Efectos y resultados de las nuevas lecturas de la Biblia

La sociedad venía experimentando ya una rápida transformación que se aceleró y profundizó con la aparición de la Pandemia 2020.

En palabras de Xavier Salim Martin, economista de la Universidad de Columbia: "Está claro que el mundo de Febrero de 2020 no volverá más; quienes puedan anticiparse a los desafíos que tienen por delante serán victoriosos, mientras que los que esperan volver al estado previo a la pandemia, desaparecerán.

Ser consciente de este proceso de transformación es fundamental en este mundo globalizado. La esfera religiosa no es ajena a esta realidad. En este sentido es necesario reconocer que, un mundo global ejerce una presión sin precedentes sobre nuestra conducta personal y nuestros valores. esto es particularmente evidente en occidente donde nos hemos ido alejando de las culturas centradas en nuestra tradición, nuestra religión e, incluso, en nuestra nación.

Frente a este escenario son cada vez más numerosas las voces que declaran que la sociedad vive una era pos cristiana. Como lo reconociera en su momento R. Albert More, presidente del seminario teológico de los Bautistas del Sur. "Se ha producido un cambio notable a nuestro alrededor. Los contornos más básicos de la cultura estadounidense se han alterado radicalmente. El llamado consenso judeocristiano del último milenio ha dado paso a una crisis cultural pos moderna, pos cristiana y pos occidental que amenaza el corazón mismo de nuestra cultura.

Según Peter Youngs "La revolución cultural que se experimenta en occidente no tiene precedentes, excepto quizás, la revolución francesa. cuando una civilización influenciada por una pequeña minoría rechazó sus raíces religiosas y filosóficas para adoptar una ideología totalmente opuesta".

Luego describe la transformación experimentada por Norte América, ícono de la civilización occidental con las siguientes palabras: "Desde su fundación hasta 1960, la cultura estadounidense se definía por presuposiciones patriarcales, heterosexuales y judeocristianas. En una generación esta cosmovisión ha sido ampliamente reemplazada por un sistema de creencias radicalmente igualitario de omni género, pansexual y multireligioso.

En esta misma línea, en un estudio reciente conducido por George Barna, muestra que la cosmovisión dominante en la actualidad entre los norte americanos es el sincretismo. Esta misma investigación menciona que solo el 6% de los estadounidenses adultos tienen una cosmovisión bíblica, este resultado está en plena armonía con lo planteado años atrás por Shephen Protero, Profesor de religión de la Universidad de Boston, quien señalaba que tradicionalmente Norteamérica ha sido una nación que cree que Dios ha hablado a través de la escrituras; pero que, al mismo tiempo, no le interesa lo que Dios tiene que decir. Por lo tanto, citando a George Gallup concluye que no sorprende que EEUU se a llamada una nación de analfabetos bíblicos.

PREGUNTA CRUCIAL

En este escenario de transición de una sociedad occidental predominantemente cristiana a una que, cada vez más, se aleja de sus raíces judeocristianas, surge naturalmente la pregunta:

¿Cuál ha sido la respuesta de las principales denominaciones cristianas durante este período de profundas transformaciones y presiones culturales de alcance global?

En una agudo análisis, Thimothy Keller señala:"Prácticamente todos están de acuerdo en que algo anda radicalmente mal con la iglesia. Adentro, hay más polarización y conflicto que nunca, con todas las facciones acordando (por diferentes razones) que la iglesia está en serios problemas. Fuera de la iglesia, periodistas, sociólogos y todos los demás observadores lamentan o celebran el declive numérico, institucional y de influencia de la iglesia".

Robert Bultman afirma que: "La iglesia americana parecía fuerte y floreciente hasta después de la segunda guerra mundial. En 1952 un mayoritario 76% de la población consideraba que la religión era muy importante en sus vidas. En 1957 más del 80% mencionaba que la religión puede responder a los problemas actuales. La membresía de las iglesias durante 1950 se elevó de 55% a 69%. Entre 1955 y 1958 el 4% de toda la población estadounidense asistía cada semana a una iglesia. Este era el porcentaje más elevado de ese país en toda la historia de ese país. Este ímpetu se observó de manera notable en el protestantismo tradicional que incluía las denominaciones metodista, luterana, episcopal, presbiteriana, bautista estadounidense, y la Iglesia Unida de Cristo. Sus edificios estaban ubicados en todos los centros históricos, sus escuelas e instituciones eran del más alto prestigio y sus recursos eran enormes.

Sin embargo, este crecimiento sin precedentes fue seguido, casi de inmediato, por un declive de las principales denominaciones del protestantismo tradicional.

