"El rebaño del Señor tiene derecho de esperar ser visitado por su pastor; de ser instruido y aconsejado en sus propios hogares" MP, 255.
"Cuando un predicador presentó el mensaje desde el púlpito, su obra no hizo más que empezar. Le queda una obra personal que hacer. Debe visitar a la gente en sus hogares, hablando y orando con ella, con fervor y humildad". OE, 195.
"La parte más dura viene después que deja el púlpito, al regar la semilla sembrada. El interés despertado debe ser cultivado por un esfuerzo personal; visitando" Ev, 441.
Debe visitar a las familias en sus hogares, orar y estudiar la Biblia con ellas. El que trabaja fielmente fuera del púlpito logrará diez veces más que el que no lo hace" 9TI, 100.
"Si descuida esta obra, el de visitar a la gente en sus hogares, es un pastor infiel, y la reprobación divina lo alcanza. Su obra no está hecha ni a medias" Ev, 434.
"Y si el pastor no visita a su rebaño, no conoce su condición, no sabe qué verdades exponerle, ni qué es apropiado en su caso" MP, 221.
"La visitación es percibida como un factor altamente influyente en la permanencia de los miembros de iglesia" - Esto subraya la importancia de las conexiones personales y el sentido de comunidad en la retención de miembros".
"La gran tiniebla moral domina y sólo el poder de la verdad es capaz de alejar las sombras de la mente. Estamos combatiendo los errores más gigantescos y los prejuicios más fuertes. Sin la especial ayuda de Dios nuestros esfuerzos no serán capaces ni de convertir las almas ni de elevar nuestras propias naturalezas morales. La pericia humana y las mejores capacidades, naturales o adquiridas, son incapaces de estimular al alma para que discierna la enormidad del pecado y erradicarlo del corazón". 4TI 258.
"Los ministros deberían poner especial cuidado en no esperar demasiado de las personas que todavía andan a tientas en las tinieblas del error. Deben desempeñar bien su tarea, confiando en Dios para impartir a las almas interesadas la misteriosa y estimulante influencia de su Santo Espíritu, sabiendo que sin ella su labor será infructuosa. Deben ser pacientes y sabios en su trato con las mentes, recordando la multiplicidad de circunstancias que han desarrollado unos rasgos tan distintos en cada individuo. Deben guardarse estrictamente si no quieren que el yo tome la supremacía y Jesús quede fuera de la cuestión". 4TI, 259.
"Algunos ministros fracasan porque no dedican todo su interés a la obra, porque mucho depende de que la labor sea persistente y bien dirigida. Muchos no son obreros; no prosiguen con su tarea fuera del púlpito. Descuidan el deber de ir de casa en casa y trabajar sabiamente en el círculo doméstico. Es preciso que cultiven esa rara cortesía cristiana que los haría amables y considerados con las almas que están a su cuidado, trabajando para ellas con verdadera sinceridad y fe, enseñándoles el modo en que deben vivir". 4TI, 259.
"Las personas son alcanzables con facilidad a través de las avenidas del círculo social. Pero muchos ministros temen la obra de visitación; no han cultivado cualidades sociales, no han adquirido el espíritu genial que se abre paso en los corazones de las personas. Es muy importante que un pastor se mezcle con su gente para que se familiarice con las distintas facetas de la naturaleza humana, entienda rápidamente el funcionamiento de la mente, adapte sus enseñanzas al intelecto de las personas y aprenda esa gran caridad que sólo poseen los que estudian detenidamente las necesidades y la naturaleza de los hombres". 4TI, 263.
Comentarios
Publicar un comentario