Desigrejados Aunque yo no voy a la iglesia, yo siempre estoy con el Señor. “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). Esa así llamada fe en Cristo que profesa eximir a los hombres de la obligación de obedecer a Dios no es fe sino presunción. ‘Por gracia sois salvos por medio de la fe’. Pero ‘la fe, si no tiene obras, está completamente muerta’ (Efe. 2:8; Sant. 2:17). Antes de venir a la Tierra, Jesús dijo de sí mismo: ‘Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu Ley está en medio de mi corazón’ (Salmos 40:8). Y, poco antes de ascender al cielo, dijo otra vez: ‘Yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor’ (Juan 15:10). La Escritura dice: ‘En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos [...]. El que dice que permanece en él, debe andar como é l anduvo” (1 Juan 2:3-6). Aunque es una idea vieja y trillada, ¿por qué lo que hacemos, nuestras acciones, hablan mucho más fuerte que lo que decimos?