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Mostrando entradas de agosto, 2024

Cuando el Pastor se queda en casa

"Algunos ministros se han dado a la escritura durante un período de decidido interés religioso y, frecuentemente, sus escritos han tenido poco o nada que ver con la obra que se estaba llevando a cabo. Es un error flagrante porque en tales ocasiones el deber del ministro es usar toda su fuerza en impulsar la causa de Dios. Su mente debe estar despejada y centrada en el único objetivo de la salvación de las almas. Si sus pensamientos están ocupados en otros asuntos, muchos que, con una instrucción oportuna, podrían salvarse, se perderán. Muchos ministros se distraen con facilidad de sus tareas. Se desalientan o son atraídos a sus hogares y dejan que un interés creciente perezca víctima de la falta de atención . El daño que se hace a la causa de este modo es muy difícil de estimar. Cuando se empiece un esfuerzo por promulgar la verdad, el ministro al cual se le ha encargado debería sentirse responsable de llevarlo a buen fin. Si, aparentemente, su trabajo no obtiene resultados, en or...

La salud del Pastor

"Para proseguir con su grande y ardua labor, es preciso que los ministros de Cristo posean salud física. Para alcanzar ese fin deben tener hábitos regulares y adoptar un sistema de vida saludable. Muchos se quejan continuamente y sufren varias indisposiciones. Ello es casi siempre debido a que no trabajan sabiamente ni observan las leyes de la salud. Con frecuencia permanecen demasiado tiempo en casa, en habitaciones con calefacción y llenas de aire impuro. Allí se dedican a estudiar o escribir, apenas hacen ejercicio físico y casi nunca varían de tarea. En consecuencia, la circulación de la sangre se hace lenta y la fuerza de la mente se debilita". 4TI, 261. "Todo el sistema necesita la influencia vigorizadora del ejercicio al aire libre. Unas pocas horas de trabajo manual al día facilitarán la renovación del vigor corporal y darán reposo y descanso a la mente. De este modo, se favorecerá la salud general. La lectura y la escritura incesantes incapacitan a muchos minist...

El Pastor y la Biblia

El tiempo en que vivimos es de máxima solemnidad. Todos nosotros tenemos una tarea que requiere diligencia; en especial los pastores, que deben cuidar y alimentar el rebaño de Dios. Aquel que tiene la tarea especial de dirigir al pueblo hacia la senda de la verdad debería ser un intérprete capacitado de la palabra, capaz de adaptar sus enseñanzas a las necesidades del pueblo. Ha de estar tan estrechamente vinculado con el cielo que se convirtiera en un canal vivo de luz, en la boca de Dios. 4TI 257. Un pastor comprenderá correctamente tanto la palabra como el carácter humano. Nuestra fe es impopular. Las personas no están dispuestas a dejarse convencer de que están tan profundamente erradas. Es preciso llevar a cabo una gran obra y, ahora, hay muy pocos para hacerla. Un hombre lleva a cabo el trabajo que correspondería a dos; la labor del evangelista debe combinarse con la del pastor o de lo contrario sería una doble carga para el obrero de campo. 4TI, 257.

Los Diez mandamientos

Los mandamientos establecidos en el decálogo denotan la relación estructural entre Dios y la humanidad. "Durante su esclavitud en Egipto, muchos de los israelitas habían perdido en alto grado el conocimiento de la ley de Dios, y habían mezclado los preceptos divinos con costumbres y tradiciones paganas. Dios los llevó al Sinaí, y allí con su propia voz proclamó su ley". PP, 305. Según Adolfo Suarez (En https://www.facebook.com/share/v/16HhRVFrvj/) en su serie "El Código de la felicidad"; menciona que 'muchos piensan que para ser felices podemos o debemos hacer TODO lo que queremos, todo lo que deseamos. Mucha gente piensa que la felicidad plena consisten en no tener límites.  A la pregunta ¿Por qué debemos obedecer los mandamientos? Suarez ofrece las siguientes razones: 1. Porque somos el pueblo de Dios 2. Porque los mandamientos muestran quien es Dios 3. Porque los mandamientos muestran quien es Dios para nosotros 4. Porque los 10 mandamientos sirven para nuest...