr una reforma en quien sea que esté errando. No se le debe dejar preguntándose qué significa tanta frialdad e indiferencia. No se le debe dejar buscar en vano para saber por qué no puede alcanzar los corazones de la gente con el mensaje que Dios le ha dado, y por qué la puerta de los corazones ha estado cerrada; porque él puede darse cuenta que no se le aprecia, y que no puede tener amistad con quienes se le ha enviado a trabajar. ¿Ha dicho él alguna palabra, o hecho algo que lo ha herido en alguna forma, y él no sabe que lo ha lastimado? Entonces vaya a él, dígale sus faltas a solas, y permita que la frialdad y la amargura de espíritu que se ha creado por un acto inconsciente de parte de él, sea cambiado por uno de respeto y amor.—The Review and Herald, 25 de julio de 1893

Si el ministro, cuando está frente a su congregación, ve una sonrisa de incredulidad en el rostro de sus opositores, debe actuar como si no la viera. Si alguien fuera tan descortés como para reírse y manifestar su desprecio, no refleje el ministro el mismo espíritu ni en su voz ni en su actitud. Mostrad que vosotros no manejáis tales armas.Testimonios para los Ministros, 248. 

Una estadía corta en un lugar no lastimaría su reputación. Mientras está ocupado en su trabajo con empeño, presionado por influencias opositoras, su mente se absorbe en el trabajo que está desempeñando, y usted no tiene ni el tiempo ni la oportunidad para pensar y reflexionar en sí mismo. Pero cuando ha terminado el trabajo, y comienza a pensar en sí mismo, como suele suceder, comienza a mimarse, a tornarse infantil, cortante, e irascible, y así daña grandemente la obra de Dios. Usted manifiesta este mismo espíritu en la iglesia, y así su influen- cia es tremendamente dañada en la comunidad, en algunos casos irremediablemente. Usted ha exhibido frecuentemente un espíritu infantil de contienda, aún al trabajar por la conversión de las almas a la verdad; y las impresiones hechas han sido terribles en aquellos que fueron testigos. Ahora, una de dos cosas debe hacerse: o es usted un hombre consagrado en su hogar, con su familia, y en la iglesia, siendo tierno y paciente en todo momento, o no debe establecerse en una iglesia; pues sus defectos se harán notorios, y el Redentor a quien profesa amar y servir será deshonrado.—Testimonies for the Church 4:344.


SISTEMA DE ARCHIVOS


BUEN TRATO

"El que trabaja por las almas necesita integridad, inteligencia, laboriosidad, energía y tacto". MPA, 62.

"Dios responsabiliza al ministro por el poder que ejerce, pero no justifica a los siervos que pervierten ese poder en despotismo para con el rebaño encomendado a su cuidado.—Testimonies for the Church 4:267, 268. MPA, 62.

"En lugar de actuar como sabio consejero, asume las prerrogativas de un gobernante exigente. Se deshonra a Dios cada vez que se exhibe semejante autoridad y exaltación propia". MPa, 63

"Nunca hable en forma degradante de ningún hombre, porque él puede ser grande a la vista de Dios, mientras que aquellos que se sienten grandes pueden ser de menos estima para Dios por la perversión de sus corazones. Nuestra única seguridad es colocarnos al pie de la cruz, ser pequeños ante nuestros propios ojos, y confiar en Dios; pues sólo él tiene poder para hacernos grandes". MPa, 68—Testimonies for the Church 4:607, 608.

JUBILADOS

"Habrá ocasiones para hablarles de sus errores a quienes han estado por mucho tiempo en el ministerio, pero que se haga como una petición y no como una reprensión". MPA, 68.  

"Si veo que los que están en posiciones de responsabilidad descuidan a ministros ancianos, debo presentar el asunto a aquellos cuyo deber es cuidarlos. Los ministros que han realizado fielmente su obra no han de ser olvidados ni descuidados cuando se quebrante su salud. Nuestras asociaciones no han de descuidar las necesidades de los que han llevado las responsabilidades de la obra. Después de que Juan había envejecido en el servicio del Señor fue desterrado a Patmos. Y en esa isla solitaria recibió más comunicaciones del cielo que las que había recibido durante el resto de su vida. MPa, 68.

