Respuestas a preguntas de Mayordomía para emprendedores

1. ¿QUIÉN ES JESÚS Y QUE POSICIÓN DEBEN TOMAR SUS SIERVOS DELANTE DE ÉL? 

Jesús es el Señor de acuerdo con lo revelado por el Espíritu Santo (1 Cor. 12:3). Él es el Verbo, es Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna (Juan 1:1-3, 4; 3:16). La palabra “Señor” (kurios) es el equivalente a dueño “propietario de todo lo que existe” (Sal. 24:1). Por otro lado, nosotros somos solo sus mayordomos. La palabra “mayordomo” en el Nuevo Testamento (oikonomos) significa administrador, gerente de la propiedad del Señor (Dic. Strong), y él pedirá cuentas de nuestra mayordomía (administración)

2. LA CAPACIDAD PARA LOS NEGOCIOS Y NUESTROS BIENES ¿SON CONSIDERADOS DONES, COMO PREDICAR, POR EJEMPLO? 

Sí, los dones son medios materiales o inmateriales concedidos por Dios para que las personas lo sirvan durante la vida, particularmente en su iglesia. Algunas personas pueden pensar que los dones son solo de instrucción y devoción para predicar y orar. Pero, los dones espirituales (toda capacidad) son los que se usan para edificar la iglesia y su misión bajo la dirección el Espíritu Santo. Los dones mencionados en la Biblia son diversos (1 Cor. 12) y varían de iglesia en iglesia conforme a la necesidad (Rom. 12; 1 Cor. 12; Efe. 4). Pueden ser habilidades manuales como un artesano, escultor o costurero, por ejemplo (Éxo. 31:1- 11). También pueden ser dones musicales, intelectuales, asistenciales, técnicos, etc. Como cantar, tocar, predicar, enseñar, gobernar, presidir, ayudar y aconsejar (1 Cor. 12:28; Rom. 12:8). También en gobernar y presidir están los dones comerciales y administrativos, los que Jesús menciona mucho en sus parábolas (Mat. 9:38; 20:1-8). Y están los dones físicos, como la fuerza de Sansón (Jue. 14:4-6), entre otros dones, que Dios concedió para que su nombre sea glorificado y anunciado al mundo. Existen dones sociales y relacionales como influencia, poder y posición. Pero, hay un tipo de don que las personas no recuerdan que es un don de Dios: los bienes materiales y el dinero. La Biblia dice que toda “buena dádiva” (don) y todo “don perfecto” viene de lo alto, del Padre de las luces (Sant. 1:17). En ese espectro se incluye el don para ganar dinero y el dinero que alguien posee. El mismo mensaje está en el libro de Eclesiastés, que clasifica los bienes y la capacidad de usarlos como un don de Dios: “Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios [o una dádiva, un presente] (heb. mathat) de Dios” (Ecl. 5:19) (v. 18 no WLC). Dios da los dones y el poder para usarlos, incluyendo los bienes materiales como un don de Dios. Así, si un predicador o cantor dejan de ejercer su don para el servicio del Señor, un día deberán dar cuentas a Dios. Si alguien que tiene don para ganar dinero y posee bienes y no usa ese don para promover la obra de la iglesia de Cristo, está en falta con Dios. Por lo tanto, de acuerdo con los ejemplos bíblicos, la habilidad para obtener riquezas y las propias cosas materiales son dones de Dios, sean pocos o muchos, deben ser usados para su servicio.

3. ¿CÓMO SE IDENTIFICA DIOS CON LOS EMPRENDEDORES EN LOS NEGOCIOS? 

Jesús está representado en la Biblia como abogado, rey, etc., pero está representado con bastante frecuencia como hombre de negocios. En varias parábolas e historias de los Evangelios, Jesús está representado por el dueño de la cosecha, de la viña y negociantes (Mat. 9:38; Mat.13:45; 20:1-8). Esos empresarios se denominan kurios (señores) para ilustrar a Cristo, el gran Kurios (Señor). También hay otros términos que se refieren al empresario que tiene negocios y espera resultados de sus administradores (mayordomos). En ese sentido, lo que un emprendedor espera de sus empleados, en términos de fidelidad y dedicación, Dios también lo espera de sus siervos en la tierra. Todo empresario es, al mismo tiempo, un mayordomo, siervo de Cristo, y también en el sentido general, un modelo. Ese modelo empresarial representa a Jesús como el propietario del emprendimiento multinacional y global del evangelio de salvación. Cristo espera que los empresarios de su iglesia se identifiquen como sus instrumentos y utilicen sus recursos y talentos para el avance de la causa.

