El hombre de Dios
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J. A.
"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén". (1 Timoteo 6:6-16).
- Esta expresión identificativa es un título, que se usa para referirse a:
- 1. Un hombre que pertenece a Dios en una manera personal,
- 2. Un hombre que es propiedad de Dios;
- 3. Un hombre que en cierto sentido, no se pertenece a sí mismo, su vida, su tiempo, sus dones y talentos, su influencia, su dinero, todo le pertenece al Señor, porque es el hombre de Dios.
I. UN HOMBRE DE DIOS ES CONOCIDO POR AQUELLO A LO QUE LE HUYE
Versículo 11, “Más tú, hombre de Dios huye de estas cosas…”
- La palabra griega pheugo: Huir, escapar, evitar, este verbo se encuentra en presente imperativo, eso significa que debe mantenerse huyendo todo el tiempo.
- Huir no es una acción de un momento, sino una responsabilidad de por vida, debe “seguir huyendo”.
- Pheugo, es sinónimo de fugitivo, alguien que siempre anda corriendo. Alguien que huye de una plaga, del peligro, de un enemigo.
¿DE QUÉ DEBEMOS HUIR?
FORNICACIÓN.
“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. 1 Corintios 6:18.
DE LAS PASIONES JUVENILES.
“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” 2 Timoteo 2:22.
“Jugar con los corazones es un crimen no pequeño a la vista de un Dios santo. Y sin embargo hay quienes manifiestan preferencias por ciertas jóvenes y conquistan sus afectos, luego siguen su camino y se olvidan por completo de las palabras que pronunciaron y de sus afectos. Otros semblantes los atraen, repiten las mismas palabras y dedican a otra persona las mismas atenciones.” CJE 74.1.
ADULTERIO FÍSICO Y EMOCIONAL.
“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” Mateo 5:27.
Huye de la PORNEÍA y persigue la AGNEÍA
“El apóstol procuró enseñar a los creyentes cuán importante es impedir que la mente divague en asuntos prohibidos o gastar energías en cosas triviales. Los que no quieran ser víctimas de las trampas de Satanás, deben guardar bien las avenidas del alma; deben evitar el leer, mirar u oír lo que podría sugerir pensamientos impuros. No se debe permitir que la mente se espacie al azar en cualquier tema que sugiera el enemigo de nuestras almas. Hay que vigilar fielmente el corazón, o los males de afuera despertarán los males de adentro, y el alma vagará en tinieblas” (HAp, 427).
HUYE DE LA CODICIA/AMOR AL DINERO.
“Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. 1 Timoteo 6:9, 10.
Y esta revelación viene de un texto que le está hablando a pastores. Dios está hablando a pastores.
- El amor al dinero pervierte de manera especial a los pastores.
- Los falsos pastores, falsos maestros están en el ministerio por el dinero.
- Los pastores codiciosos pervierten la verdad para obtener ganancias deshonestas, convierten a las personas en mercancía.
- Siguen el ejemplo de Balaam, se venden por dinero al mejor postor; así como Judas vendió a Jesús.
- Los falsos profetas de Israel fueron llamados “perros codiciosos”, porque nunca se cansaron de explotar a la gente para su propio beneficio (Isaías 56).
a. Los profetas del tiempo de Ezequiel, se vendían por un puñado de cebada y una barra de pan.
b. Profetizaban por dinero (Miqueas 2. Tito 1: 10, 11).
“No es la voluntad de Dios que sus ministros procuren ser ricos. Al considerar esto, Pablo escribió a Timoteo: “El amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.” HAp, 302.
- Huye de los mitos y fábulas mundanas (teorías falsas de la ciencia)
- Evita las pláticas profanas pláticas sobre cosas vanas.
- Huye de la idolatría. “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (1 Corintios 10:14).
- Idolatría es todo aquello que atesoras en tu corazón y ocupa el lugar que únicamente le pertenece a Dios.