"Con frecuencia es necesario reprender claramente el pecado y el mal. Pero los ministros que trabajan por la salvación de sus semejantes no deben ser implacables con los errores de unos y otros ni hacer resaltar sus defectos. No deben exponer ni reprender sus debilidades. Deben preguntarse si, en caso de que otro siguiese esta conducta con ellos mismos, produciría el efecto deseado; ¿aumentaría su amor por el que recalcase sus errores, o acrecentaría su confianza en él? Especialmente los errores de los ministros dedicados a la obra de Dios deben ser mantenidos en un círculo tan pequeño como sea posible, porque son muchos los débi- les que se aprovecharían del saber que los que ministran en palabra y doctrina tienen debilidades como los otros hombres. Es algo muy cruel que las faltas de un ministro sean expuestas a los incrédulos si ese ministro es tenido por digno de trabajar en lo futuro por la salvación de las almas. Ningún bien puede provenir de esta exposición, sino solamente daño. Al Señor le desagrada esta conducta, porque socava la confianza del pueblo en aquellos a quienes él acepta para llevar a cabo su obra. El carácter de todo colaborador debe ser custodiado celosamente por sus hermanos en el ministerio. Dios dice: “No toquéis... a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas”. 1 Crónicas 16:22. Debe cultivarse el amor y la confianza. La falta de este amor y confianza de un ministro hacia otro no aumenta la felicidad del que es deficiente, sino que al mismo tiempo que labra la desdicha de su hermano, él mismo se vuelve desdichado. Hay en el amor mayor poder que en la censura. El amor se abrirá paso a través de las vallas, mientras que la censura cerrará toda vía de acceso al alma". MPa, 68.—Joyas de los Testimonios 1:301, 302.

"Ud. me pregunta si debe hacer una confesión pública. Mi respuesta es: no. No deshonre al Maestro haciendo público el hecho que un ministro de la Palabra es culpable de un pecado como el que Ud. ha cometido. Ello sería una desgracia para el ministerio. De ninguna manera dé publicidad al asunto. Al hacerlo, cometería una injusticia contra la causa de Dios. Ello haría surgir pensamientos impuros en la mente de muchos de los que oigan repetir tales cosas. No contamine sus labios comunicándole el asunto a su esposa, avergonzándola y haciéndole bajar su cabeza de tristeza. Vaya a Dios y a los hermanos que conocen este terrible capítulo de su experiencia y dígales lo que tiene que decirles, y luego permita que se ofrezcan oraciones en su favor. Cultive la sobriedad. Condúzcase cuidadosamente y ore siempre. Trate de adquirir fibra moral y repita: “No deshonraré a mi Redentor”. MPa, 69—Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio 147.

"Deben ser mentes terriblemente confundidas por Satanás las que escuchan la voz del seductor porque es un ministro, y en consecuencia faltan a los claros y positivos mandamientos de Dios y se engañan pensando que no cometen pecado". MPa, 70.

"Muchos incrédulos han sentido que no han estado haciendo bien al permitir que los esclavizara la moda; pero cuando ven vestirse como los mundanos y gozar de una sociedad frívola a algunas personas que hacen alta profesión de piedad, deciden que una conducta tal no debe ser mala." MPa, 72.

l (Dios) tiene una preferencia en cuanto a la indumen- taria de los que le sirven". MPa, 72.

"Los que ministran la Palabra y la doctrina deben ser ejemplo de buenas obras. Deben ser ejemplo de santidad, limpieza y orden. La apariencia del siervo de Dios, en el púlpito y fuera de él, debe ser la de un ministro viviente". MPa, 72

"El vestir de algunos ha sido desprolijo. No sólo hubo falta de gusto y de orden en el arreglo de la ropa, para que siente bien a la persona, del color conveniente y apropiado para un ministro de Cristo, sino que la vestimenta de algunos ha sido desaliñada". MPa, 73.

"Estas cosas predican a la gente. El ministro les da un ejemplo de orden, y les brinda un modelo de apropiada prolijidad y gusto en el vestir, o les da lecciones de descuido y falta de gusto que ellos estarán en peligro de imitar". MPa, 73—Testimonios para la Iglesia 2:540.

"Al final, se descubrirá que la pérdida de algunas almas será debido a la falta de pulcritud del pastor". MPa, 73.

"¿Qué impresión se causa con esta manera de vestir? Que la obra a la que se dedican no es considerada de carácter más sagrado o elevado que un trabajo común, como sería la tarea de arar el campo. El ministro mediante su ejemplo, rebaja las cosas sagradas al mismo nivel de las cosas comunes. La influencia de tales predicadores no agrada a Dios". MPa, 73—El Evangelismo, 487.

"Pero esta humildad aparente, este culto a la voluntad y descuido del cuerpo, no es la humildad que tiene sabor de cielo". MPa, 74.

