Jesús y la Ley - El Sermón del Monte
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νόμον nomon - Ley
λύσῃ lysē - Desatar, poner en libertad
Mateo 5:17–18: LA IDENTIFICACION DE ESTOS PRINCIPIOS CON LOS DEL REGIMEN ANTIGUO, EN CONTRASTE CON LA ENSEÑANZA TRADICIONAL CORRIENTE DE ESE DIA. Exposición de Principios (vv. 17–20).
17. No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas—Es decir, la autoridad o los principios del Antiguo Testamento (sobre esta frase véase cap. 7:12; 22:40; Lucas 16:16; Hechos 13:15). Esta manera general de tomar la frase es mucho mejor que mirarla como “la ley” y “los profetas” separadamente, y preguntarse, como hacen muchos buenos críticos, en qué sentido el Señor podría imaginarse la subversión de cada uno de ellos. Para las diferentes clases de oyentes que podrían mirar esta supuesta abrogación de la ley y los profetas con sentimientos diferentes, el anuncio del Señor, en efecto, sería así: “Vosotros que tembláis ante la palabra del Señor, no temáis que yo vaya a sacar de debajo de vuestros pies los cimientos en que estáis fundados; no esperéis, oh espíritus inquietos y revolucionarios, que yo vaya a encabezar algún movimiento revolucionario; y vosotros, los que hipócritamente afectáis gran reverencia hacia la ley y los profetas, no pretendáis hallar cosa alguna en mis enseñanzas de derogatorio en contra de los oráculos vivientes de Dios”. no he venido para abrogar, sino a cumplir—No he venido para subvertir, ni abrogar, ni anular, sino para establecer la ley y los profetas. He venido para revelar estos preceptos, para revestirlos de una forma viviente, y para consagrarlos en la reverencia, afecto y carácter de los hombres.
18. Porque de cierto os digo—Aquí aparece por primera vez esta augusta expresión, en las enseñanzas del Señor, con la cual nos hemos familiarizado tanto que apenas reflexionamos en su pleno significado. Es manifiestamente una expresión de suprema autoridad legislativa; y como el tema en relación con el cual ha sido pronunciada, es la ley moral, no se podría invocar un título de autoridad estrictamente divina más alto que éste. Porque cuando observamos cuán celosamente Jehová expresa como prerrogativa exclusiva suya el dar la ley a los hombres (Levítico 18:1–5; 19:37; 26:1–4, 13–16, etc.), lenguaje como éste parecería totalmente inadecuado, más aún, aborrecible, si proviniera de labios de cualquier criatura humana. Cuando las palabras del Bautista, “yo os digo” (cap. 3:9) se comparan con las del Maestro aquí, la diferencia entre ambos casos se echará de ver al instante. que hasta que perezca el cielo y la tierra
Mateo 5:18: obstante que aun en el Antiguo Testamento se hace referencia a la destrucción final de los cielos y de la tierra en contraste con la inmutabilidad de Jehová (Salmo 102:24–27), el concepto prevaleciente en las Escrituras con respecto a los cielos y la tierra, cuando se hace referencia a ellos en términos generales, es en el sentido de su estabilidad (Salmo 119:89–91; Eclesiastés 1:4; Jeremías 33:25 y 26). Es por esto que el Señor usa esta expresión para hacer énfasis en la permanencia de los grandes principios y verdades, morales y espirituales, que él enseñaba. ni una jota—la más pequeña de las letras hebreas—ni un tilde—una de esas rayitas por las cuales algunas de las letras hebreas se distinguen de otras que son parecidas—perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas—Esto significa que ni siquiera la más mínima pérdida de autoridad o de vitalidad sufrirá jamás la ley. La expresión “hasta que todas las cosas sean hechas”, o “hasta que el todo sea cumplido”, según la Versión Moderna, es muy semejante en su significado a decir: “Tendrá un honor sin mengua y duradero, desde el más grande hasta el más pequeño de sus requisitos”. De nuevo concluimos que es preferible interpretar las palabras de nuestro Señor en términos generales, en vez de interpretarlas en un sentido doctrinal, el cual nos obligaría a determinar las diferentes clases de cumplimiento que tendrían el aspecto moral y el aspecto ceremonial de la ley.
