¿Quién es la esposa DEL PASTOR?
La esposa del Pastor es:
Una mujer llamada por Dios para acompañar al pastor en su ministerio
- Sierva de Dios
- Mujer de Oración
- Mujer dispuesta a ir donde Dios mande
- Madre abnegada
- Mujer misionera
En el hogar la esposa del pastor es educadora por excelencia y forjador a del carácter
EN EL HOGAR
Debe tener orden, limpieza
Deben ser amables, corteses y educados
EN LA IGLESIA
Deben tener reverencia, temor y respeto
EN LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA
Valores, hábitos y virtudes cristianas.
LA ESPOSA DEL PASTOR ES PROMOTORA DE SALUD
Provee una alimentación saludable, apetitosa y mesurada
De actitud correcta: Feliz, Jovial, entusiasta.
De buenas costumbres: Combina bien los alimentos, duerme temprano.
Promueve la salud: Ejercicio, temperancia, fe en Dios.
ES LA PRIMERA DAMA DE LA IGLESIA
Cuida su apariencia: Modesta y elegante. Límite en sus relaciones y pudorosa al vestir.
Consejera: Guía e inspira
De buen testimonio: Prudente y colaboradora
Apoya y ama a la iglesia: Al Ministerio de la mujer y al ministerio del infante y adolescente.
"Algunas parejas creen y viven como si el matrimonio y el ministerio estuvieran en desacuerdo entre sí, porque los conflictos irresolubles están siempre presentes. Sienten que si ambos están involucrados en el ministerio, en el proceso y demandas del ministerio, habrá un grave descuido de la familia. Esta noción es infundada. Surge de una falsa premisa de que el servicio a Dios ocurre fuera del hogar y no tiene relación con la vida íntima" Alegrías y desafíos de la familia Pastoral, 36.
"Todo descuido del hogar, incluyendo el hogar pastoral, está en contra de los estándares establecidos por Dios para aquellos que ministran en la iglesia. ¿No dijo Pablo que el que supervisa a la iglesia "debe dirigir bien a su propia familia?" (1 Timoteo 3:4 NTV) Obviamente un pastor no puede dirigir su hogar si está ausente la mayor parte del tiempo. El punto crucial es alcanzar el equilibrio entre la iglesia y el hogar. Cuando los dos ámbitos hacen demandas importantes e irrazonables en el tiempo de una persona, el pastor, a través de la oración y el estudio cuidadoso, debe equilibrar las demandas de la competencia sin sacrificar la necesidad personal de descanso, oración y tiempo de calidad con el cónyuge. Por otro lado, si un pastor desea manejar solo las demandas que provienen del hogar y del trabajo, sin separar lo esencial de lo periférico, y consume la vela por las dos puntas, se convierte en el principal candidato para el agotamiento". Alegrías y desafíos de la familia Pastoral, 36.
Pero hay una mejor manera. Esta opción es considerar el matrimonio y el ministerio como dos caras de la misma moneda. Por un lado, están las responsabilidades del ministerio, como los estudios bíblicos, la administración de la iglesia, el canto en el coro, la predicación, la enseñanza, la consejería y la visitación. En el otro lado están las responsabilidades en el hogar, con el cónyuge, los hijos y la administración familiar. Cuidar una cara de la moneda sin descuidar la otra, y buscar la guía de Dios para alcanzar ambos objetivos, es la mejor manera de ser socios para cumplir el llamado de Dios.
También hay una trampa en la que caen muchas parejas pastorales: separar las cosas espirituales de los asuntos seculares. Dios no hace tal distinción en nuestra vida. Debemos honrarlo y darle gloria a él en todo lo que hacemos, tanto en el ámbito religioso como en el secular. Alegrías y desafíos de la familia Pastoral, 37.
Arrais, Jonas y Raquel. Alegrías y Desafíos de la familia pastoral. Buenos Aires:ACES, 2018.
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