- Huye de estas cosas. ¿Qué cosas? De los falsos maestros, falsos consejeros. Hay consejos que conviene no escuchar, o escucharlos pero no seguirlos.
II. EL HOMBRE DE DIOS ES TAMBIÉN CONOCIDO POR AQUELLO QUE SIGUE
“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre”. (1 Timoteo 6: 11).
- El verbo perseguir o seguir, se encuentra en imperativo presente, lo que significa una acción continua, esto es de por vida.
- Debemos estar siempre huyendo de lo negativo y siempre persiguiendo lo bueno.
- “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala. Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”. 1 Pedro 3: 10-12.
PERSIGUE LA JUSTICIA. Practica la justicia, haz lo correcto, obedece los mandamientos de Dios, persigue lo que honra y glorifica al Señor.
“Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados”. Is. 51:1.
PERSIGUE LA SANTIDAD. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Hebreos 12:14.
PERSIGUE LA PIEDAD (9 veces en las cartas pastorales).
La justicia mira las cosas que son correctas, pero la piedad mira desde adentro, la devoción del corazón hacia el Señor.
JUSTICIA, SANTIDAD Y PIEDAD, deben ser virtudes dominantes del hombre de Dios. Lo que somos por dentro, en el corazón se manifiesta afuera.
“Es más fácil gritar con furia contra mil pecados ajenos, que mortificarse por un propio pecado”. John Flavel.
“Un ministro puede llenar sus bancas, su comunidad, hacer rodar la boca de su público; pero lo que él es de rodillas en secreto, delante del Dios Todopoderoso es lo que él realmente es". John Owen.
PERSIGUE LA FE. El hombre de Dios debe tener una confianza inquebrantable, lealtad al poder, propósito, plan y provisión de Dios.
PERSIGUE EL AMOR. Que tu vida esté marcada por el amor agape, el más divino, irrestricto, y desenfrenado amor a Dios, y amor al hombre.
PERSIGUE LA PACIENCIA/PERSEVERANCIA. La virtud más noble de la perseverancia es la capacidad de soportar la injusticia, el dolor, y tener un poder de permanencia espiritual que perdura hasta la muerte.
El hombre de Dios nunca pierde su alegría, nunca decae en su experiencia, nunca se agota y nunca se aleja de Dios.
PERSIGUE LA MANSEDUMBRE. “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.” Mateo 5:5.
III. EL HOMBRE DE DIOS ES CONOCIDO TAMBIÉN POR AQUELLO POR LO QUE PELEA
“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.” verso 12.
El hombre de Dios es un luchador, un guerrero, un soldado que lucha contra el pecado, el error, la corrupción, el mundo y el enemigo.
“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”. 2 Timoteo 2:3.
El hombre de Dios se eleva por encima de las luchas insignificantes de la política, y lucha por lo que es eterno: La fe, la verdad, la eternidad.
IV. EL HOMBRE DE DIOS ES CONOCIDO POR AQUELLO A LO QUE ÉL ES FIEL
“Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.” versículos 13-16.
EL VERDADERO HOMBRE DE DIOS (POEMA ANÓNIMO)
Arrójenlo de su escritorio, arranquen de la puerta el cartel que dice: SALA PASTORAL.
Claven en su lugar un nuevo letrero que diga: SALA DE ORACIÓN.
Quítenlo de la lista del correo y enciérrenlo con su Biblia, sus tratados de teología, sus libros, su smartphone y ordenador portátil..
Pónganlo de rodillas delante de sus textos, de los corazones rotos y del rebaño de vidas que le fueron confiadas: “De un rebaño superficial y un Dios Santo”.
Oblíguenlo a ser el único hombre en nuestras comunidades que sabe acerca de Dios.
Láncenlo al ring para boxear con Dios hasta que aprenda lo corto que son sus brazos.