Mateo 5:19: manera que cualquiera que infringiere—más bien, “disuelva”, “anule”, o “invalide”—uno de estos mandamientos muy pequeños—expresión que equivale a decir: “uno de los más pequeños de estos mandamientos”. y así enseñare a los hombres—se refiere a los fariseos y sus enseñanzas, como claramente se ve en el versículo siguiente: pero claro está que abarca a todas las escuelas similares y a las enseñanzas impartidas en la iglesia cristiana. muy pequeño será llamado en el reino de los cielos—Como el asunto en cuestión no es el quebrantar en la práctica o desobedecer la ley, sino anular o desvirtuar la obligación de cumplirla mediante un sistema defectuoso de interpretación, y enseñarles a otros a hacer lo mismo; la amenaza no consiste en la exclusión del cielo, menos aún el ocupar el sitio más bajo en él, sino una posición degradante y menospreciada en la época presente del reino de Dios. En otras palabras, han de ser rebajadas, por causa de la providencia retributiva de Dios que les sobrevendrá, a la misma condición de deshonor a la cual, mediante su sistema y sus enseñanzas, han rebajado aquellos eternos principios de la ley de Dios. mas cualquiera que hiciere y enseñare—aquellos principios y enseñanzas que exaltan la autoridad y honor de la ley de Dios, tanto en sus más pequeños requisitos como en los más altos—éste será llamado grande en el reino de los cielos—Por mediación de esa providencia que vela sobre el honor de la administración moral de Dios, será elevada dicha persona a la misma posición de autoridad y de honor a la cual él ha elevado la ley. (Comentario exegético y explicativo de la Biblia: EL Nuevo Testamento. - Mateo 5:17-20
Mateo 5:17–20 (CBMH): Los que escuchaban a Jesús tenían un ojo puesto en las Escrituras como norma, y en esto Cristo les muestra que estaban en lo cierto; pero tenían el otro ojo puesto en los fariseos como ejemplo, y en esto Cristo les muestra que están en el error: porque:
I. La norma del reino que Cristo vino a establecer coincide exactamente con las Escrituras del Antiguo Testamento, que aquí se llaman la ley y los profetas.
1. En este sentido, Cristo protesta contra la idea de que Él haya venido a abrogar la ley y los profetas. Los judíos piadosos, que tienen gran afecto a la ley y a los profetas, no han de temer que Jesús venga a destruir las Escrituras; y los judíos profanos, que tienen en poco a la ley y a los profetas, no han de esperar que Jesús venga a abrogar las Escrituras. El Salvador de las almas no ha venido a destruir cosa alguna que venga de Dios; mucho menos, los santos preceptos e instrucciones que hallamos en Moisés y en los profetas. No ha venido a abrogar, sino a cumplir (v. 17); es decir:
(A) A cumplir todo lo que de Él estaba escrito en la Ley y en los Profetas; este es el primer sentido del verbo cumplir (gr. plerosai), que significa llenar; y así se usa frecuentemente en Mateo;
(B) A observar con toda fidelidad la Ley, pues jamás quebrantó la Ley en nada, sino que la cumplió con toda perfección;
(C) A completar y perfeccionar la Ley, y rellenar los huecos que tenía, de la misma manera que un dibujante hace primero un esbozo, y después lo completa hasta tener una imagen exacta del objeto; por eso, volver al esbozo después de tener la pintura acabada es como volver a edificar lo destruido (Gá. 2:18–19);
(D) A llevar sobre sí, de forma vicaria, la maldición de la Ley, a fin de que todos los creyentes podamos participar de las bendiciones de Abraham (Gá. 3:13–14);
(E) A promulgar la Nueva Ley del amor (Jn. 13:34), con cuya observancia, no sólo se cumple toda la Ley (Ro. 13:8, Gá. 5:14; 6:2), sino que se supera, pues ya no se está bajo ley, sino dentro de ella (1 Co. 9:21, según el original griego).