A mediados de la década de 1960, la iglesia episcopal alcanzó 3, 4 millones de miembros; pero, esto se redujo a 2, 4 millones a principios de la década de 1990. En 2019, esta misma iglesia, registró 1, 6 millones de miembros.

La iglesia presbiteriana por su parte, tenía 4, 25 millones de miembros en 1965.

En el 2000 eran solamente 2,5 millones; y en el 2020 disminuyeron a 1, 25 millones.

Otras denominaciones importantes mostraron caídas precipitadas mas o menos similares. A mediados de 1970 se hizo evidente que algo estaba aconteciendo que nunca antes había sucedido.

En su análisis de las causas del vertiginoso declive de las principales denominaciones cristianas, Thimothy Keller construye su evaluación sobre las idea de 3 académicos:

1. Dean M. Kelley - Fue pionero en el estudio de las causas clave del protestantismo tradicional. En 1970 alertó: "Por primera vez en la historia de la nación, la mayoría de los principales grupos eclesiásticos dejaron de crecer y comenzaron a reducirse. La mayoría de estas denominaciones habían estado creciendo ininterrumpidamente desde la época colonial; ahora han comenzado a disminuir revirtiendo una tendencia de dos siglos. No obstante, este mismo académico reconocía que tal declive no caracterizaba a todas las denominaciones. La convención Bautista del sur, los Mormones, Los Testigos de Jehová, los adventistas, el Ejército de Salvación p.e., continuaban creciendo a un ritmo que contrasta marcadamente con las iglesias tradicionales.

¿A qué se debía esta diferencia?
Kelly argumentó que esas iglesias conservadoras eran más estrictas en la observancia de sus creencias; al mismo tiempo se enfocaban en las necesidades espirituales de sus miembros y explicaban el significado de la existencia humana a la luz de eventos cósmicos y sobrenaturales de mayor alcance, la realidad de Dios, la verdad de la resurrección de Jesús, el poder el ES para el cambio interno, la eficacia de la muerte de Jesús para el perdón de los pecados y la eventual llegada del reino de Dios.
Por su parte, las principales iglesias tradicionales se habían adaptado fuertemente al pensamiento secular moderno. Rechazaron el concepto de milagros, el nacimiento por el ES, la resurrección corporal de Jesús y de una Biblia fidedigna; y adoptaron en su lugar el relativismo, la tibieza y el individualismo. Al mismo tiempo asumieron una visión. terapéutica del Yo y abandonaron las restricciones éticas tradicionales sobre el uso del sexo y del dinero.

2. J. Gresham Machen - Profesor de NT de Princeton, Medio siglo antes que Kelly, hizo públicas sus críticas a las principales iglesias tradicionales porque observó que estaban renunciando a sus creencias religiosas históricas en una esfuerzo por tornarse más aceptables para el mundo moderno. Con notable perspicacia señaló: "La gran religión redentora que siempre ha sido conocida como cristianismo, está luchando contra un tipo de creencia religiosa totalmente diversa, pero que es la más destructiva, porque hace uso de la terminología cristiana tradicional; esta religión moderna no redentora se llama modernismo o liberalismo. Aunque son muchas las formas en que el movimiento aparece, la raíz del movimiento es el naturalismo; es decir, la negación de cualquier intervención dle poder creativo de Dios en relación con el origen del cristianismo. en la parte final de su obra reafirma que el paganismo había entrado en la iglesia en el nombre del cristianismo y que muchos predicadores no presentaban ya la autoridad de la Palabra impregnando sus mensajes; sino, meras opiniones humanas sobre problemas sociales y con soluciones superficiales al basto problema del pecado. Según Keller esta aguda crisis de identidad y fe ha llevado a que el protestantismo tradicional se convierta en una agencia de servicios sociales y en un bloque de cabildeo político, desempeñando funciones que las organizaciones seculares podrían hacer mucho mejor; por lo tanto, no es de extrañar que continúen en declive. El protestantismo tradicional ofrece cada vez más a la gente, nada diferente, a lo que la cultura secular y sus instituciones pueden ofrecer.

