¿Qué es la ordenación?
"Cuando las congregaciones misioneras se ven a sí mismas como la totalidad del pueblo de Dios, tal vez tengan que cambiar su definición de ordenación. Puesto que los discípulos de Jesús son confirmados como miembros del cuerpo de Cristo, deben reconocer que en esa confirmación hay un mandato para el ministerio en la iglesia y en el mundo. La ordenación se convierte en la separación que realiza la totalidad del pueblo de las personas que equiparán, motivarán y movilizarán a los miembros para el ministerio y la misión. Por consiguiente, la ordenación separará a los que ayudarán a los miembros a confirmar su llamado como el pueblo misionero de Dios" (Charles Van Engen. God's Missionary People: Rethinking the purpose of the local Church, 1991, 156) En. Rusell Burrill, Discípulos modernos, 39).
ORDENADOS PARA SERVIR
"Así como profetas, sacerdotes y reyes fueron ungidos con aceite para desempeñar funciones especiales, la ordenación por imposición de manos simboliza el reconocimiento de que Dios llama a ciertas personas para propósitos exclusivos.
¿Cuál es la relación entre ei rito de la ordenación y el llamado divino en la vida de un pastor?
El llamado al ministerio tiene siempre un origen divino. Dios toma la iniciativa, utiliza diversas formas o instrumentos y concreta este llamado. La iglesia, a su vez, acompaña el proceso: proporciona preparación académica y pastoral a través de un curso de estudios teológicos, seguido de un período de 4 a 6 años de servicio como aspirante al ministerio. Tras esta fase de aprendizaje, crecimiento y las evaluaciones necesarias, tiene lugar la ordenación al ministerio mediante la imposición de manos.
Esta ceremonia pública simboliza la confirmación por parte de la iglesia de un llamado que tiene su origen en el Señor. El rito de la ordenación constituye el reconocimiento oficial, por parte de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de que el candidato ha sido llamado por Dios para dedicar su vida al ministerio como un compromiso de por vida. (Stanley Arco. La Ordenación Revista Ministerio Año 73 No 432. ACES: Mar-Abr 2025), 3.
¿Qué aspectos indican que el pastor está preparado para la ordenación?
Después del período de estudios teológicos (de 4 a 6 años) y como aspirante (de 4 a 6 años), la iglesia realiza una evaluación final, analizando el ministerio del candidato hasta la fecha y sus perspectivas futuras. El pastor debe demostrar pruebas satisfactorias en las siguientes áreas:
(1) Cualidades personales: conversión, obediencia, testimonio y consagración; identidad bíblica adventista evidente, reflejada en el servicio y la misión; vida familiar ejemplar; madurez física, emocional, espiritual y social; integridad, honestidad, ética y fidelidad; un claro sentido de vocación y dedicación a la salvación de las personas.
(2) Reconocimiento y compromiso con la doctrina bíblica: plena aceptación de la Biblia como Palabra de Dios; comprensión y adhesión al mensaje, la organización y las creencias de la lASD, de acuerdo con la Biblia, el Manual de la iglesia y la Guía para ministros.
(3) Aptitudes de liderazgo: capacidad para estudiar, interpretary presentar las enseñanzas de las Escrituras a través de la predicación y la enseñanza; guiar a las personas al bautismo y al discipulado de nuevos creyentes; nutrir, capacitar y guiar a la iglesia para salvar y servir; preparar a la iglesia para el regreso de Jesús. (Stanley Arco. La Ordenación Revista Ministerio Año 73 No 432. ACES: Mar-Abr 2025), 3.
LA ORDENACIÓN AL MINISTERIO ES MUY SAGRADA
Es el reconocimiento oficial de la Iglesia de que el candidato recibió el llamado divino a dedicar su vida al ministerio para siempre.
Es un rito solemne y santo de imposición de manos que se da a aquellos a quienes Dios llama.
Es apartar al hombre de las cosas comunes para una obra sagrada.
Dijo el espíritu santo: Apartadme a Bernabé y a Salud para la obra a que los he llamado" Hechos 13:2.
¿Por qué la ceremonia de ordenación no debería considerarse como un premio?
El llamado al ministerio es un don de la gracia de Dios. La ordenación, como prueba de este llamado, no es un premio, un honor o un título. Quien la recibe no lo hace por méritos propios, sino exclusivamente por gracia divina.
Veamos algunos ejemplos de la Biblia. El apóstol Pablo escribió: "Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, que me tuvo por fiel y me puso en el minis-terio" (1 Tim. 1:12). En cuanto a Josué, Dios ordenó a Moisés: "Lleva contigo a Josué hijo de Nun, en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él” (Números 27:18)
También el joven Timoteo fue llamado al ministerio y recibió la imposición de manos: "No descuides el don que está en ti, que te fue dado por profecía, con la imposición de las manos del presbi-terio" (1 Tim. 4:14). Por lo tanto, la ordenación debe considerarse con seriedad, como un resultado de la gracia divina.
El pastor también tiene el privilegio de dirigir las ceremonias de ordenación de los líderes de la iglesia local. ¿Qué criterios deben tenerse en cuenta en el perfil de los líderes que serán presentados para la imposición de manos?