Mateo 5:17–20 (CBMH): Jesús afirma también la inquebrantabilidad de la Ley (v. 18). De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasarán de ningún modo de la Ley, hasta que todo se haya realizado. El cuidado del Señor acerca de la Ley, se extiende a lo más minucioso de las Escrituras, como es la diminuta letra hebrea yod, o una tilde una pequeña señal colocada encima de una letra para marcar el tono o acento de la sílaba (más probable que el rasgo que puede cambiar una letra en otra (la d hebrea, en r, por ejemplo, ya que esto no sería «insignificante»). Toda la Escritura es inspirada por Dios; por eso, sus letras se llaman sagradas (2 Ti. 3:15–16) y, por eso también, dijo el Señor que la Escritura no puede ser quebrantada (Jn. 10:35); es decir ninguna parte de la Biblia puede fallar o dejar de ser palabra de Dios.
3. En conformidad con todo ello, encarga seriamente a sus discípulos que, cualquiera que suprima uno de estos mandamientos, aun de los más insignificantes, y enseñe así (suprimiendo, para que otros no lo conozcan) a los hombres, será llamado el menor en el reino de los cielos; mas cualquiera que los cumpla y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos (v. 19).
(A) Entre los mandamientos de Dios, unos son menos importantes que otros, pero ninguno es pequeño, sino menos urgente o fundamental que otros.
(B) Es muy peligroso, tanto en materia de doctrina como de práctica, anular el menor de los mandamientos de Dios pues significa algo más grave que el transgredir la Ley, ya que equivale a violarla (Salmos 119:126); más aún, a anularla.
"Tiempo es de actuar, oh Jehová, porque han invalidado tu ley". Salmos 119:126.
INVALIDAR: Acción y efecto de privar de validez a un acto procesal, despojándolo de sus consecuencias sobre los actos posteriores dependientes del mismo. Hacer inválido, nulo o de ningún valor algo.
(C) Cuanto más se extienden estas corrupciones, peores se vuelven. Ya es bastante desvergüenza quebrantar la Ley pero lo es aún mayor enseñarlo así a los hombres. El que obre así, será llamado el menor en el reino de los cielos, en el reino de la gloria. Los que hacen y enseñan el bien son en verdad honorables, y dignos de gran estima en la Iglesia de Cristo, porque los que no hacen lo que enseñan, derriban con una mano lo que edifican con la otra. Quienes hablan por propia experiencia y viven al nivel de lo que predican, son verdaderamente grandes; brillarán después como estrellas en el reino de nuestro Padre.