"Debe cultivar la cortesía y el refinamiento de los modales, y conducirse con una tranquila dignidad conveniente a su alta vocación. La solemnidad y cierta autoridad piadosa mezclada con mansedumbre, deben caracterizar su porte". MPa, 74.

"No debemos dejar que nadie nos use como excusa para seguir las modas cambiantes, mundanas de esta época corrupta. Quienes se visten de acuerdo a lo ordenado en la Biblia pueden, con palabras adecuadas, ayudar a otros a alcanzar una norma adecuada". MPa, 76.

"Tenga siempre vestidos de tela buena y durable, y de colores modestos; que sean sencillos, sin adornos. Usted necesita ciertamente mejorar su modo de vestir". MPa, 77.

"Sus padres no le enseñaron a comprender y practicar los principios del sostén propio. Un hombre tal no es idóneo para el ministerio". MPa, 77.—El Hogar Cristiano, 79 (1894).

"El ministro enteramente consagrado a Dios rehusa ocuparse en negocios que podrían impedirle dedicarse por completo a su sagrada vocación. No lucha por honores o riquezas terrenales; su único propósito es hablar a otros del Salvador, que se dio a sí mismo para proporcionar a los seres humanos las riquezas de la vida eterna. Su más alto deseo no es acumular tesoros en este mundo, sino llamar la atención de los indiferentes y desleales a las realidades eternas. Puede pedírsele que se ocupe en empresas que prometan grandes ganancias mundanales, pero ante tales tentaciones responde: “¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma?”. MPa, 77. Marcos 8:36.—Los Hechos de los Apóstoles, 294, 295"

"Los hábitos equivocados de vida han mermado nuestra sensibilidad mental y física". MPa, 77.

"No venda mercancía a su gente con fines de ganancia personal—Algunos de los que profesan la verdad presente han cometido un gran error al introducir mercancía durante una serie de reuniones y distraer así las mentes del objetivo de las reuniones. Si Cristo estuviese hoy en la tierra, echaría a los traficantes y mercaderes, ya sean ministros u otras personas, con un látigo de cuerdas, como cuando entró al templo en antaño “y echó a todos los que vendían y compraban en el templo. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas. Y les dijo: ‘Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada. Pero vosotros en cueva de ladrones la habéis convertido’”. Estos vendedores pudieron haber argumentado con la excusa de que los artículos que ellos vendían eran para las ofrendas de sacrificio. Pero su verdadera razón era obtener ganan- cias, obtener dinero, acumular bienes". MPa, 77—Testimonies for the Church 1:471

"Aquello que ha sido puesto aparte según las Escrituras como pertenecientes al Señor, constituye la renta del Evangelio, y ya no es nuestro. No comete menos que un sacrilegio el hombre que saca de la tesorería de Dios para servirse a sí mismo o a otros en sus negocios seculares". MPa, 77.

"Cuando se halle en estrecheces, no tome nadie dinero consagrado a propósitos religiosos para emplearlo para su propio beneficio, acallando su consciencia con decir que lo devolverá en algún tiempo futuro. Mucho mejor será reducir los gastos para que correspondan a los ingresos, restringir las necesidades y vivir dentro de los recursos de uno, que emplear el dinero del Señor para fines seculares... Bajo ningún pretexto se debe usar el dinero que se paga a la tesorería de Dios para beneficio de nadie en asuntos temporales. Debe ser guardado para el objetivo para el cual fue dado". MPa, 77.

"Un fiel pastor no procurará su propia comodidad ni conveniencia, sino que trabajará teniendo en vista el interés de sus ovejas. En esta gran obra se va a olvidar del yo; en su búsqueda de la oveja perdida no se dará cuenta de si está cansado, tiene frío o hambre. Tiene sólo un propósito en vista: salvar las ovejas perdidas y errantes, sin importarle cuánto le pueda costar a él. Su salario no ejercerá influencia alguna sobre sus labores ni lo apartará de su deber. Ha recibido su cometido de parte de la Majestad del Cielo, y espera su recompensa cuando haya terminado la obra que se le confió". MPa, 80.