3. George Marsden - Historiador. Argumenta que en 1950, las iglesias protestantes tradicionales se habían aliado en un consenso moral de corte secular que era intrínsecamente inestable. Algunas voces alertaron sobre los peligros de renunciar a los valores morales trascendentes. entre ellas destacó el periodista Walter Liptman, aunque no era teísta, insistió en la necesidad de que la sociedad pudiera reconocer un orden moral objetivo; es decir, un conjunto de estándares que no fueran simplemente producidos por la cultura o que representaran sentimientos privados. Sin esto, no habría base para un orden social público y compartido. enfatizó: Si lo que es bueno, lo que es correcto, lo que es verdad es solo lo que el individuo elige o inventa; entonces, estamos fuera de la civilidad. Según Marsden, Liptman tenía razón cuando señaló que los valores estadounidenses tradicionales se originaron en una acuerdo entre cristianos que afirmaban que estos eran parte de las enseñanzas de la Biblia y pensadores de la ilustración que creían en la ley natural, un orden moral trascendente en el universo que era perceptible a través de la razón y la reflexión humana. Pero en 1955, los intelectuales liberales estadounidenses estaban horrorizados con las ideas de Liptman, revisaron su libro negativamente y lo rechazaron; afirmaron que volver a creer en Dios y en la ley natural era peligroso y completamente innecesario; al contrario, declararon que una forma no dogmática, relativista, pragmática de probar las creencias era la mejor. Sostenían que nuestros valores son cosas que todos sabemos que benefician más a los seres humanos y que hacen felices a la mayoría; por lo tanto, no necesitan estar enraizados en Dios, ni en un orden cósmico. El acomodarse de la época parecía ser objetivo primordial del liderazgo del protestantismo tradicional en esa época. Como había enseñanzas bíblicas que la gente secular moderna no podía aceptar, los protestantes liberales también la rechazaron. El estándar de la verdad, en otras palabras, ya no era la revelación sobrenatural, sino la razón práctica secular. La Biblia no determinaba ya lo que esta bien o lo que estaba mal en el mundo secular moderno. Era el punto de vista secular moderno que determinaba lo que estaba bien o mal en la Biblia. Así fue como el protestantismo tradicional renunció a toda posibilidad de preservar un orden moral trascendente y permanente. Este vacío fue reemplazado por el espíritu autónomo de la época que privilegiaba el bien del individuo por encima del bien común. Además se afirmaba que no eran necesarios valores trascendentes, pues estos eran auto evidentes y, por lo tanto, podían ser reconocidos por todos. Cuando este consenso moral relativo y no trascendente desprovisto del fundamento que provee la revelación bíblico, cedió al relativismo moral que emergió con fuerza a partir de 1960, también lo hicieron las iglesias protestantes tradicionales que habían asimilado esta mentalidad liberal. 

En un análisis más reciente, el impacto ejercido por le liberalismo teológico sobre las principales denominaciones cristianas en Norte América, James Heyden II señala: 'Todas han sido infectadas con el mismo virus, con síntomas febriles similares: pérdida de membresía, falta de vitalidad espiritual, pérdida de autoridad bíblica, confusión doctrinal e incluso abdicación, dominación burocrática activismo pro homosexual y la aceptación de teologías no ortodoxas de moda. Tres de ellas: La iglesia episcopal, Presbiteriana y Luterana, además de sufrir una fuerte pérdida de miembros, están ahora en medio de un cisma. Las agitaciones que estas denominaciones están experimentando es el resultado de profundas divisiones en asuntos doctrinales, cuestiones de autoridad bíblica y controversias de larga data sobre cuestiones morales como la homosexualidad, el matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto.

Para finalizar:
1. ¿Qué lecciones podemos aprender del continuo declive que vienen experimentando las principales denominaciones cristianas en Norte América?
2. ¿Cómo no cometer los mismos errores y mantener la unidad teológica frente a los embates del liberalismo teológico contemporáneo?

En relación a la primera pregunta, es necesario que asumamos el reto de relacionarnos con la cultura circundante de manera apropiada, consciente e intencional. Esa relación debe ser guiada por la propia Palabra de Dios.
Juan 17:15, 17 establece un punto de partida seguro.
Estas palabras claramente sugieren que la misión de la iglesia no consiste en aislarse o marginarse del mundo, pero tampoco en asimilarse o amoldarse a él. Su llamado es a ser una presencia santificadora o transformadora.
Abner Chow sugiere que, siguiendo el ejemplo de los profetas y apóstoles, los seguidores de Jesús son llamados no solamente a interactuar con su cultura e historia sino a interpretarla teológicamente. Esto significa entender que Dios está activo en el devenir histórico y que invita a los creyentes a ser parte del cumplimiento de sus propósitos redentores. Para ello, es indispensable que aprendan a resistir al maligno y sus engaños a fin de ejercer una influencia santificadora que debe ser nutrida y preservada por un indiscutible compromiso de vida con las verdades reveladas en la Biblia. De esta manera, en medio de la interpretación de la realidad histórica de santificación y protección del creyente, el medio para eso es el mismo, la Todopoderosa Palabra de Dios.
Frente al pluralismo teológico expresado en las múltiples escuelas de la Biblia, las palabras expresadas por el profeta Isaías al remanente fiel de su tiempo, cobran una relevancia particular:
"Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos...  ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido". Isaías 8:16, 20.
Este es un asunto de crucial importancia, pues se debe recordar que la obediencia a los mandamientos de Dios y la consideración de vida por los testimonios son características permanentes del pueblo remanente hasta el fin del tiempo, tal como lo menciona Apocalipsis 12:17; 19:10.