4. ¿CÓMO ERA LA ECONOMÍA EMPRESARIAL EN EL CONTEXTO BÍBLICO? 

Después del Éxodo, la tierra de Canaán fue dividida entre las tribus, con excepción de la tribu de Leví (Núm. 34-36; 1 Rey. 4:25). En el contexto bíblico, Israel estaba organizado en familias, clanes y tribus y el sistema familiar era el patriarcado. El bien más importante era la tierra y el negocio era principalmente la ganadería con bovinos, ovinos y caprinos, y la agricultura con viñedos, olivares, higueras, trigo, cebada y otros cereales, y frutas. Israel era una nación de empresarios, y la mayoría de las familias se dedicaba al agronegocio. De acuerdo con la Enciclopedia Judaica, 2ª ed., t. 1, página 471, en el período cuando 4 la Biblia fue escrita, más del 50% de la población en el antiguo Israel era de agropecuarios. Los demás vivían en pequeñas ciudades y villas en actividades administrativas o también eran empresarios del comercio y de la industria. Por lo tanto, el grueso de su economía era de empresarios. Las tribus estaban constituidas en gran parte por “empresas familiares”, incluso después del cautiverio babilónico, la mayoría de la población continuó siendo negociante del campo. Por eso, al dar el mandamiento del sábado, el Señor habla de esa red de emprendimientos privados de la nación israelita y ajusta el lenguaje del mandamiento a la situación específica de Israel de aquellos días. El Señor indica que en sábado el empresario debía cuidar para que sus siervos, sus animales, y sus hijos (todos los que trabajaban en la empresa del agronegocio) cesaran el trabajo. Este mandamiento (Éxo. 20:8-11) contiene los principios de la observancia del sábado aplicables a todas las personas, en cualquier situación. Sin embargo, el contexto del mandamiento parte de la condición del israelita como emprendedor en el 3 agronegocio y es un llamado a todos los empresarios de todas las épocas. Esos empresarios que servían a Dios empleaban la mayor parte de los trabajadores del país, los cuales descansaban el sábado. También eran los mismos que mantenían el sistema religioso de Israel, pues eran responsables por la mayor parte de los diezmos y ofrendas. Esa es una lección de fidelidad válida hasta hoy. En términos modernos, el mandamiento podría decir “ningún trabajo harás en tu empresa, comercio, industria, ni en tu hacienda, huerta o quinta, ni tú, ni tu empleado (siervo) ni tu hijo que trabaja y vive contigo, ni tus animales de tracción, transporte y carga ni alguno que estuviera de visita o trabajando en tu propiedad o negocio”. En ese sistema, de empresa familiar, el diezmo y las ofrendas eran entregadas por el patriarca representando a la familia. Aunque hubiera comercio, industria y profesionales individuales como carpinteros, herreros, albañiles y otros, los ingresos de la población eran predominantemente de la tierra, de las haciendas y chacras. Ese era el negocio de las familias de Israel con el patriarca como gerente de la empresa familiar. De esos emprendimientos los patriarcas de las familias entregaban el diezmo y las ofrendas. En ese sentido, el énfasis sobre el diezmo de la actividad agropecuaria (Lev. 27:30-34 y Núm. 18:24-31) era representativa de las demás fuentes de ingresos, pero el diezmo y las ofrendas incidían sobre todo (Prov. 3:9).

5. ENTONCES ¿EL DIEZMO INCIDÍA SOLO SOBRE PRODUCTOS DE AGRONEGOCIO Y SOLO EN ANIMALES O COSECHAS? ¿NO SE DABA DIEZMO EN DINERO? 

El santuario solamente aceptaba diezmo en dinero y aun así en la moneda propia o peso estándar propio del santuario con valor equivalente a 11,4 gramos (Éxo. 30:13, 24; 38:24-26). Los animales y los cereales eran transformados en dinero, y en el santuario quedaban productos del campo solo lo suficiente para mantener los servicios del templo. Por tratarse de una nación económicamente basada principalmente en el agronegocio, alguno podría imaginar que el diezmo se aplica solo sobre productos agropecuarios (plantaciones y ganado), pero esa interpretación estaría equivocada, pues se basaría en solo dos textos de la Biblia (Lev. 27; Núm. 18), cuando hay otros textos bíblicos 5 4 más amplios. Así, el diezmo no se restringe solo a productos agropecuarios, sino a todas las pertenencias del adorador, como veremos más adelante

6. ¿CÓMO SE HACÍA LA ENTREGA DE CASAS, TIERRAS, COSECHAS Y ANIMALES QUE ERAN CONSAGRADOS AL SEÑOR, INCLUYENDO EL DIEZMO? 