"Si un ministro, durante su tiempo de descanso, se dedica a trabajos en su huerta o jardín, ¿debiera deducirse ese tiempo de su salario? Por cierto que no, como tampoco se le paga más cuando se lo llama a trabajar horas extraordinarias en sus labores ministeriales. Algunos ministros pasan muchas horas en holganza, y es correcto que descansen cuando pueden hacerlo; porque el organismo no puede soportar la pesada tensión cuando no se le permite descansar. Hay momentos en el día que exigen un esfuerzo muy severo, por lo cual el ministro no recibe un salario adicional; y si elige cortar leña durante varias horas al día o trabajar en su jardín, eso es su privilegio tanto como lo es predicar. Un ministro no puede estar siempre predicando y visitando, porque eso es un trabajo exhaustivo". MPa, 81.

Muchas veces los ministros son destinados a un campo de labor que ellos saben será perjudicial para su salud; pero, como no quieren rehuir los lugares penosos, se aventuran a ir, con la esperanza de ser una ayuda y una bendición para la gente. Después de un tiempo encuentran que su salud decae. Se prueba un cambio de clima y de trabajo, sin obtener alivio; y entonces, ¿qué han de hacer?—Obreros Evangélicos, 441

Unas cuantas horas de trabajo manual cada día, contribuirían a renovar las energías del cuerpo y a descansar la mente. De esta manera se promovería la salud general y se podría realizar una mayor cantidad de trabajo pastoral. La incesante lec- tura y escritura de muchos ministros los hace ineptos para la obra pastoral.—Consejos sobre la Salud, 190.

El ejercicio físico favorece la digestión. Si pudiera pasar parte del día haciendo ejercicio físico, cuando no está urgido por un continuo esfuerzo en una serie de reuniones, sería una ventaja para él, y no iría en detrimento de su dignidad ministerial. Su ejemplo estaría de acuerdo con el de nuestro divino Maestro.—Testimonios para la Iglesia 2:503 

Algunos de nuestros ministros comen abundantemente y no hacen suficiente ejercicio como para quemar los desechos que se acumulan en el sistema. Ellos comen y después pasan la ma- yor parte del tiempo sentados, leyendo, estudiando, o escribiendo, cuando una parte de su tiempo debería emplearse sistemáticamente en el trabajo físico. Nuestros ministros ciertamente quebrantarán su salud a menos que sean más cuidadosos en no llenar demasiado el estómago con una gran cantidad de alimentos aun cuando sean saludables. MPa, 83

La complacencia del apetito nubla y limita la mente, y adormece las santas emociones del alma. Los poderes de la mente y el alma de algunos de nuestros predicadores están debilitados por los malos hábitos en su alimentación y la falta de ejercicio físico. MPa, 83

Aquellos que apetecen grandes porciones de alimentos no deben complacer su apetito, sino que deben negarse a sí mismos y retener la bendición de músculos activos y cerebros tranquilos. La glotonería embota el ser entero desviando las energías de los otros órganos para realizar el trabajo en el estómago.—Testimonies for the Church 3:310

Como mensajeros de Dios, ¿no daremos un testimonio decidido en contra de la complacencia de un apetito pervertido? ¿Harán los que dicen ser ministros del Evangelio, que proclaman la más solemne verdad jamás dada a los mortales, una letrina de su estómago? Dios ha provisto una abundancia de frutas y granos, que pueden ser saludablemente preparados y utilizados en cantidades adecuadas. ¿Por qué entonces, el hombre continúa escogiendo las carnes? ¿Será posible tener confianza en nuestros mi- nistros que se sientan a la mesa a comer la carne con otros?—Pacific Union Recorder, 9 de octubre de 1902

¿Por qué es que algunos de nuestros hermanos que ministran manifiestan tan poco interés en la reforma pro salud? Es porque la instrucción sobre la temperancia en todas las cosas se opone a su práctica de complacerse a sí mismos. En algunos lugares ésta ha sido la gran piedra de tropiezo en la tarea de hacer que el pueblo investigue, practique y enseñe la reforma pro salud. Ningún hombre debe ser consagrado como maestro del pueblo mientras su propia enseñanza o ejemplo contradiga el testimonio que Dios ha dado a sus siervos para que presenten con respecto al régimen [alimenticio], porque esto traerá confusión.  Su falta de consideración por la reforma pro salud los descalifica para presentarse como mensajeros del Señor.—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 545.

La mente no ha de ser constantemente sobrecargada en desmedro de las facultades físicas. El debido ejercicio de la mente y el cuerpo desarrollarán y fortalecerán todas las facultades. Tanto la mente como el cuerpo serán preservados, y serán capaces de realizar una variedad de trabajo. MPa, 86.

