¿Por qué es importante la iglesia? - Cultos y ritos
No sé por qué...
Es tan importante la necesidad de ir a la iglesia. Si me quedo en la comodidad de mi casa leyendo la Biblia, el Espíritu de la Profecía, o una lectura Espiritual, obtengo mucho más que ser obligado a conducir, ir a un lugar cálido y no confortable, escuchar un sermón monótono y soportar una música ya golpeada por los siglos. Todos los sábados la misma rutina. Además, creo que lo que importa es nuestra relación personal con Dios. Para ser honesto, los cultos en la iglesia no han hecho mucho por mí personalmente.
Ciertamente los pastores han observado con asombro creciente y pasmo el fracaso de la liturgia en la iglesia, en apelar al elemento joven de la sociedad. Con los jóvenes también están los adultos e incluso las personas mayores. Parece que media hora de sermón, un coro uniformado, música con órgano o piano, ya no satisfacen a nuestro miembros. Los jóvenes dicen: ¿Quién es el que quiere sentarse toda la mañana con los padres, los ancianos y los niños inquietos que solo lloran?
¿A quién podríamos responsabilizar de este problema de magna importancia para la vida de la iglesia? ¿Acusaremos a los jóvenes, a los miembros, por perder el interés por la iglesia, o la iglesia ya no está apelando a sus miembros? Una cosa es segura, tenemos un problema.
En el mundo en el que vivimos, el individuo está fascinado por lo que puede lograr y obtener. Logicamente, el cristiano evalúa su relación con la iglesia en términos de contribución de lo que esta puede ofrecerle.
Imaginemos que estás en la playa. Alguien corre de un lado a otro, haciendo ejercicios, nada por un tiempo. Luego, se acuesta en la limpia arena recibiendo las bendiciones de la luz solar. Empiezas a hablar con él, y te vuelves consciente de que está casado y tiene dos hijos.
Ante su sorpresa al no entender cómo puede dejar a su esposa y a sus hijos en casa, y estar allí solo, comienza a decir:
“Yo creo realmente en la vida familiar, pero todavía no estoy convencido de que tenga que estar con la familia para ser un buen esposo y padre. Por el contrario, me siento más cerca de mi familia aquí en la playa que, en casa, escuchando a los niños llorar”
Y por eso hay muchos hogares llenos de problemas, muchas familias disueltas. Hay y seguirán existiendo muchos hogares con esta trágica comprensión y filosofía de la vida familiar. ¡Qué lástima!
No poseen el conocimiento de las responsabilidades e implicaciones de lo que es ser esposo y padre. Ser padre es estar relacionado con tu familia. Del mismo modo, un cristiano es estar relacionado con su iglesia.
Entonces, el problema está en concientizar al miembro acerca de la relación con su iglesia.
Sus preguntas son viables: "¿Por qué, este énfasis en reunirnos semana tras semana para un culto? ¿Cuáles son los propósitos de los cultos y ceremonias de la iglesia?
Probablemente, nos hayamos hecho estas preguntas, en un momento u otro, dependiendo de nuestra vida de miembro de la iglesia. Tal vez no alcanzamos a entender el significado de prepararnos para el culto en la iglesia, y sentarnos al lado de muchas personas que apenas conocemos. Escuchar algunas lecturas, oraciones que parecen remotas y un sermón que puede o no llamar nuestra atención. Mientras nos levantamos y nos sentamos, cantamos himnos, damos nuestras ofrendas, todo hecho decentemente y con orden, nos parece que tiene muy poco que ver con nuestra verdadera vida religiosa. Y precisamente esto es lo que encontramos en la mente de nuestros miembros.
Sabemos, por otro lado, que los miembros de la iglesia creen en Dios y desean tener una vida cristiana. Sin embargo ¿Para qué tantos cultos y ceremonias? ¿Por qué tanta institución?
Hay una respuesta. Pero, para nuestra sorpresa, no hay una respuesta directa a estas preguntas en la Biblia. No hay ningún punto para basarse para hacer un sermón sobre la necesidad del culto en la iglesia, excepto lo que encontramos en Hebreos 10:25 “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.
Después de un análisis podemos llegar a la conclusión porque la Biblia no menciona nada sobre el culto a Dios en la iglesia. La razón es simplemente porque no plantearon esta pregunta en ese época. Y el silencio sobre este hecho es un poderoso argumento en sí mismo. Esto significa que ni siquiera durante el Antiguo Testamento y tan poco durante la joven iglesia cristiana no había sombra de duda, de que la relación a través de culto a Dios, es sumamente importante.
No hay religión en una vida solitaria. La vida religiosa del pueblo judío siempre ha estado centrada en el santuario, el templo y hasta el año 70 DC. El judío religioso nunca estaba solo. Era un individuo incorporado al pueblo de Dios e Israel era el pueblo de Dios. Su oración particular era ampliada y sostenida por una liturgia común en el templo. Nunca pasaba por la mente de un israelita alejarse de la comunidad religiosa, del pueblo del pacto; y formar su propia religión y manera de ofrecer culto. Él sabía perfectamente que su fe estaba nutrida y sostenida de acuerdo con su relación con Abraham, Isaac y Jacob, así como con el pueblo de Dios.