Los bienes inmuebles (tierras y casas, por ejemplo) consagrados a la obra del Señor deberían ser evaluados por el sacerdote y vendidos por el precio de la evaluación; y entonces, el valor era depositado en el tesoro del santuario. La parte de la cosecha y del ganado consagradas al Señor, como también la parte correspondiente al diezmo de esos negocios, siendo que eran bienes móviles, deberían ser llevados al santuario porque el adorador no estaba autorizado a vender por el valor que le pareciera justo. De acuerdo con Levítico 27:8 en adelante, todo lo que era consagrado al Señor (votos, diezmos, etc.) debería primero pasar por el sistema de evaluación del templo. El sacerdote era el encargado de evaluar todos los animales y productos de la tierra que, vendidos en seguida, eran transformados en dinero y guardados en el tesoro del templo. Las demás actividades comerciales e industriales no necesitaban evaluación del sacerdote, pero el diezmo y las ofrendas eran entregados directamente en el templo.

No había corrales ni establos en el santuario. En la parte externa del santuario se hacía la evaluación porque el templo no se guardaba el animal diezmado u ofrendado, sino el valor correspondiente. Sin embargo, como fue mencionado, el único autorizado de hacer la evaluación para la conversión del producto en dinero, en la moneda del templo, era el sacerdote, porque el adorador no estaba autorizado a hacerlo. De ahí la necesidad de llevar los animales al templo, pero eso no significaba que el diezmo era solo de animales o de cosechas, sino en dinero y otros objetos, según lo que otros textos indican claramente. Por eso, jamás los saqueadores del templo encontraban animales o gran cantidad de suministros en el templo, sino encontraban dinero y metales de valor. De una manera o de otra, el diezmo solamente entraba en el tesoro en forma de objetos de valor y dinero, jamás como animales y la totalidad de los frutos y cereales, salvo el alimento necesario para las actividades cotidianas del templo.

7. ¿QUÉ OTRO TEXTO INDICA QUE EL DIEZMO Y LAS OFRENDAS ABARCAN TODO LO QUE SE POSEE Y NO SOLO PRODUCTOS DEL CAMPO Y ANIMALES? 

Varios textos. Por ejemplo, el libro de Proverbios 3:9-10 declara que debemos honrar a Dios con los “bienes” o riquezas (hon) y las primicias de “todas”, la totalidad (kol) de los “ingresos” o entradas de la producción (tevuah). O sea, todo lo que fuera rendimiento o producción, entradas o ganancias deberían diezmarse y entregarse las ofrendas. Todo lo que significa aumento de posesiones debe ser para honrar al Señor. En ese caso el pasaje está diciendo que el diezmo incide sobre más que productos agropecuarios. Otros ejemplos son Abraham que dio el diezmo de todo (Gén. 14:20), como también Jacob que prometió dar el diezmo de todo lo que Dios le diera (Gén. 28:22). Y también en los días de Cristo todavía la costumbre era dar el diezmo de todo lo que se poseía, lo mismo un fariseo de Jerusalén que, normalmente, no trabajaba con productos del campo (Luc. 18:12). Por lo tanto, el diezmo sobre todo es la totalidad de los bienes y el dinero que se posee.

