Pastores de experiencia

Los ministros que han alcanzado la edad de cuarenta o cincuenta años no deben creer que su labor es menos eficiente a esa edad que cuando eran más jóvenes. Los hombres entrados en años y experiencia son los que impulsan esfuerzos potentes y en la dirección correcta. Son especialmente necesarios en este tiempo. Las iglesias no pueden iniciar su viaje sin ellos. Esos hombres no deben hablar de debilidad mental o física ni creer que los días de su utilidad ya pasaron. 4TPI 265.3

Muchos de ellos han sufrido fuertes cargas mentales que no fueron aliviadas con el ejercicio físico. El resultado es el deterioro de sus fuerzas y una tendencia a eludir responsabilidades. Necesitan más trabajo activo. Esto no se limita sólo a aquellos cuya cabeza hay plateado el paso del tiempo, los hombres jóvenes han caído en ese mismo estado y se han debilitado mentalmente. Tienen una lista de discursos establecidos y si van más allá de sus límites pierden toda referencia. 4TPI 266.1

El pastor a la antigua usanza, el que viajaba a lomos de su caballo y pasaba la mayor parte de su tiempo visitando a su rebaño, disfrutaba de mejor salud, a pesar de las dificultades y los peligros, que los actuales ministros, que evitan cualquier esfuerzo físico siempre que sea posible y se confinan en los libros. 4TPI 266.2

Los ministros entrados en años y experiencia deben sentir el deber, como siervos empleados por Dios, de seguir avanzando, progresando cada día, siendo más eficientes cada día en su labor y descubriendo constantemente material fresco para presentarlo al pueblo. Cada esfuerzo para exponer el evangelio ha de ser una mejora sobre el precedente. Es necesario que año tras año desarrollen una piedad más profunda, un espíritu más tierno, una espiritualidad mayor y un conocimiento más minucioso de la verdad de la Biblia. Cuanto mayores fuesen su edad y experiencia, más habilidad tendrán de acercarse a los corazones del pueblo y tener un conocimiento más perfecto de ellos. 4TPI 266.3

Se necesitan hombres para este tiempo que no tengan miedo de levantar su voz por la justicia, sin importar quién se oponga a ellos. Deberían ser de integridad fuerte y probado coraje. La iglesia los necesita, Dios trabajará con sus esfuerzos para apoyar todas las ramas del ministerio del evangelio.

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