Por lo tanto, solamente se puede transitar sobre un camino de unidad teológica, si se acuerda como cuerpo que nuestras presuposiciones, métodos de estudio y posiciones teológicas serán filtradas y sostenidas por la Biblia en una lectura que armonice con los testimonios del espíritu de profecía. La Biblia debe ser nuestra única regla de fe y práctica, pero se debe reconocer que nuestras mentes están expuestas continuamente al bombardeo incesante del mensaje contrario a la fe bíblica; por lo tanto, es casi inevitable que estos terminen influyendo en nuestra formas de pensar y actuar; a menos que se tomen las salvaguardas necesarias, esta situación que se viene describiendo puede terminar condicionando nuestra mente para leer en la Biblia solo aquello que concuerda y afirma las ideas imperantes en nuestro entorno social y cultural.

El estudio de los testimonios son una salvaguarda y guía segura a fin de no omitir ni tergiversar verdades bíblicas que por impopulares que parezcan necesitan ser comprendidas y también obedecidas.

"La Palabra de Dios basta para iluminar la mente más oscurecida, y puede ser entendida por los que tienen deseos de comprenderla. No obstante todo eso, algunos que profesan estudiar la Palabra de Dios se encuentran en oposición directa a sus más claras enseñanzas. Entonces, para dejar a hombres y mujeres sin excusa, Dios da testimonios claros y señalados, a fin de hacerlos volver a la Palabra que no han seguido" 5TI, 622.

" No estáis familiarizados con las Escrituras. Si os hubieseis dedicado a estudiar la Palabra de Dios, con un deseo de alcanzar la norma de la Biblia y la perfección cristiana, no habríais necesitado los Testimonios. Es porque habéis descuidado el familiarizaros con el Libro inspirado de Dios por lo que él ha tratado de alcanzaros mediante testimonios sencillos y directos, llamando vuestra atención a las palabras de la inspiración que habéis descuidado de obedecer, e invitándoos a amoldar vuestra vida de acuerdo con sus enseñanzas puras y elevadas". 5TI, 624.

Dios busca genera una respuesta de obediencia por parte del lector. Una actitud humilde y sumisa frente a la palabra de Dios nos invita a practicar una hermenéutica para la vida o vivencial, que no se limita a saber la verdad, sino que apunta a obedecerla. Este es un asunto que debiera subrayarse con mayor insistencia.
Bíblicamente, el conocimiento doctrinal es inseparable de la piedad práctica.
"Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad" 1 Timoteo 6:3.
Eusebia - Es la capacidad de vivir lo que se sabe. Del AT 'Temor de Jehová', es la lealtad al pacto y la respuesta conductual apropiada a la ley.

"Más de una porción de las Sagradas Escrituras que los eruditos declaran ser un misterio o que estiman de poca importancia, está llena de consuelo e instrucción para el que estudió en la escuela de Cristo. Si muchos teólogos no comprenden mejor la Palabra de Dios, es por la sencilla razón de que cierran los ojos con respecto a unas verdades que no desean poner en práctica. La comprensión de las verdades bíblicas no depende tanto de la potencia intelectual aplicada a la investigación como de la sinceridad de propósitos y del ardiente anhelo de justicia que animan al estudiante" CI, 82.

La praxis de esta hermenéutica se constituye en la mejor manera de dar cumplimiento a las palabras de Cristo en Mateo 4:4.

La totalidad del estilo de vida del creyente debe ser moldeada por las escrituras. Este estilo de vida fundamentado en una obediencia creciente a las verdades bíblicas que van siendo comprendidas bajo la dirección del ES conduce al creyente a experimentar en su propia vida el poder transformador de la palabra viva y eficaz. Esto lo conducirá, inevitablemente, a convertirse en un testigo de Jesucristo. Es así, como la obediencia y el testimonio se convierten en los dos componentes esenciales e inseparables de este estilo de vida misional que es el mejor antídoto contra la amenaza continua de la secularización.

"Solo los que hayan fortalecido su espíritu con las verdades de la Biblia podrán resistir en el último gran conflicto... El primero y más alto deber de toda criatura racional es el de escudriñar la verdad en las Sagradas Escrituras y luego andar en la luz y exhortar a otros a que sigan su ejemplo". CS, 580.

Dios nos ayude a seguir esta clara instrucción que Dios comparte con nosotros.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Adoración y Escatología

Divorcio - Debate Teológico

Ética y Moralidad