8. ¿HAY UN EJEMPLO PRÁCTICO DE ESA ENTREGA DE TODO?1 SSí. Al reflexionar sobre el ejemplo del patriarca Abraham, por ejemplo, vemos que él no restringió el diezmo a los animales y cereales del despojo que, por derecho, le pertenecía, sino que dio el diezmo de “todo” lo que rescató y por derecho pasó a ser suyo (Gén. 14:18-20). La palabra “todo” (heb. Kol), en el texto anterior, significa totalidad de la propiedad y la palabra “bienes” en hebreo es rekush. Esa palabra se aplica, según el diccionario (Dic. Strong), a animales, comida y obje8 tos, oro, plata y ropa que eran bienes transportables. Abraham dio diezmo de todo el rekush que trajo de vuelta. Entonces, el diezmo es de todo, porque el despojo incluía alimentos, animales y objetos. Noten que los reyes invasores (Gén. 14:1-11) habían tomado de Sodoma (v. 11) todos los “bienes” (rekush) y todos sus víveres, comida o cereal (okel). Así, eran bienes de dos tipos. En ese pasaje menciona bienes (rekush) y víveres (okel) y se refiere a alimento y cereales. Entonces Abraham diezmó dos cosas: todo rekush, los bienes materiales como animales y oro, plata, objetos y dinero, bienes como el okel, los cereales y alimentos que él rescató. Por lo tanto, el diezmo no es solo de animales y productos del campo, sino de todos los bienes o propiedades, de todo rekush que tenemos, incluidos, para los agricultores, los cereales y víveres (okel).

9. EL DIEZMO ¿ES SOBRE EL SUELDO O SOLO SOBRE LA HERENCIA Y OTRAS GANANCIAS?

Como ya vimos, el diezmo abarca todo. El ejemplo de Jacob enseña que sobre “todo lo que me dieres” se debe dar el diezmo (Gén. 28:18-22). Su conocimiento sobre el diezmo se revela en su voto. “Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Gén. 28:22 JFA-RC). Se hace evidente que Jacob no había diezmado, personalmente, hasta ese momento, simplemente porque en el sistema patriarcal, Jacob no poseía bienes, pero prometió que daría el diezmo de todo (kol) lo que Dios le diera. Dios no da solo productos del campo y animales. Por lo tanto, el diezmo recae sobre todo lo que Dios da. Todo lo que tenemos. Se puede pensar que el voto de Jacob fue puntual y solo personal y terminó en su experiencia particular, pero no es así. Cuatro aspectos importantes pueden destacarse en el voto de Jacob que muestran el alcance en la historia de la familia del patriarca, y el valor espiritual y profético de su voto.

En el caso de Abraham, citado anteriormente, él dio el diezmo de todo lo que en ese momento logró poseer, no por el trabajo normal, sino por el rescate, en la guerra. También en el caso de Jacob, ahora él comenzaría a diezmar por sí mismo al adquirir sus propios bienes por el trabajo personal. Así, el diezmo incide sobre todo lo que pasa a pertenecernos, ya sea por trabajo normal, por herencia o por situaciones excepcionales que por ley nos pertenezca, como en el caso de Abraham.

10. PERO ¿A QUIÉN ENTREGARÍA JACOB EL DIEZMO ANTES DE QUE EXISTIERAN LOS LEVITAS? 

Evidentemente a sacerdotes como los del “orden” de Melquisedec (Gén. 14:18-20; Sal. 110:4; Heb. 5:6, 10; 6:20;7:11, 17, 21). Es claro que si había un “orden” es porque había un grupo que se sucedía en la función sacerdotal. Jesús es miembro de ese orden, aunque no sepamos casi nada sobre el propio Melquisedec y ni sobre su orden sacerdotal. Por lo tanto, había una orden de sacerdocio en la región del Oriente Medio para recibir diezmo, como Melquisedec recibió. En ese sentido, Jacob pretendía entregar el diezmo a alguien que era sacerdote, como lo hizo su abuelo Abraham, y no gastar de cualquier manera o como lo considerara mejor. Es evidente que el voto de Jacob indica que él ya sabía sobre el diezmo y que debería ser fiel, según había aprendido de su contesto familiar. No se trataba de un pacto puntual solo de Jacob, como veremos en la próxima respuesta. 

