Ministerio de la Familia
El objetivo del departamento de Ministerio de la Familia es fortalecer el matrimonio y la familia.
La familia fue establecida por creación divina, con el matrimonio como su centro. Como el ambiente básico en el que se aprenden los
valores y se desarrollan las capacidades para una íntima relación con Dios y con otros seres humanos, su salud es vital para la misión de la Iglesia de hacer discípulos.
El Ministerio de la Familia es un ministerio de gracia, que reconoce las enseñanzas de la Biblia con respecto a la familia como normativas y pone en alto los ideales divinos para la vida familiar. Al mismo tiempo, ayuda a comprender el dolor que sufren las personas en un mundo caído.
El departamento promueve la comprensión, la unidad y el amor en el hogar, y en la familia de Dios. Incentiva la reconciliación y la restauración entre las generaciones,
prometidas en el mensaje de Elías en Malaquías 4:5 y 6, y trae esperanza y amparo a los que fueron heridos y lastimados por el abuso, la disfunción familiar y las relaciones deshechas.
Promueve la capacitación en diversas habilidades interpersonales a través de la educación y el enriquecimiento familiar. Anima a personas, matrimonios y familias a someterse a terapia familiar profesional cuando tal cosa es necesaria.
El Ministerio de la Familia en la iglesia local se concentra en las relaciones, en el aconsejamiento prematrimonial para parejas, en el fortalecimiento de programas para matrimonios y en la educación de los padres. También ofrece atención a las necesidades especiales de familias con padres solteros o viudos, o aquellas en que hay padrastros o madrastras, y provee instrucción para el evangelismo de familia a familia.
“Nuestra obra por Cristo debe comenzar con la familia, en el hogar... No hay campo misionero más importante que este... Muchos han descuidado vergonzosamente el campo del hogar, y es tiempo de que se presenten recursos y remedios divinos para corregir este mal” (HAd, 29).
“Dios quiere que las familias de la tierra sean un símbolo de la familia celestial. Los hogares cristianos, establecidos y dirigidos de acuerdo con el plan de Dios, se cuentan entre sus agentes más eficaces para formar el carácter cristiano y para adelantar su obra” (1MCP, 178).
“La misión del hogar se extiende más allá del círculo de sus miembros. [...] Mucho más poderosa que cualquier sermón predicado es la influencia de un verdadero hogar en los corazones y en las vidas de los hombres” (SC, 257, 258).
Dirigentes del Ministerio de la Familia.
Puede elegirse a una persona o a un
matrimonio (véanse las pp. 150-152 para la definición de matrimonio que da la Iglesia) para que sirvan como directores de Ministerio de la Familia.
Deben tener una familia con fuertes y crecientes relaciones, y demostrar un interés sincero en promover el bienestar de todas las familias.
Para ser eficientes, es necesario que comprendan el plan de redención de Dios para sanar las rupturas en las relaciones, producidas por el pecado.
También es sumamente importante que los dirigentes mantengan una
apropiada confidencialidad, y saber cuándo y cómo animar a los individuos que se encuentran en situaciones críticas a que busquen consejo profesional.
Comisión directiva.
La Junta Directiva de la iglesia puede establecer una comisión directiva del Ministerio de la Familia, presidida por el director del departamento de Ministerio de la Familia.
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