La obra de Dios exige un trabajo intenso, y el Señor desearía tener a los ministros y sus esposas estrechamente unidos en esta obra. El esposo y la esposa pueden combinarse tan bien en la labor, que la esposa será el complemento del esposo. El Señor desea que unidos escuchen su voz, para acercarse más y más a él, alimentándose con su Palabra, y recibiendo luz y bendición para impartir a otros. Deben tener la libertad necesaria para asistir a los congresos y otras reuniones generales. Y la esposa puede continuamente ser una gran ayuda para su esposo en la visitación y otras labores personales. ...Las esposas de muchos siervos del Señor se han unido gustosamente con sus esposos en el trabajo de salvar almas. Mediante su desprendido interés por avanzar la causa de Dios, la esposa ha hecho el trabajo del esposo mucho más completo.—Manuscript Releases 6:43

Algunos no aprecian el valor del tiempo y han permanecido ociosos en la cama en horas que podrían haber empleado en el estudio de la Biblia.—Testimonios para la Iglesia 2:443

Un ministro no puede mantener su mente en la mejor condición espiritual mientras sea llamado a solucionar pequeñas dificultades en las diversas iglesias. No es ésta la obra que se le ha encomendado. Ev, 71.

Los ministros de Cristo deben ocupar su lugar, y no ser perturbados en su obra por estos agentes de Satanás. Habrá suficiente de estas cuestiones, sutilezas y críticas, para mantener a los pastores de Dios constantemente ocupados, si se permiten ser desviados de la gran obra de dar el último mensaje salvador de amonestación al mundo. Si la iglesia no tiene fuerza para detener los sentimientos no santificados y rebeldes de los miembros rezongones, es mejor dejar que la iglesia y los rezongones se vayan a pique juntos, que perder la oportunidad de salvar a centenares de personas que harían mejores iglesias, y disponer de los elementos de fuerza, unión y poder existentes en ellas.—El Evangelismo, 272.

FAMILIA

En algunos casos, los hijos de los predicadores son los niños a quienes más se descuida en el mundo, por la razón de que el padre está poco con ellos, y se les deja elegir sus ocupaciones y diversiones.—El Hogar Cristiano, 322

Algunos ministros se demoran en sus hogares, y salen corriendo el sábado, y luego regresan y gastan sus energías en la agricultura o en atender los asuntos del hogar. Trabajan para ellos durante la semana, y entonces usan lo que resta de sus exhaustas energías laborando para Dios. Pero Dios no acepta esos débiles esfuerzos. Ya no les queda fuerza mental ni física para usar. Aún procurando dar lo mejor, sus esfuerzos son demasiados débiles. Después de haberse enfrascado y enredado todos los días de la semana con los cuidados y perplejidades de esta vida, están totalmente ineptos para la elevada, sagrada, e importante obra de Dios.—Testimonies for the Church 1:471

La esposa del ministro, sus hijos y los que son empleados para ayudar en su familia son los mejor preparados para juzgar la piedad de él. HC, 322.

El bienestar espiritual de su familia está ante todo. En el día del ajuste final de cuentas, Dios le preguntará qué hizo para llevar a Cristo a aquellos de cuya llegada al mundo se hizo responsable. El mucho bien que haya hecho a otros no puede cancelar la deuda que él tiene con Dios en cuanto a cuidar de sus propios hijos.—Obreros Evangélicos, 215.

Usted debe mostrar en su hogar esa consideración bondadosa, esa ternura, amor, delicadeza, paciencia noble, y verdadera cortesía, que es digna de la cabeza del hogar, antes de tener éxito en la ganancia de almas para Cristo.—Testimonies for the Church 3:556

Trate a su esposa con ternura. Ella necesita todo el cuidado y consuelo y ánimo que usted prometió darle en sus votos matrimoniales. No le dé la menor ocasión para cuestionar su lealtad o su deseo sincero de cumplir con sus obligaciones.—Manuscript Releases 6:47.

 La esposa de un ministro del Evangelio puede ser una gran auxiliadora y bendición para su esposo, o un estorbo para él en su trabajo. Depende mucho de la esposa que el ministro se eleve día a día en su esfera de utilidad, o que se hunda al nivel ordinario.—El Hogar Cristiano, 323.

Si la esposa del ministro habla palabras de descontento y desánimo, la influencia en el esposo es de descorazonamiento, y tiende a in- capacitarlo en su trabajo, especialmente si su éxito depende de las influencias que lo rodean. ¿Deberá el ministro en estos casos quedar incapacitado o desconectado de su campo de labor para gratificar los sentimientos de su esposa, que resultan de una falta de volun- tad de dar paso al deber en lugar de sus propias inclinaciones? La esposa debe someter sus deseos y placeres al deber, y renunciar a sus sentimientos egoístas por amor a Cristo y la verdad. Satanás ha tenido mucho que ver con el control de las labores de los ministros, mediante la influencia de sus compañeras egoístas y amantes de la comodidad.—Testimonies for the Church 1:451.