11. EL VOTO DE JACOB ¿VALE COMO EJEMPLO DE FE Y TIENE VALOR PROFÉTICO PARA NOSOTROS HOY? 

Exactamente para ser israelitas espirituales debemos experimentar el voto de Jacob en nuestra vida. Para dar base a esa comprensión, la lectura del voto de Jacob señala tres decisiones: (a) el Señor será mi Dios, (b) ese lugar será casa de Dios, y (c) de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. Por lo tanto, la primera parte del voto trata de algo que él conocía y ya hacía: Dios era su Dios, o sea, una reafirmación de su fe. Nada de nuevo. La segunda parte del voto habla de la casa de Dios, el lugar de adoración. La tercera y última parte habla de lo que ya había oído en la historia de su abuelo Abraham: “de todo lo que me dieres el diezmo apartare para ti”. Así, en el voto de Jacob están incluidos la historia de su familia y la revelación divina sobre sus futuros descendientes físicos y espirituales. Por eso, él prometió ser fiel al único Dios, lanzó la piedra fundamental como columna de la futura casa espiritual de Dios y decidió ser fiel en la devolución del diezmo. 11 Queda claro que el voto de Jacob no es algo puntual, sino una expresión de fe y práctica de familia, pasada de generación en generación. Su voto era un compromiso de continuar haciendo lo que su familia hacía desde su abuelo Abraham. Eso incluía adorar al único Dios que su familia adoraba, aceptar la revelación de la casa de Dios dada en Betel, y dar el diezmo como su familia de origen lo hacía. Esa experiencia revela que él tenía conocimiento anterior del diezmo y, en esa situación difícil, hizo un compromiso de seguir en la vida los pasos de sus padres y abuelos. Así, el voto de Jacob de diezmar fue un compromiso patriarcal y profético, válido para todos sus descendientes físicos y espirituales. Ese voto reflejaba la continuación de experiencia espiritual de los antepasados de Jacob y proféticamente describía como serían los descendientes de Jacob, porque el voto estaba conectado con el pasado (diezmador como su padre y abuelo) y con los futuros descendientes físicos y espirituales de Jacob (israelitas y la iglesia).

En armonía con ese análisis Elena de White declara: “El sistema del diezmo se remonta hasta más allá del tiempo de Moisés. Ya en los días de Adán, se requería de los hombres que ofreciesen a Dios donativos de índole religiosa, es decir, antes que el sistema fuese dado a Moisés en forma definida. Al cumplir lo requerido por Dios, debían manifestar, mediante sus ofrendas, aprecio por las misericordias y las bendiciones de Dios para con ellos. Esto continuó durante las generaciones sucesivas y fue practicado por Abrahán, quien dio diezmos a Melquisedec, sacerdote del Altísimo. El mismo principio existía en los días de Job. Mientras Jacob estaba en Betel, peregrino, desterrado y sin dinero, se acostó una noche solitario y abandonado, teniendo una piedra por almohada, y allí prometió al Señor: “De todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti”. Génesis 28:22. Dios no obliga a los hombres a dar. Todo lo que ellos dan debe ser voluntario. Él no quiere que afluyan a su tesorería ofrendas que no se presenten con buena voluntad” (Consejos sobre mayordomía cristiana, 74).

12. ¿CUÁL ES LA RELACIÓN ESPIRITUAL ENTRE EL VOTO DE JACOB Y JESÚS Y LA IGLESIA?

(1) En el sentido que ya mencionamos, en Jesús, somos seguidores del Dios de Jacob, y más tarde, cuando Dios le cambia el nombre a Israel, nosotros, al imitar la fe de Jacob, llegamos a ser israelitas espirituales, una designación usada para la iglesia en el Nuevo Testamento (Mar. 12:29; Luc. 1:16; Juan 1:49; Hech. 13:23; Gál. 6:16). La escalera (2) Jesús es la escalera en la revelación de Dios a Jacob, por donde los ángeles de Dios suben y descienden, uniendo el cielo y la tierra (Juan 1:51). Por lo tanto, unirse a la igle12 sia y promover su misión es edificar la casa de Dios, porque quien recibe a Jesús está en la escalera de Jacob; por lo tanto, está en Betel, que significa en la “casa de Dios”. En el voto de Jacob estaba la fe en Dios, estaba Jesús (la escalera) y estaba el diezmo. Nuestra fe es la fe de Abraham, Isaac y Jacob (Israel). Diezmador (3) El voto de Jacob es el compromiso de fe de todo creyente en Cristo. Por eso servimos al Dios de Abraham (declaradamente diezmador), al Dios de Isaac (obviamente diezmador) y al Dios de Jacob (declaradamente diezmador). Finalmente, en la tercera y última parte del voto, el diezmo lo daría él, y en la condición de patriarca, por todos sus descendientes físicos (Israel) y espirituales (Iglesia) que serían diezmadores al reconocer a Dios y el voto de Jacob haciéndose israelitas. Así, ese triple voto de Jacob, se cumple en cada una de sus afirmaciones en la dimensión física de su descendencia (Israel físico) y en la dimensión espiritual del cristianismo (Israel espiritual). Un voto del estilo de vida que adoptaba Jacob y sus descendientes físicos y espirituales, como de hecho sucedió en el Israel físico y en la iglesia. En ese sentido, la adopción del Dios de Jacob es la fe de los fieles hasta hoy. La casa de Dios, Betel, donde está Jesús, la Escalera, es la iglesia de hoy. La fidelidad en el diezmo también fue parte del voto de Jacob y todavía es prueba de fidelidad a Dios, que vale para la verdadera familia espiritual de Jacob (Israel espiritual), que es la iglesia hoy. Finalmente, Jacob constituyó su propio negocio y, como empresario, legó a sus descendientes su bendición, a todos los que son fieles a Dios por Cristo, reconociéndolo a través de su fidelidad en todas las cosas.

