Cuando el Pastor se queda en casa
"Algunos ministros se han dado a la escritura durante un período de decidido interés religioso y, frecuentemente, sus escritos han tenido poco o nada que ver con la obra que se estaba llevando a cabo. Es un error flagrante porque en tales ocasiones el deber del ministro es usar toda su fuerza en impulsar la causa de Dios. Su mente debe estar despejada y centrada en el único objetivo de la salvación de las almas. Si sus pensamientos están ocupados en otros asuntos, muchos que, con una instrucción oportuna, podrían salvarse, se perderán. Muchos ministros se distraen con facilidad de sus tareas. Se desalientan o son atraídos a sus hogares y dejan que un interés creciente perezca víctima de la falta de atención . El daño que se hace a la causa de este modo es muy difícil de estimar. Cuando se empiece un esfuerzo por promulgar la verdad, el ministro al cual se le ha encargado debería sentirse responsable de llevarlo a buen fin. Si, aparentemente, su trabajo no obtiene resultados, en or...