Satanás está obrando siempre para desalentar y extraviar a los ministros escogidos por Dios para predicar la verdad. La manera más eficaz en que pueda actuar es mediante las influencias del hogar, mediante compañeras que no están consagradas. Si logra regir sus mentes, puede, por su inter- medio y con facilidad tanto mayor, obtener acceso al esposo que trabaja para salvar almas por la palabra y la doctrina. ... Satanás ha tenido mucho que ver con el control de las labores de los ministros, mediante la influencia de sus compañeras egoístas, amantes de la comodidad.—El Hogar Cristiano, 323

Aquellos que acepten esta invitación no tendrán pensamientos de descontento, ni de soledad. Su trabajo es hacer la voluntad de Cristo. Al hacer esto, tendrán una dulce paz, y descanso del alma.—Manuscript Releases 14:307

Usted pensó que podría recibir credenciales de ministro del evangelio pero, si se las hubieran extendido, habrían traído reproche sobre la causa de Dios. Usted se presenta como alguien que ha sido el perjudicado, pero su esposa es la que ha sido más perjudicada. Ella nunca debería haber sido tratada como usted la ha tratado. Usted procedió de tal manera con sus pequeños, que a su esposa no le quedaba más que alejarse de usted. El corazón de ella fue herido, magullado, y quedó prácticamente trastornada por su gobierno despótico y dominante al disciplinar a sus hijos.—Carta 18, 1896.

En extenso grado, la felicidad de los hombres y mujeres y el éxito de la iglesia dependen de la influencia ejercida en el hogar. Hay intereses eternos implicados en el debido desempeño de los deberes diarios de la vida. El mundo no necesita tanto a grandes intelectos como a hombres buenos, que sean una bendición en sus hogares.—Obreros Evangélicos, 215.

Quienes se dan cuenta de su deficiencia en un asunto que concierne a la felicidad y la utilidad de generaciones futuras, deberían hacer del tema del gobierno de la familia su estudio más diligente. The Signs of the Times, 9 de febrero de 1882. 

 El asunto a considerarse es, ¿le han dado estos hombres a sus hijos aquello a que tienen derecho, esto es, un buen ejemplo, instrucción fiel, y res- tricción adecuada? Es por la negligencia de estas normas esenciales, que tales padres dan a la sociedad niños con desequilibrio mental, impacientes con las restricciones, e ignorantes de los deberes de la vida práctica. En ésto le están haciendo un daño al mundo que excede a todo lo bueno que puedan realizar. Esos niños transmiten la depravación de su carácter como una herencia a sus descendientes, y a la misma vez su ejemplo perverso y su influencia corrompen la sociedad y causan estragos en la iglesia. Nosotros no podemos pensar que ningún hombre, sin importar cuan grande sea su capaci- dad o utilidad, está sirviendo mejor a Dios o al mundo, mientras su tiempo es dedicado a otros intereses en menoscabo de sus propios hijos.—The Signs of the Times, 9 de febrero de 1882

 Usted ha desagradado a Dios y casi arruinado a sus hijos al descuidar su deber, y se ha seguido com- portando irresponsablemente después que el Señor lo ha reprendido y aconsejado. El daño que su familia ha ocasionado a la causa de Dios por su influencia en los distintos lugares donde han vivido, ha sido mayor que el bien que han realizado. Usted ha sido enceguecido y engañado por Satanás acerca de su familia. Usted y su esposa han colocado a sus hijos en un pie de igualdad con ustedes. Ellos han hecho lo que han querido. Esa ha sido una gran desventaja en su trabajo de ministro de Cristo, y el descuido de su deber de tener a sus hijos en sujeción ha conducido a un mal todavía mayor, que amenaza destruir su utilidad.—Testimonios para la Iglesia 2:549.

El que fracasa en ser un pastor fiel y juicioso en el hogar, seguramente fracasará en ser un pastor fiel del rebaño del Señor en la iglesia.—Manuscript Releases 6:49

CRECIMIENTO

En esta gran asociación [Míchigan] hay decadencia en lugar de un constante adelanto hacia una norma más elevada y santa. Y es poca la labor adecuada hecha por los ministros en las iglesias, porque muchos no sienten la carga por las almas por quienes trabajan. La verdad no ha santificado sus propios corazones. Cuando los obreros estén así conectados con Dios, habrá crecimiento continuo en cada iglesia bendecida con esta labor en Míchigan.—Sermons and Talks, 73, 74.