13. ¿EN EL ANTIGUO ISRAEL SE DABA EL DIEZMO DEL LÍQUIDO O DEL BRUTO? 

No hay distinción entre líquido y bruto en la Biblia. Todo bien material que no se poseía y se pasaba a poseer era considerado una dádiva de Dios, y por eso se diezmaba. Al final de la cosecha, por ejemplo, se comprobaba qué había aumentado en la hacienda, y entonces, se diezmaba. Por el texto bíblico, la constatación material del aumento 13 o resultado positivo era lo que comprendía el diezmo. En ningún momento la Biblia habla de excluir algo a la hora de diezmar, porque todos los gastos del negocio agropecuario, la empresa de la familia, ya habían sido hechos a lo largo del proceso. El jornalero, obrero diario, recibía al final del día el resultado de su trabajo y diezmaba de ese salario, el resultado final de su labor, el diezmo del aumento total después de la jornada de trabajo. Pero las haciendas y empresas del Antiguo Testamento diezmaban después de haber pagado a los que trabajaban para los dueños. Esa misma situación ocurrió con Abraham que, en la acción conjunta de la guerra de rescate de Lot y familia, devolvió primero el diezmo de todo excluyendo lo que los hombres consumieron y la parte de sus aliados (Gén. 14:24). Notemos que Abraham (Gén. 14:23), después de devolver el diezmo a Melquisedec, entregó los 90% restantes a los antiguos dueños. Él diezmó porque los bienes eran suyos, pero no disfrutó nada de esas posesiones que eran suyas. Así, el diezmo incide sobre todo lo que es nuestro, aunque luego le dejemos todo a otro. La obligación de diez13 mar es de los propietarios del momento (Gén.14:20). En resumen, la empresa diezma del resultado final (su situación líquida en cada período), porque ese es su aumento (conf. Prov. 3:9; Gén. 14:11, 16, 20) hon (posesiones), su rekush (bienes, riquezas) o su tevuah (entradas). Ya el asalariado diezma del sueldo bruto final porque recibe la totalidad de los ingresos a cambio de la mano de obra, y todo el salario es aumento hon (posesiones) o rekush (bienes riquezas). Por las indicaciones de la práctica bíblica, el empresario que retira sus honorarios (retirada a título de salario hecha por los socios) diezma, como vimos, como asalariado de ese hon o rekush (posesiones) que le que le provee un tevuah (ingreso), siempre e inmediatamente cuando lo recibe. Por otro lado, su empresa al final del ejercicio diezma del aumento líquido, o de las entradas (tevuah) de la propiedad (hon, rekush) que es su empresa de cualquier rama, como indican los textos y ejemplos bíblicos sobre los empresarios de los tiempos bíblicos.

14. ¿CUÁL ES EL PERÍODO PARA DIEZMAR? 

El más corto posible. Por varias razones: 14 (1) Porque debemos buscar primero el reino de Dios (Mat. 6:3). (2) Porque el diezmo y las ofrendas eran apartadas en primer lugar, junto con las primicias (Prov. 3:9). (3) Porque diezmar y ofrendar debe ser una costumbre sistemática semanal. Los que siguen a Cristo no deben aguardar para obrar hasta que los despierten los conmovedores llamados misioneros. Si están espiritualmente despiertos, oirían en los ingresos de cada semana, sean pocos o muchos, la voz de Dios y de la conciencia, que con autoridad les exige las ofrendas y los diezmos debidos al Señor” (TI, t.4, p. 465). (4) Porque evita el riesgo de acumular. “Muchas personas durante largo tiempo no han tratado honradamente con Dios. Al no separar 14 el diezmo cada semana han dejado que este se acumule hasta constituir una suma voluminosa, y ahora se resisten a pagarlo. […]” RH, dic. 23, 1890. (CM, p.101). (5) Porque la obra de Dios tiene apuro por salvar almas. “Daremos a la causa de Dios los recursos a nosotros confiados, y nos dedicaremos también sin reservas a su obra”. Se nos presentan las necesidades de la causa; las tesorerías vacías nos piden patéticamente ayuda. Un peso tiene ahora más valor para la obra que el que tendrán diez pesos en algún momento futuro” (JT, t.2, p. 329). (6) Porque el diezmo y las ofrendas no deben entregarse en períodos prolongados, por eso el consejo es “no traer meramente una ofrenda anual”. TS 1, p. 237 y t. 2, p. 573.