Invítenlo a luchar con Dios toda la noche, y que salga solo cuando esté magullado y golpeado para ser una bendición.
Cierren su boca para que nunca vuelva a soltar comentarios dañinos y detengan su lengua para que nunca más tropiece con ligerezas, con todo lo que no es indispensable.
Pídanle que tenga algo que decir antes que se atreva a romper el silencio. Doblen sus rodillas en el valle solitario, de sombra de muerte.
Quemen sus ojos cada día con estudio cansador y agotador. Destruyan su equilibrio emocional con la preocupación por los perdidos. Y hagan que cambie su apariencia de piedad por un humilde caminar con Dios y sus semejantes.
Hagan que se gaste y se desgaste para la gloria de Dios.
Quiten de sus manos su smartphone y su tablet, quemen sus sermones y bosquejos de éxito. Pongan agua en lugar de gasolina en el tanque de su coche. Denle una Biblia y amárrenlo al púlpito. ¡Y hagan que predique la Palabra del Dios vivo!
Pónganlo a prueba. Examínenlo y vuélvanlo a examinar. Humíllenlo por su ignorancia en las cosas divinas. Y avergüéncenlo por su buena comprensión sobre las finanzas del estado, los promedios de gol de la selección boliviana y las peleas políticas internas del MAS.
Ríanse de su esfuerzo frustrado por “jugar al psiquiatra”. Formen un coro, eleven un cántico y persíganlo día y noche clamando: ¡SEÑOR, QUEREMOS VER A JESÚS!
Y Cuando por fin tenga el coraje y se atreva a subir al púlpito, pregúntenle si tiene la Palabra de Dios para predicar y si no lo hace, entonces despídanlo y díganle que ustedes mismos pueden el folleto de ES, o escuchar los comentarios de Bullón en el YouTube, pensar en los problemas superficiales del día, manejar los agotadores impulsos de la comunidad, y bendecir la comida, las papas al horno y las vainitas verdes, infinitamente mejor que él.
Ordénale que no regrese hasta que haya leído y releído su Biblia, escrito y reescrito; hasta que pueda ponerse de pie, agotado, desamparado, y decir: ¡ASÍ DICE EL SEÑOR!
Quiébrenlo en todos los ámbitos de su popularidad. Golpéenlo duro con su propio orgullo y prestigio.
Acorrálenlo con preguntas acerca de Dios. Cúbranlo con demandas de sabiduría celestial. Y no le den escapatoria hasta que esté contra la pared de la Palabra Viva.
Siéntense delante él y escuchen la única palabra que le queda: LA PALABRA DE DIOS.
Que sea un ignorante total en todo lo secular, pero denle un capítulo de la Biblia y ordénenle que camine alrededor de el, acampe cerca de el, cene con el y venga finalmente a predicarlo de un lado a otro, hasta que todo lo que diga al respecto resuene con la verdad de la eternidad.
Y cuando sea destruido por el fuego de la Palabra, cuando finalmente sea consumido por la gracia ardiente que fluye a través de él, y cuando tenga el privilegio de traducir la verdad de Dios al hombre, la verdad final trasladada del cielo a la tierra, entonces llévenlo lejos con suavidad y toquen la trompeta en silencio, acuéstenlo suavemente; coloquen una espada de dos filos en su ataúd y levanten la tumba triunfante.
Porque fue un valiente soldado de la Palabra. Y antes de morir, se había convertido en UN HOMBRE DE DIOS.
CONCLUSIÓN
No pierdas de vista tu identidad. Como un hombre de Dios tienes un llamado único.
Como un hombre de Dios eres identificado de manera única, como un hombre de Dios debes tener características que pueden ser vistas y evaluadas.” ¿Cómo es conocido un hombre de Dios?
Que tu ministerio sea una doxología para la honra y gloria de Dios.
DIOS ESTÁ BUSCANDO TALES PASTORES, ¿ACEPTAS EL DESAFÍO?
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