Dios espera que sus ministros en todos luga- res se muestren siempre decididamente del lado del Señor, leales y fieles a sus mandamientos en un mundo rebelde, reprendiendo así al desobediente aún cuando sea difícil o contrario a sus sentimientos naturales. “Los que me honran”, dice Dios, “Yo los honraré”. Dios espera que quienes llevan su comisión scan fieles y leales, y que exalten la dignidad de sus demandas.—The Signs of the Times, 20 de mayo de 1880

 Si el ministro del Evangelio cede a su inclinación en vez de ser guiado por el deber; si es indulgente consigo mismo a expensas de la fortale- za espiritual, y como resultado se mueve indiscretamente, las almas se levantarán en el juicio para condenarlo por su infidelidad. La sangre de las almas será hallada en sus vestiduras. Le puede parecer al ministro no consagrado una cosa sin importancia el ser vacilante, impulsivo, y falto de consagración; construir y luego destruir; des- corazonar, angustiar, y desanimar a las mismas almas que han sido convertidas por la verdad que él ha presentado. Es algo triste perder la confianza de aquellos por quienes ha estado trabajando para salvar. Pero el resultado de que el ministro siga un rumbo equivocado nunca será completamente comprendido hasta que el ministro pueda ver como Dios ve.—Testimonies for the Church 3:243.

Hermanos, ¿no trabajarán unidos con los embajadores de Cristo en la búsqueda de la ganancia de almas a la verdad? Cuando se sientan tentados a la incredulidad y al desánimo, encontrarán el mejor remedio para esto hablando de la fe a otros, y presentando la verdad a los que están en tinieblas. Extiendan sus esfuerzos a sus vecinos, y a aquellos que no tienen el privilegio de tener reuniones. Planten las semillas de la verdad junto a todas las aguas, y animen los corazones de los siervos de Dios cuando los visiten, mostrándoles que ustedes no han estado inactivos, sino que han sido instrumentos, para que uno o más hayan sido traídos de las tinieblas a la luz. Se pueden mantener lejos del desaliento y la duda al hacer suya la práctica de orar diariamente, para que la bendición de Dios descanse sobre los hombres que están presentando el solemne mensaje de amonestación al mundo. Dejen que sus oraciones sigan a los siervos de Dios como hoces agudas en el campo de cosecha. Dios escuchará las súplicas fervientes de su pueblo. Las oraciones de fe moverán el brazo de Dios.—The Signs of the Times, 4 de septiembre de 1879

 Los ministros no deben hacer el trabajo que pertenece a los laicos, fatigándose así, e impidiendo a otros que cumplan con su deber. Deben enseñar a sus miembros cómo trabajar en la iglesia y en la comunidad, para levantar la iglesia, para hacer la reunión de oración más interesante, y para entrenar como misioneros a jóvenes talentosos. Los miembros de iglesia deben cooperar activamente con los ministros, haciendo de su vecindario su campo de labor misionera. Las iglesias que son débiles y con pocos miembros, deben ser custodiadas por sus iglesias hermanas.—The Review and Herald, 12 de octubre de 1886.

 Cuando los miembros depen- den del ministro como su fuente de poder y rendimiento, se tornan completamente impotentes. Ellos se embeberán de sus impulsos, y serán estimulados por sus ideas, pero cuando los deje, se hallarán en una condición más desesperante que antes que les rindiera sus servicios. Yo espero que ninguna de las iglesias de la tierra dependa del ministro como apoyo para su vida espiritual, pues ésto es peligroso. Cuando Dios les da luz, deben alabarlo a él. Si exaltan al mensajero, se tornarán en almas estériles. Tan pronto como una iglesia pide los servicios de un ministro en particular, y los miembros sienten que debe quedarse con ellos, es tiempo que sea cambiado a otro campo, para que ellos aprendan a ejercitar la habilidad que Dios les ha otorgado. Que la gente salga a trabajar. Que agradezcan a Dios por el ánimo que han recibido, y entonces manifiesten que han forjado en ellos una buena obra. Que cada miembro de iglesia sea un agente viviente, activo para Dios, en la iglesia y fuera de ella. Todos debemos ser educados para ser independientes, no incompetentes e inútiles. Que se vea que Cristo es la cabeza de la iglesia, no el ministro. Los miembros del cuerpo de Cristo tienen una parte que hacer, y no podrán ser hallados fieles a menos que hagan su parte. Que una obra divina sea forjada en cada alma, hasta que Cristo contemple su imagen reflejada en sus seguidores.—The Signs of the Times, 27 de enero de 1890.