II. La justicia que Cristo vino a establecer con esta norma debe superar a la de los escribas y fariseos (v. 20). Esta era una doctrina extraña para los que consideraban a los escribas y fariseos como a quienes habían escalado las cimas de la piedad religiosa. Por tanto, fue una gran sorpresa para ellos oír que debían ser mejores que los escribas y fariseos. Estos eran enemigos de Cristo y de su doctrina y eran también grandes opresores, con todo, hay que reconocer que había en ellos algo recomendable. Sin embargo, Jesús les dice aquí a sus discípulos que la religión que Él ha venido a establecer, no sólo excluye lo malo, sino que supera lo bueno, de los escribas y fariseos. Nosotros debemos obrar más y mejor que ellos. Ellos se preocupaban sólo de la piedad exterior, pero nosotros debemos tomar conciencia de la interior. Ellos se afanaban por conseguir la alabanza y el aplauso de los hombres, pero nosotros debemos afanarnos por ser aceptos a Dios y, cuando hayamos hecho todo, hemos de negarnos a nosotros mismos y decir: siervos inútiles somos, y confiar sólo en la justicia de Cristo (Ro. 10:3). Comentario Bíblico de Matthew Henry
Mateo 5:17–20 (CB NT1): Esta sección presenta el meollo del mensaje de Jesús, porque demuestra su relación con la ley de Dios. Él no presentó un sistema antagónico a la ley mosaica o al mensaje de los profetas, sino un genuino cumplimiento de la ley y los profetas, en marcado contraste con las tradiciones de los fariseos. La expresión “la ley y los profetas” se refiere a todo el A.T. (cf. 7:12; 11:13; 22:40; Lc. 16:16; Hch. 13:15; 24:14; 28:23; Ro. 3:21). Otra frase: de cierto os digo significa literalmente “en verdad (o “de veras” NVI) os digo”. Tal expresión traduce la palabra “amān” (transliteración del vocablo hebreo ’āman “ser o estar firme”, “ser verdad”). Esta expresión “de cierto os digo” señala el inicio de una solemne declaración a la que los oyentes deben prestar atención. Solamente en Mateo aparece 31 veces. (En el evangelio de Juan siempre aparece duplicada “de cierto, de cierto os digo”, cf. el comentario de Jn. 1:51).
"En Jesús, hasta la más pequeña letra hebrea, la jota, debía cumplirse (lit. yôḏ) y aun una tilde, la más insignificante marca de la escritura hebrea. En español una jota corresponde al punto que va encima de la letra “i” y una tilde equivale al acento ortográfico que se coloca encima de una vocal “í”. Estos detalles son importantes, porque las letras forman palabras y aun el más pequeño cambio en una de ellas puede modificar el sentido. Jesús afirmó que vino a cumplir … la ley mosaica, obedeciéndola en forma perfecta y cumpliría las predicciones proféticas referentes al Mesías y el reino. Sin embargo, también clarificó la responsabilidad de los individuos. La justicia que ellos buscaban, la de los escribas y fariseos, era insuficiente para entrar al reino que Jesús les ofrecía. La justicia que él exigía no era únicamente externa, sino interna, y basada en la fe en la palabra de Dios (Ro. 3:21–22). Esto se clarificó aún más en lo que dijo a continuación". El conocimiento Bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento Tomo 1:San Mateo 5:17-20.
Mateo 5:17 (ELA Mat): Después de terminar Su resumen de la descripción de quienes entrarían al reino, Jesús hace una referencia a los que todo el mundo suponía que se incluirían: los líderes religiosos del pueblo (5:17–7:6). Debido a que esta discusión tiene que introducir un conflicto acerca de la ley, Jesús define el marco dentro del cual la discusión de la ley tiene que presentarse (5:17–20).
Por un lado, Cristo aclara que no ha venido para abolir la ley (5:17–19). Cualquier mensaje que dijera que la ley ya no sirve no ha venido de El. Vino a cumplir la ley; no a destruirla. Vino para hacer posible el cumplimiento de lo que la ley exige.
Al otro lado, aunque es cierto que tienen que cumplirse las exigencias de la ley, ningún hombre las puede cumplir. Aun no era suficiente la justicia que los fariseos ejercían (5:20). Las prácticas externas nunca podrían satisfacer lo que la ley exigía en el corazón del hombre.
LAS PRACTICAS EXTERNAS DE LA LEY
NUNCA SATISFARAN LAS DEMANDAS DE DIOS
¡DIOS EXIGE MAS QUE LA JUSTICIA DE
LOS FARISEOS! (Porter, Rafael. ¿Listos para el Rey?, 19)
Mateo 5:17–20 (CBCN Mat): No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 19De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. 20Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
La ley en este caso equivale a los diez mandamientos. Jesús no la abrogó sino que la cumplió en nuestro lugar para impartirnos, a través de la fe en El, la justicia que la ley exige de nosotros. Es así como la ley, al condenarnos porque la quebrantamos, nos conduce a Cristo a fin de que en El quedemos libres de condenación.