Para él era tan imposible alejarse de la comunidad y sus ceremonias religiosas como un soldado desertar de sus obligaciones y disciplinas del ejército nacional.
Incluso los grandes individualistas de la Biblia como Jeremías, Amós, Pedro y Pablo, nunca, por un momento, siquiera pensaron en romper con la fe comunitaria, abandonando su culto. Ciertamente, si hubiera alguien que debería ser el más individualista de todos los seres mortales, que tuviera una íntima relación con el Dios de los cielos, y que no necesitaba ningún suministro de corporación litúrgica, sería Jesús de Nazaret. Por el contrario, todo demuestra que Él estaba con su comunidad y la vida religiosa del templo y de las sinagogas. Como los profetas del pasado, Él criticava a menudo los ritos y ceremonias inapropiadas de su tiempo, incluso, sin abandonar los cultos. Estaba sujeto a la circuncisión, la instrucción de la ley, el bautismo y la disciplina de los cultos en las sinagogas.
Lucas documenta el hecho de que Jesús "Yendo a Nazaret, donde había sido criado, entró, un sábado, en la sinagoga, según su costumbre y se levantó para leer." (Lucas 4:16).
Justo después de iniciar su propio ministerio, convocó a los doce discipulos, formando así el núcleo de la iglesia cristiana. En cada página del Nuevo Testamento es evidente que nadie soñaba con ser cristiano aparte de la iglesia y su culto. No hay creyentes separados, cristianos aislados en la iglesia apostólica. El movimiento cristiano comenzó cuando estaban reunidos en el mismo lugar (Hechos 2:1) y recibieron al Espíritu Santo en Pentecostés. Los que creaban y aceptaban no tenían el dilema de convertirse o no en miembros de la iglesia cristiana y participar en su culto “Y el Señor, añadía, cada día a la iglesia, a los que habían de ser salvos” (Hechos 4:2)
Alguien puede decir: Dejemos este asunto a un lado; estamos viviendo en una época de mayor lucidez individual, ciertamente podemos desarrollar nuestra propia religión, sin estar presos a ninguna iglesia y sus ceremonias y cultos - Sin embargo, debería decir también que una persona que piensa así, no es cristiana o que no pertenece a esta o aquella iglesia. Y realmente es un hecho que nos estamos volviendo cada vez más independientes que en los tiempos bíblicos . Sin embargo, debemos tener en cuenta que para hacer la vida posible, dependemos de nuestros hermanos, agricultores, comerciantes, conductores, constructores, policías, etc.; de igual manera, para nutrir nuestra vida espiritual, dependemos del culto en la comunidad de iglesia.
La iglesia no es una institución en la que el cristiano tiene derecho a elegir si debe pertenecer a ella o no. Somos miembros de esta o aquella iglesia desde el momento en que nos bautizamos. Cuando decimos que aceptamos las enseñanzas de la iglesia, y decimos que sí al voto bautismal, estamos entrando en una comunidad de santos.
Nuestro amor a Dios, la celebración a Cristo, no sólo debe expresarse en una habitación cerrada, en una oración secreta al Padre como dijo el Señor Jesús. Complementando, Él mismo dijo en Mateo 18:20; "Porque donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo”
La iglesia de Jesucristo revela sus propias características y funciones ya desde el momento de su existencia. En el conocido capítulo de Hechos 2, encontramos los principales puntos de la vida comunitaria apostólica:
“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones…
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas…
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” Hechos 2:42, 44, 46.
El nuevo pueblo de Dios, se congregaba alrededor del glorificado Mesías, se adherían al Kerigma del evangelio, distinguiéndose del infiel Israel. Y fueron las buenas nuevas del Evangelio enseñado por los apóstolos que formaron la nueva comunidad, creando y manteniendo su unidad, su koinonia, la unión fraternal.
Esta koinonia recibida por Dios como una gracia por medio de los apóstoles, se confirmó en la partida del pan y en la oración en común. La joven iglesia correspondía al Señor por la unanimidad y la colectividad del culto, en el que la partida del pan era el centro.
El poder del cuerpo de la iglesia solo podrá entenderse cuando sus miembros perciban la cooperación y comprensión de uno hacia el otro y en un denominador común buscan alcanzar los mismos objetivos. Esas realizaciones conjuntas tienen mayor significado que la suma total de esfuerzos individuales.
El propósito de la iglesia es dar un testimonio tan poderoso que va más allá de las realizaciones de sus miembros en una demostración del poder divino. Como cristianos individuales tenemos la gran responsabilidad de compartir estos momentos celestiales entre sí, este tesoro de los cielos en la casa del Señor.
https://m.egwwritings.org/es/book/176.1396
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