15. ¿Es correcto destinar las ofrendas y diezmos a proyectos misioneros particulares y de caridad? 

En la Biblia la aplicación de los diezmos y ofrendas jamás la hace el dador, este la entrega en el santuario, en la casa de adoración (Mal. 3:8-10). No hay un solo caso de que el ministerio sea usado para otra cosa a no ser para entregarlo en el alfolí para mantener a los ministros. “Todo” diezmo era para los sacerdotes (Lev. 27:30-33; Núm. 18:21). Del mismo modo, las ofrendas del santuario y las ofrendas voluntarias nunca se usan para proyectos particulares. Las ofrendas y provisiones para caridad y proyectos particulares venían de otros recursos, como la siega (Deut. 24:19-22); Lev. 19:9, 10) y el derecho de alimentarse en la cosecha ajena (Deut. 23:24, 25). Había también un segundo diezmo (Deut. 14:28 y 29 y 26:12, 13) para gastos religiosos de la familia y atención a los que no tenían tierras o eran pobres y extranjeros. Así, en la Biblia había dos tipos de ofrendas y diezmos religiosos: el diezmo y las ofrendas solo para el santuario y los diezmos y ofrendas que tenían otras finalidades religiosas y caritativas. Había también un 15 tercer diezmo, pero ese era un impuesto instituido cuando surgió la monarquía en Israel (1 Sam. 8:15 en adelante). Otros recursos se utilizaban para proyectos personales de caridad o religiosos, pero la ofrenda del templo y el diezmo jamás eran dirigidos por el dador. La palabra “ofrenda” en las Escrituras significa “presente” que se da a alguien sobre el cual no se tiene más control, de acuerdo con la palabra Terumah, que corresponde a presente/regalo y está en Malaquías 3:8-10. Así, nuestros diezmos y ofrendas solo son, en realidad, ofrendas, cuando las entregamos a la iglesia para que ella decida lo que hará de acuerdo con los proyectos y necesidades de la obra.

16. ¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE RECORDAR ESAS COSAS? 

Porque en la Biblia se destacan tres advertencias divinas para toda la humanidad, para que recuerden, y se usa el mismo verbo: 16 16 (1) Acuérdate (heb.: zakar) del sábado porque el Señor es el Creador (Éxo. 20:8). (2) Acuérdate (heb.: zakar) de tu Creador en los días de tu juventud (Ecl. 12:1). (3)Acuérdate (heb.: zakar) de Jehová tu Dios, porque él da poder para hacer las riquezas (Deut. 8:18). “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día” (Deut. 8:18). En relación particular al tercer texto, el poder (la fuerza o habilidad, capacidad) que Dios da para adquirir riquezas tiene una finalidad muy clara: confirmar el pacto. El pacto era que serían su pueblo y que Dios sería su Dios. Así, las riquezas sirven (o deberían ser- 17 vir) para recordarnos que Dios (así como el sábado y la juventud) es nuestro Dios y usar ese don para la obra del Señor. Por desgracia, algunos “olvidan” que Dios les da fuerza para obtener riqueza con el objetivo de confirmar el pacto de fidelidad a Dios. La Biblia enseña que cuando la persona recibe de Dios una misión y no cumple fielmente, cae en el pecado de la rebelión, que es como hechicería (ver el caso de Saúl en 1 Sam. 15:23). 

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Tim. 6:17-19). 

Todo don de Dios es para afirmar su pacto con nosotros: cantar para afirmar nuestro pacto, predicar para afirmar nuestro pacto, ser fiel en la generosidad con la obra confirmando el pacto de Dios con nosotros. Fue para eso que él dio el don. Por lo tanto, es importante recordar esas cosas para la vida espiritual de los que fueron privilegiados con el don del “poder” o capacidad para adquirir riquezas.






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