Adoración en Moriah

By
D. Plenc

Texto:Génesis 22:1-19.

I. INTRODUCCIÓN:

1. El tema propuesto tiene que ver con la adoración y recurrimos a la Biblia en busca de respuesta para nuestras inquietudes. La Biblia es la regla de fe y práctica, también para este tema. Pero en la Biblia no encontramos definiciones teóricas de adoración, más bien el relato de hombres y mujeres que adoran en respuesta a la iniciativa de Dios.

2. La primera mención clara de la palabra “adoración” la encontramos en Génesis 22:5, en relación con la historia de Abraham. Abraham ya era un adorador experimentado. Había levantado altares y ofrecido sacrificios en diversos lugares (Génesis 12:7-8; 13:4, 18; 22:9; 26:25; Stg. 2:21). Pero un día Dios probó la devoción del patriarca.  Otra vez debía levantar un altar, pero ahora su hijo Isaac sería el sacrificio.

3. Cuatro hombres iniciaron el viaje, Abraham, Isaac y dos siervos. Su destino geográfico era el monte Moriah a tres días de camino; su destino religioso era el ofrecimiento de un sacrificio a Dios en ese lugar.  Era la adoración. El día del inicio de ese viaje fue el más largo en la vida de Abraham (Patriarcas y profetas 146). El patriarca caminaba durante el día, se humillaba y rogaba por las noches.

4. Por medio de este relato inigualable nos proponemos comprender tres cosas importantes acerca de la adoración verdadera.

II. DESARROLLO:

1. En la adoración, Dios habla y el hombre responde.

a. Abraham conocía la voz de Dios; estaba habituado a oírla. Dios le había hablado antes en siete ocasiones. 
(1) Cuando lo llamó a salir de Ur (Hechos 7:2-4), 
(2) cuando lo instó a continuar el camino desde Harán a Canaán (Génesis 12:2-3), 
(3) luego de su separación de Lot (Génesis 13:14-17), 
(4) al prometerle protección y recompensa (Génesis 15:1-6), 
(5) a sus 99 años (Génesis 17:1-4), 
(6) a la entrada de su tienda (Génesis 18:1-15), 
(7) cuando la promesa del hijo se cumplió (Génesis 21:12). Entre la primera y la séptima vez habían pasado 25 años, desde la promesa de un hijo hasta que el hijo llegó.

b. Ahora Isaac era un muchacho fuerte y hermoso, objeto de la más profunda devoción. Entonces Dios le habló por última vez cuando le pidió la entrega de su hijo en sacrificio (Génesis 22:1-18). Dios había hablado y Abraham estaba dispuesto a responder.

c. Eso es adoración: una revelación de Dios (Génesis 22:1-2) que despierta en el hombre una respuesta positiva (Génesis 22:3). La iniciativa es siempre divina, la respuesta es humana. Algo similar ocurrió con otros patriarcas a los que Dios se manifestó: Isaac (Génesis 26:24), Jacob (Génesis 28:10; 32:25; 48:3), José (Génesis 37:5) y sus hermanos (Génesis 50:24-25). Podemos concluir que en este sentido la adoración es una respuesta a la revelación de Dios.

2. En la adoración, Dios demanda y el hombre entrega.

a. Dios había hecho la demanda suprema, pero Abraham estuvo dispuesto a hacer una entrega suprema.  Comprendió que Dios le había dado a su hijo y que el podía reclamarlo de nuevo. Aunque nadie había resucitado de los muertos todavía, Abraham creyó que Dios resucitaría a Isaac y cumpliría su promesa (Hebreos 11:17-19).

b. “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” (Génesis 22:5).  Por primera vez aparece aquí la palabra hebrea que más a menudo se traduce como “adoración” (Génesis 18:2; 22:5). La palabra significa literalmente “inclinarse” o “postrarse”. Postrarse es un gesto corporal que implica un reconocimiento de la superioridad y la dignidad de Dios y de su voluntad. Dios dijo: “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único” (Génesis 22:12). El temor de Abraham significó no rehusar a su único hijo, sino ofrecerlo al Señor.

c. Abraham no se resistió e Isaac no rehusó.  Ambos comprendieron el significado de la verdadera adoración: una entrega sin reservas, sin cavilaciones sin excusas.  “Todo el cielo presenció, absorto y maravillado, la intachable obediencia de Abrahám. Todo el cielo aplaudió su fidelidad” (Patriarcas y profetas. 151). Su disposición a entregar a su hijo en sacrificio ilustró la dádiva divina y el plan de salvación.  A partir de este momento los ángeles y todos los seres del universo entendieron mejor el plan de redención. Puede decirse en este sentido que la adoración es una entrega completa al Señor, una sumisión a su voluntad.

3. En la adoración, Dios provee el sacrificio y el hombre lo acepta en su lugar.

a. A diferencia de otros, este viaje había sido silencioso y triste.  Abraham temía la pregunta, pero esta finalmente llegó.  “Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?  Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío” (Génesis 22:7-8).

b. Eso fue verdad en ese momento. “Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo” (Génesis 22:13). Fue también verdad veinte siglos después. Dios proveyó de cordero para el sacrificio por los pecados de los hombres y no rehusó a su “único” hijo.

c. La adoración es una cuestión de fe. Es verdad que nos entregamos a Dios, pero en realidad la gran entrega fue hecha por el cielo y los hombres redimidos por ese sacrificio definitivo son los únicos que verdaderamente pueden adorar a Dios. Dios proveyó el sacrificio; nosotros solamente lo aceptamos en nuestro lugar.  La adoración es la respuesta del ser humano pecador a la salvación provista por el cielo en la persona de Cristo.

III. CONCLUSIÓN:

1. En toda la Biblia no hay un sustantivo para “adoración” sólo hay verbos, hay personas que adoran.  Abraham lo hizo. Dijo a sus siervos: “adoraremos y volveremos”.

2. En la experiencia de Abraham vemos tres aspectos fundamentales de la adoración verdadera:

a. La adoración es la respuesta del hombre a la revelación de Dios.

b. La adoración es una respuesta positiva del hombre a las demandas de Dios.

c. La adoración es una respuesta humana de fe a la salvación de Dio

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