Por otra parte, “la ley o los profetas” (v. 17) es también una expresión hebrea referente a las Escrituras conocidas hasta entonces. Jesús no vino a abrogar, deshacer ni destruir la ley sino a cumplirla (Gr. PLEROSAI), cuya idea original es llenar hasta arriba, cumplir a cabalidad, hasta lo sumo, en lo más mínimo. Por el hecho misericordioso de que Cristo cumplió la ley en nuestro lugar, estuvo en condición de pagar nuestras transgresiones a esa ley. Pero eso no quiere decir que ahora podemos andar de cualquier modo, como libres de las demandas de la ley.
Que pasen el cielo y la tierra (v. 18) señala el fin de las cosas creadas, de la totalidad de la creación. La jota era la letra más pequeña en el alfabeto griego, pero aquí por lo general se toma como una referencia a YODH, la letra más pequeña en el alfabeto hebreo. Es una afirmación enfática de la validez permanente de las Escrituras. Una actitud equivocada en cuanto a los mandamientos divinos equivale a una baja posición en el reino de Dios (v. 19). Pero quien obedece el mandamiento y enseña a otros a hacer lo mismo, será honrado y llamado grande en ese reino. Aparentemente ambos están en el reino, pero el primero entró “como por fuego” mientras que el segundo es tenido en alta estima.
En el v. 20 vemos una referencia de Jesús a la justicia de los escribas y fariseos, que según los judíos era el máximo ejemplo de piedad. De acuerdo a dicha posición, era imposible que la gente común llegara a igualar esa justicia. Cuando Jesús habla de la necesidad de superarla, resultó un duro golpe tanto para los fariseos—que se creían el máximo ejemplo de justicia—como para el pueblo en general—que no creía poder alcanzarla. Jesús hace la advertencia que la manera de vivir de los fariseos es equivocada, y que si ellos deseaban entrar al reino de los cielos, deberían hacerlo de otra manera.
La gran diferencia radica en la justicia exterior y la interior. Los escribas y fariseos se afanaban en lograr la primera. Pero Jesús se refería a un cambio en el ser interior, cambio que resultaría en poder para cambiar a la persona en su exterior.
Había gran diferencia en los conceptos de justicia según fariseos y según Cristo:
Fariseos
a. Algo externo.
b. Apariencia externa.
c. Justicia fabricada.
d. Justicia para agradar al hombre.
e. Resultaba en soberbia.
Cristo
a. Algo interno.
b. Justicia del corazón.
c. Justicia genuina (por el E.S.).
d. Justicia para agradar a Dios.
e. Resultaba en humildad.
¿Habrá alguna área de su vida en que Dios quiere hacer algún cambio?
Al identificar el cambio que Dios quiere producir, pídale su ayuda para lograrlo.
¿Cuáles pasos debe tomar para hacerlo? ¿Qué podría hacer hoy para empezar?
LOS GRUPOS RELIGIOSOS Y EL MESÍAS QUE ESPERABAN
a. Los fariseos deseaban volver a la teocracia. Esperaban que su mesías venciera al gobierno de Roma y se impusiera en la tierra. Deseaban un mesías milagroso.
b. Los saduceos no esperaban una era mesiánica. No creían en el cielo ni en el infierno, y consideraban que la tierra era su heredad.
c. Los esenios eran místicos del primer siglo. Se apartaban del mundo y vivían una vida sencilla. El mesías que esperaban era para ellos, no para los demás en la tierra. Sólo ellos heredarían la tierra. Deseaban un mesías monástico.
d. Los zelotes eran judíos revolucionarios. No querían esperar a que el mesías acabara con el poder romano, sino que querían “darle una mano” y recibir su heredad por la fuerza. Esperaban un mesías político y militar.
A pesar de las palabras de Is. 53:7 y Zac. 9:9, nadie esperaba ni deseaba un mesías manso. (Ríos, Asdrubal. Mateo, 82)
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