Vemos que en la iglesia apostólica existían tres categorías de líderes ordenados:
(1) Ministerio evangélico, cuya función implica la predicación, la enseñanza, la administración de los ritos y el cuidado pastoral de la iglesia (1 Timoteo 4:14; 2 Timoteo 4:1-5);
(2) Ancianato, responsable de supervisar la congregación local (Hechos 14:23; Tito 1:5, 9;1 Timoteo 3:2, 5); y
(3) Diaconado, encargado de asistira los pobres y de la obra de benevolencia de la congregación (Filipenses 1:1; Hechos 6:1-6; 1 Timoteo 3:8-13). Para el ministro, la ordenación la define la organización que lo emplea; y para el ancianato y el diaconado, la define la iglesia local.
Aunque todos los cristianos están llamados al servicio espiritual, el Nuevo Testamento describe una iglesia organizada, administrada y alimentada por personas especialmente llamadas por Dios y apartadas por la imposición de manos para un servicio espiritual específico. En 1 Timoteo 3:1 al 13 vemos las cualidades y las competencias espirituales requeridas para el Ancianato y el Diaconado". (Stanley Arco. La Ordenación Revista Ministerio Año 73 No 432. ACES: Mar-Abr 2025), 4.
LA ORDENACIÓN NO ES SACRAMENTAL (Hechos 13:1-3)
No añade ninguna cualidad virtual
No da poder, ni virtud, ni gracia
Es donde se coloca el sello de la Iglesia
Es una designación para el ministerio Pastoral
LA ORDENACIÓN CONFIERE AUTORIDAD PARA MINISTRAR RITOS
- Dedicación de niños
- Bautismo
- Cena del Señor
- Ordenación
- Matrimonio
- Ungimiento de enfermos
CULTOS
- Culto de adoración
- Escuela Sabática
- Culto Joven
- Noche de Oración
- Noche de consagración
CEREMONIAS
- Organización de congregación e iglesia
- Liturgia de velación y sepelio
- Dedicación de templo
- Inauguraciones varias
- Colocación de la primera piedra, etc.
LA ORDENACIÓN ES UN TESORO DIVINO QUE SE RECIBE EN VASIJA DE BARRO. SI SE LA DEJA CAER, SE ROMPE Y NO TIENE REPARACIÓN.
“Por otro lado, a lo largo de los siglos de testimonio cristianos ha habido numerosos intentos de clasificar, catalogar, ordenar a los líderes cristianos y sus ministerios en la iglesia. Algunos términos nos resultan hoy sumamente inadecuados y rechazables. Debemos descartar como definitivamente impropios vocablos como “clero” y “laicos”, creyentes “llamados” o “no llamados”, y líderes “ordenados” y “no ordenados”. Ninguna de estas categorías son bíblicas. En el Nuevo Testamento hay tres llamados de Dios al ser humano. El primero es el llamado a la salvación, el segundo es el llamado a la santificación y el tercero es el llamado al servicio, y todo creyente ha experimentado y vive estos tres llamados sin excepción” Pablo Deirós, Liderazgo cristiano, 2008, 17 (Logos)
¿Cómo puede transformarse este rito en una oportunidad de crecimiento espiritual y misionero para la iglesia?
El pastor debe hacer de este momento no solo un acto ceremonial, sino un momento espiritual de adoración a Dios, de edificación de la iglesia y de consagración al servicio fiel en la causa del Señor. De esta manera, se promueve el crecimiento espiritual y misionero.
Cuando ministres este rito, debes hacer hincapié en el sacerdocio de todos los creyentes, ya que en Cristo somos nuevas criaturas, ministros de la reconciliación y portadores del evangelio (2 Corintios 5:17-21). Efesios 2:19 al 22 enseña que no somos extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos. No somos huérfanos, sino llamados a formar parte de la familia de Dios. No somos piedras sueltas, sino piedras vivas, incorporadas para completar el edificio de Dios.
¿Qué mensaje dejaría a los pastores ordenados y a los que aún esperan la ordenación?
A los pastores ordenados les diría que recuerden que son representantes de Cristo. Sirvan con humildad, compasión y amor, siendo un ejemplo para su rebaño y sus colegas más jóvenes. Que su vida refleje el carácter de Cristo: "Apacienten la grey de Dios" (1 Pedro 5:2).
A los aspirantes les diría que aprovechen este tiempo de preparación para profundizar en su relación con el Maestro, fortaleciendo su fe y alcanzando a las personas de su familia y su comunidad. Sigan el consejo de Pablo a Timoteo:
"Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que expone bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2:15).
A todos los pastores les digo: Fortalezcan su compromiso total con Dios y con la Biblia como guía en la vida, en los sermones, en la visitación, en la consejería, en la administración eclesiástica y en las decisiones que tomen.
Permitan que el Espíritu Santo los use para guiar a sus familias y comunidades de fe. Discipula a tus iglesias a fin de que vivan preparadas para el regreso de Jesús. Lleva a cabo tu ministerio hasta el final de manera honorable, para poder decir como Pablo: "He peleado la buena batalla" (2 Timoteo 4:7). (Stanley Arco. La Ordenación Revista Ministerio Año 73 No 432. ACES: Mar-Abr 2025), 4.
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