El Pastor y la Biblia
El tiempo en que vivimos es de máxima solemnidad. Todos nosotros tenemos una tarea que requiere diligencia; en especial los pastores, que deben cuidar y alimentar el rebaño de Dios. Aquel que tiene la tarea especial de dirigir al pueblo hacia la senda de la verdad debería ser un intérprete capacitado de la palabra, capaz de adaptar sus enseñanzas a las necesidades del pueblo. Ha de estar tan estrechamente vinculado con el cielo que se convirtiera en un canal vivo de luz, en la boca de Dios. 4TI 257.
Un pastor comprenderá correctamente tanto la palabra como el carácter humano. Nuestra fe es impopular. Las personas no están dispuestas a dejarse convencer de que están tan profundamente erradas. Es preciso llevar a cabo una gran obra y, ahora, hay muy pocos para hacerla. Un hombre lleva a cabo el trabajo que correspondería a dos; la labor del evangelista debe combinarse con la del pastor o de lo contrario sería una doble carga para el obrero de campo. 4TI, 257.
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