Código de ética del Pastor adventista
Reconozco que un llamado al ministerio evangélico en la Iglesia Adventista del Séptimo Día no tiene el propósito de conceder una posición o privilegio especial, sino más bien vivir una vida de devoción y servicio a Dios, a su iglesia y al mundo. Afirmo que mi vida personal y mis actividades profesionales estarán enraizadas en la Palabra de Dios y sujetas al señorío de Cristo. Estoy totalmente comprometido con las creencias fundamentales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.
Estoy dedicado al mantenimiento de las altas normas de conducta y competencia profesional en mi ministerio. Me propongo establecer relaciones basadas en los principios expresados en la vida y las enseñanzas de Cristo.
Por la gracia de Cristo, aplicaré estas normas en mi vida, que incluyen lo siguiente:
1. Mantener una vida devocional significativa para mí y mi familia.
2. Dedicar todo mi tiempo y atención al ministerio como mi única vocación.
3. Comprometerme a continuar mi desarrollo profesional.
4. Iniciar y mantener relaciones profesionales de apoyo con colegas en el ministerio.
5. Practicar la confidencialidad profesional más estricta.
6. Apoyar a la organización que me emplea y a la iglesia mundial.
7. Administrar las finanzas de la iglesia y las personales con integridad y transparencia.
8. Comprender y tratar a mi familia como la parte primordial de mi ministerio.
9. Practicar una vida sana.
10. Relacionarme con propiedad tanto con hombres como mujeres.
11. Respetar la personalidad de cada persona, sin predilección ni prejuicio.
12. Amar a quienes sirvo como ministro y comprometerme en su crecimiento espiritual.
Ética y los colegas pastores
Colegas pastores.- La obra del ministerio predispone a los ministros a un compañerismo y una comprensión compartida de los intereses y las preocupaciones mutuos. Apoyar el ministerio mutuo, y compartir ideas y conceptos ministeriales fortalece el ministerio. Ninguna persona tiene toda la sabiduría y la creatividad que el ministerio necesita. En vez de considerar a los otros miembros del pastorado como competidores, los ministros deberían verlos como un apoyo.
Las reuniones de pastores deberían proveer no solo inspiración e instrucción en cuanto a las habilidades ministeriales, sino también ocasiones de un cálido compañerismo.
Pastores supervisores.- En las situaciones en las que hay varios pastores, como en distritos o congregaciones grandes, el papel de la responsabilidad ministerial debe ser claramente expresado y comprendido. Aunque el ministerio y el servicio individuales no deberían ser reprimidos en esas situaciones, la responsabilidad final para el ministerio conjunto descansa sobre el pastor supervisor. Los miembros del equipo pastoral deben apoyarse mutuamente y trabajar hacia las metas comunes establecidas en el programa de la iglesia. Debe rechazarse cualquier intento de confrontar a un pastor con otro y socavar la relación de trabajo del equipo.
Actuar como pastor aspirante presenta una situación singular para el ministerio en equipo. Asignar pastores aspirantes en esta situación, para su educación continua, les permite aprender mientras trabajan con un ministro experimentado y maduro. Además, el pastor de experiencia tiene la oportunidad de aprender del aspirante, que puede haber tenido un contacto más reciente con los círculos educativos.
El predecesor.- Cuando se mude a otra iglesia, no descarte rápidamente ell programa previo. Más bien, suponga que los que estuvieron antes pueden haber conocido las necesidades de la iglesia que el nuevo pastor no podrá conocer de inmediato. Avance con cuidado, sabia y respetuosamente, continuando lo que está funcionando bien, y gradualmente introduzca conceptos e ideas nuevos que fortalecerán y edificarán más todavía el programa de la iglesia.
El sucesor.- Cuando se vayan de un puesto de servicio, deje buenos registros eclesiásticos, como direcciones de los miembros de la iglesia (incluyendo los oficiales y las comisiones), informes financieros, actas de la junta de la iglesia y de las comisiones, y mapas de la ciudad donde haya marcado los hogares de los feligreses, territorios de extensión a la comunidad e intereses evangelizadores. Comparta información personal útil acerca de lugares para comprar, instalaciones del cuidado de la salud, librerías y otros comercios a los que un pastor puede tener que ir.
Ministros de otras iglesias.- En algunos lugares, puede haber varias iglesias adventistas en las cercanías. Las comunicaciones, la cooperación abierta y el respeto entre los pastores de esas iglesias son vitales para el éxito de todas ellas.
Además, cultive buenas relaciones con colegas pastores de otras denominaciones en el área. Se puede compartir muchas cosas con estos pastores, incluyendo servicios a la comunidad, y preocupaciones y creencias similares. Un espíritu hostil y de competencia socava la obra que puede hacerse en la comunidad. Con frecuencia, existe una asociación o alianza ministerial para un ministerio compartido.
Ética y empleo
Búsqueda de posiciones.- La meta del ministerio incluye el servicio, no posiciones. En la obra de Dios, la promoción es tarea de Dios. "Sí hay algunos calificados para puestos superiores, el Señor se los hará sentir, y no solo a ellos, sino a los que los hayan probado y, puedan con conocimiento de causa urgirlos a seguir adelante" (MC 379).
