La Apariencia personal del Pastor

La indumentaria del obrero no es un asunto trivial

Nuestras palabras, nuestras acciones y nuestra indumentaria predican diariamente y en forma vívida, y juntan para Cristo o dispersan. Esto no es un asunto trivial, que se ha de dejar a un lado como una broma. El tema de la indumentaria exige seria reflexión y mucha oración.

El santuario muestra que Dios tiene una preferencia en cuanto a la indumentaria de quienes ministran para él

No debe haber negligencia...[en el vestir]. Por amor a Cristo, cuyos testigos somos, debemos tratar de sacar el mejor partido de nuestra apariencia.

Fueron muy específicas las instrucciones dadas acerca de las vestiduras de Aarón, porque eran simbólicas.

Así la indumentaria de los que siguen a Cristo, debe ser simbólica. En todas las cosas, hemos de ser representantes de él.

LA APARIENCIA DEL PASTOR

Ya sea en el púlpito o fuera del púlpito, su apariencia es importante

La obra en la que estamos comprometidos es una obra responsable y exaltada. Los que ministran la Palabra y la doctrina deben ser ejemplo de buenas obras. Deben ser ejemplo de santidad, limpieza y orden.

Su vestimenta le predica a la gente

"El cuidado en el vestir es un punto importante. En esto los ministros que creen en la verdad presente han sido deficientes. El vestir de algunos ha sido desprolijo. El ministro les da un ejemplo de orden, y les brinda un modelo de apropiada prolijidad y gusto en el vestir, o les da lecciones de descuido y falta de gusto que ellos estarán en peligro de imitar". 2TI, 540






Los ministros descuidados en su indumentaria ofenden a los

de sensibilidad refinada

Un ministro que es descuidado en su indumentaria,

con frecuencia ofende a las personas de buen gusto y de

sensibilidad refinada.




Los que están en falta en este sentido debieran corregir sus errores y ser más cuidadosos. Al final, se descubrirá que la pérdida de algunas almas será debido a la falta de pulcritud del pastor.

La indumentaria inapropiada puede destruir su influencia

Algunas personas que ministran en las cosas sagradas disponen de tal manera su ropa sobre su persona que, por lo menos en cierta medida, eso destruye la influencia de su trabajo. Hay una evidente falta de gusto en la elección del color y de ajuste en la entalladura.

La negligencia de nuestro cuerpo no es la humildad que tiene el sabor del cielo

Esta humildad exige que la persona, las acciones y el vestido de todos los que predican la santa verdad de Dios, sean correctos y perfectamente adecuados, de manera que todo cuanto se relacione con nosotros recomiende nuestra santa religión.

LA APARIENCIA DE LA FAMILIA

Evite la idolatría en el vestir. Dios desea un carácter hermoso, no una apariencia a la moda.

Los ministros y sus esposas deben ser un ejemplo en desaprobar los despliegues de la moda en las hermanas que dicen creer la verdad. Ellas deben vestir a sus hijos de una manera que Dios apruebe, presentándolos a la iglesia con sencillez y modestia en el vestir.

La ropa debe ser sencilla, nítida, cómoda y de buen material

Nuestros pastores y sus esposas deben ser ejemplos de sencillez en el vestir; deben vestir en forma prolija, cómoda, usando buenas telas, pero evitando todo lo que se asemeje a lujo y a adornos, aunque no sean costosos; porque estas cosas contribuyen a nuestro menoscabo.

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