La negligencia de parte de los ministros ha desanimado a los miembros, y la falta de interés, sacrificio propio, y aprecio por el trabajo de parte de los miembros ha desanimado a los ministros.— Testimonies for the Church 5:257

Me ha sido mostrado que los predicadores no deben ser retenidos en el mismo distrito año tras año, y que no debe presidir el mismo hombre durante largo tiempo en una asociación. Un cambio de dones es para bien de nuestras asociaciones e iglesias.

DESTINOS

A veces los predicadores no se han sentido dispuestos a cambiar de campo de labor; pero si entendiesen todas las razones que hay para hacer los cambios, no retrocederían. Algunos han pedido quedar un año más en el mismo campo, y con frecuencia se les ha concedido su petición. Han sostenido que tenían planes para hacer una obra mayor que antes. Pero al fin del año, reinaba un estado de cosas peor que antes. Si un predicador ha sido infiel en su obra, no es probable que remedie el asunto permaneciendo más tiempo. Las iglesias se acostumbran a la dirección de aquel hombre, y piensan que deben mirarlo a él en vez de mirar a Dios.—Obreros Evangélicos, 434

ORGANIZACIÓN

La bendición de Dios no puede descansar sobre quienes manifiesten poco respeto hacia los que laboran juntamente con él.—The Review and Herald, 24 de octubre de 1893.

El presidente de una asociación debe ser cuidadoso en dar respeto a todos los que laboran junto con Dios. La mente y el juicio de un hombre no debe controlar. Los ministros que están conectados con él en la obra han de ser respetados y amados; la crítica no debe tener lugar en el trabajo. MPa, 122.

Puede ser mucho más fácil para un presidente de asociación hacer el trabajo él mismo, que dirigir el trabajo de otros; pero es su deber dar un vistazo al campo, y ver que todos estén tra- bajando lo mejor posible. Los jóvenes deben estar desarrollando sus talentos, y preparándose para ser útiles en el futuro; y los ministros de más edad y experiencia no deben ser dejados usando sus energías en trabajos que otros podrían hacer y que estarían dispuestos a hacerlos si se les enseñara.—The Review and Herald, 22 de abril de 1884

 Al Señor le ha agradado presentarme muchas cosas acerca de la vocación y la labor de nuestros ministros, especialmente de aquellos que han sido nombrados presidentes de asociación. Debe ejercerse gran cuidado en la elección de hombres que ocupen estos puestos de confianza. Debe orarse fervientemente para recibir la iluminación divina. Los que sean así designados sobreveedores de la grey deben ser hombres de buena reputación; hombres que den evidencia de no tener solamente un mero conocimiento de las Escrituras, sino una experiencia en la fe y la paciencia, a fin de que con mansedumbre instruyan a los que se oponen a la verdad. Deben ser hombres de perfecta integridad, no novicios, sino estudiantes inteligentes de la Palabra, capaces también de enseñar a otros, sacando de su tesoro cosas nuevas y viejas; hombres que en su carácter, palabras y porte, honren la causa de Cristo, enseñando la verdad y viviendo en conformidad con ella, desarrollándose hasta alcanzar la plena estatura en Cristo Jesús. Esto significa el desarrollo y fortalecimiento de toda facultad por el ejercicio, para que los obreros se califiquen para llevar mayores responsabilidades a medida que la obra crezca.— Obreros Evangélicos, 427

 

A menudo le parecerá al maestro que la Palabra de Dios tiene poco efecto en la mente y el corazón de muchos estudiantes; pero si su obra ha sido hecha en el Señor, algunas lecciones de la verdad divina permanecerán en la memoria de los más negligentes. El Espíritu Santo regará la semilla sembrada, y brotará después de muchos días, y llevará fruto para la gloria de Dios.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 421. 

Cuando el maestro confíe en Dios en oración, el Espíritu de Cristo vendrá sobre él, y Dios obrará por su medio con el Espíritu Santo sobre las mentes de los demás. El Espíritu llena la mente y el corazón de dulce esperanza, valor e imágenes bíblicas, y todo esto será comunicado a la juventud mediante su instrucción.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 101, 102

 





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