Búsqueda de una norma elevada.- Apunte alto, pero apunte a una norma elevada, no una posición elevada. Trabaje diligentemente en la asignación que se le dio, y deje la promoción a Dios.
Ética y raza
El éxito de la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en su extensión al mundo puede verse por la amplitud de su feligresía en todo el mundo: "A toda nación, tribu, lengua y pueblo" (Apocalipsis 14:6). Con esta amplitud de feligresía, no hay lugar para la discriminación racial. "Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:27, 28).
Ética y responsabilidad moral
Un cometido sagrado.- Como un cometido sagrado, el llamado al ministerio involucra respeto por la personalidad de todos. Cualquier violación de la confianza en esta área produce vergüenza para el ministerio, la iglesia y Dios. No es razonable pedir a los miembros que confíen en pastores que se han involucrado en prácticas tales como el adulterio, la pedofilia, la homosexualidad, la fornicación y otras malas conductas sexuales.
Perdón y restauración.- Aunque la violación de estas normas llega a ser causa para la finalización del servicio en el ministerio pastoral, la persona despedida debería experimentar la confirmación de la gracia y el amor perdonador de Dios. La iglesia debe procurar restaurar y nutrir a estas personas en sus relaciones espirituales y familiares.
Ética en las relaciones
Relaciones conyugales.- Un fuerte vínculo de amante relación en la familia que se ha establecido entre los esposos debe ser claramente demostrado y ampliamente observado. Trabaje diligentemente para que su vida de hogar tenga éxito y sea gozosa. Esta relación fortalece los lazos de amor desde adentro y repele la tentación desde afuera.
Reconocimiento de vulnerabilidad.- Negar la vulnerabilidad a la tentación sexual es peligroso. Jugar con flirteos y fantasías es un juego peligroso. Si se practica regularmente, los anhelos románticos y eróticos superarán el pensamiento racional. Si se perciben los sentimientos personales y se afrontan con sinceridad desde el comienzo de una atracción, se puede rechazar la tentación.
Aconsejamiento.- Dado que el aconsejamiento espiritual forma parte de la responsabilidad de un pastor, se debe ser cauto en esta práctica. Algunas sesiones de aconsejamiento pueden requerir aislamiento auditivo, pero no visual. La mayoría de los pastores no son consejeros profesionales, y no han sido llamados a serlo. En su mayor parte, fuera de los consejos espirituales, los que necesitan aconsejamiento deberían ser dirigidos a un consejero profesional cristiano.
La ética y la ley
Implicaciones legales.- Los empleados por la iglesia, las congregaciones y las víctimas deben saber que existe la posibilidad de una conducta sexual impropia. En ciertas circunstancias, la ley requiere que se informe una conducta sexual impropia. En algunas jurisdicciones, ciertas personas pueden tener la obligación de informar ciertas formas de abuso (tales como el abuso sexual de menores o el abuso a ancianos), aun si el conocimiento de ese abuso fue obtenido en una ámbito confidencial. Debería buscarse consejo legal sobre esa obligación en su área.
Una conducta sexual impropia no se limita, sin embargo, a menores. También puede suceder entre adultos que, supuestamente, lo consienten. Debería ejercerse cuidado especial al tratar con personas donde exista un desequilibrio real o percibido de poder.
Daños o lesiones.- Con respecto a daños y lesiones, generalmente la ley tiene como responsable a las iglesias solo por los daños que resultan de la negligencia. Deben darse pasos razonables para mantener las instalaciones en una condición de seguridad, a fin de proteger a los que asisten a las instalaciones y eventos de la iglesia.
Supervisión negligente.- La supervisión negligente significa que no se ejerció el cuidado suficiente para supervisar a un empleado o a un obrero voluntario.
Se puede acusar de daños por supervisar con negligencia (o dejar de supervisar) a un empleado o un voluntario, si esa persona causa daños.
Colocación del personal.- Cuando se coloca a una persona en una posición de confianza, debe ejercerse cuidado para que esa persona sea digna de esa confianza. Las iglesias deberían tener un reglamento para controlar el trasfondo de las personas que están en cargos que se pueden prestar para el abuso o causar daños. Consulte con su Asociación/Misión, un corredor de seguros o un abogado cuando se desarrollen y pongan en práctica estos reglamentos.
Si recibe una consulta con respecto al trasfondo de una persona en quien se está pensando poner en un cargo de confianza, y usted sabe de alguna conducta inadecuada pasada o se habla de una falta de conducta en el pasado de esa persona, consulte con la oficina de su Asociación/Misión o su asesor jurídico. Se debe tener cuidado de proteger tanto a la persona de la que se está consultando su pasado como a cualquier persona que pudiera ser dañada por una mala conducta futura de esa persona.
Ética en la administración financiera
Los reglamentos y los procedimientos para manejar los asuntos financieros están claramente delineados en el Libro de Reglamentos Eclesiástico-Administrativos de la División Sudamericana y el Manual de la iglesia. Dejar de cumplir estos reglamentos no solo pone en riesgo la reputación del obrero y la de la iglesia, sino también pone al obrero en el riesgo de perder su empleo.
Asociación Ministerial de la Asociación General. Guía para ministros adventistas del séptimo día. ACES, 2021. 37-41.
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