Cuidando el rebaño de Dios
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Pr. Daniel Montalvan Ruiz
"Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, y mira con cuidado por tus rebaños". (Proverbios 27:23)
Introducción: Proverbios 27 pertenece a una sección que comienza en el capítulo 25 y termina en el capítulo 29. Estos capítulos fueron recopilados durante el reinado de Ezequías, aproximadamente trescientos años después de la vida de Salomón. En aquella época el rey procuró resueltamente llevar al pueblo de regreso al Señor (cf. 2 Reyes 18-20; Isaías 36-39). La sabiduría era especialmente necesaria para los líderes encargados de ayudar a la nación a elegir servir a Dios por encima de todo .
Según Alonso Schöekel el tema dominante del capítulo 27 tiene que ver con la función del «otro», hermano o prójimo, vecino o mujer, desconocido: “El hombre no se basta a sí mismo ni debe apoyarse sólo en sí mismo: depende de la alabanza ajena (v. 2) y del trato con el otro (v. 17); vive entre hermanos, mujer, vecinos y prójimos y de ellos depende; necesita el consejo, la reprensión, la protección. Con todos los matices, el capítulo proclama el carácter social del hombre ”.
Por otro lado, Bruce K. Waltke menciona que los primeros veintidós versículos del capítulo 27 dan instrucciones sobre la amistad .
Nuestro texto en estudio se encuentra dentro de una unidad (27:23-27) diferente de los anteriores y es una recomendación sobre el cuidado de los rebaños en el presente.
Como el futuro es incierto (ver: Proverbios 27:1), ese cuidado del rebaño debe ser “ahora”, presente. Dicho de otro modo, no debe ser dejado para mañana; cada día nuestro rebaño merece una atención especial.
Waltke señala que la imagen del pastor y su rebaño es una metáfora sobre el cuidado sabio del rey para con sus súbditos .
Así como un granjero cuida de su ganado, Salomón instruyó a su hijo, el príncipe, que prestara atención a su pueblo. Si bien la riqueza es inestable (23:4-5) y una dinastía puede terminar, los rebaños (personas) y las cosechas (tierras) cuando se las cuida con diligencia pueden ser estables.
1. Conoce atentamente el estado de tus ovejas
Personalmente me encanta este versículo de Proverbios, puesto que nos recuerda de que tenemos que ser diligentes en conocer el estado de nuestras ovejas y a mirar con cuidado por nuestro rebaño.
El texto comienza con una fuerte exhortación en el versículo 23, usando una enfática expresión hebrea: “Conocer”. Es una llamada para “asegurarse de saber” o conocer bien la condición de su rebaño. La exhortación aquí está destinada a tener un cuidado mejor de las personas que están a cargo de los líderes. La razón dada para esta atención proactiva es que nuestras circunstancias pueden cambiar, con ejemplos dados con respecto a las finanzas, riqueza, posesión y el poder de la posición que aparecen en los versículos siguientes.
“Conocer” viene del hebreo yadah que en esencia significa: Saber por observación y reflexión y saber por experiencia. Eso quiere decir que no debemos esperar que alguien nos cuente cómo está nuestro rebaño. Necesitamos estar cerca del mismo, tener la experiencia de conocer su situación. El que “sabe” se involucra con el objeto de este “saber”.
La razón para vigilar cuidadosamente a todos los que están bajo nuestro liderazgo es que aquellas cosas a las que podría verse tentado a desviar su atención y cuidado son, a veces, fugaces y esquivas. Uno puede sentirse tentado a confiar en la riqueza ("riquezas") o en la posición ("una corona") y, por lo tanto, relajarse en sus responsabilidades (Proverbios 14:28).
El mandamiento del versículo 23 se justifica en el versículo 24. El versículo 24 introduce un indicio de las cortes reales con la mención de "una corona", que puede dirigirnos a una aplicación más amplia. Después de la muerte de Salomón, el reino se dividió debido a la insensibilidad de su hijo Roboam hacia las necesidades del pueblo (1 Reyes 12:1-17). Él no "conocía bien la condición de sus rebaños, y no prestó atención a sus rebaños". Como resultado, perdió el reino, excepto la tribu de Judá (1 Reyes 12:16-17).
Aplicación: Tengas título de pastor o no, tenemos que saber que cuando somos puestos como cabeza de un grupo de hermanos somos el pastor de ese pequeño rebaño, sea que te nombren como tal o no. El hecho de tener a tu cargo un grupo de personas te da la responsabilidad de ser un pastor para ellos.
¿Qué es conocer el estado de tus ovejas? Es estar al tanto de cómo están espiritualmente. Hay “ancianos” o “líderes” que solo ven a sus ovejas en las reuniones de la Iglesia y no se preocupan por su estado. Es decir, un verdadero pastor de ovejas tiene que estar al tanto de la condición espiritual de sus ovejas, debe de dedicar un momento de charla para saber cómo están; no cae mal una llamada telefónica de vez en cuando, un correo electrónico de fortaleza o un buen saludo dentro de la congregación.
2. Mira con cuidado por tu rebaño
El “estado” de las ovejas es literalmente la “cara” de las ovejas o su “apariencia”. Se nota naturalmente un paralelo entre el trabajo del pastor de ovejas y la obra del ministro o pastor, de los ancianos de la iglesia, de los padres y los directores de la juventud.
A nivel superficial, esta sección es un elogio por brindar bienestar a nuestros animales, basada en gran parte en un argumento de interés propio de que nos beneficiaremos al cuidarlos. Sin embargo, su lugar en el libro de Proverbios, donde los animales no son un foco principal, sugiere que la lección que aprendemos del mundo natural debe aplicarse a la sociedad humana. Siempre que se nos confíen responsabilidades de liderazgo, debemos actuar para el florecimiento de quienes están a nuestro cuidado. Esto prosperará tanto a ellos como a nosotros.
Cuida bien tu propiedad porque, aunque ahora hay abundancia de riqueza, no durará para siempre, ni siquiera la posición o autoridad será permanente.
Pensando más ampliamente, a medida que los líderes provean a aquellos de quienes son responsables, la comunidad prosperará y todos estarán satisfechos.
Como la vida es corta y la fortuna incierta, deberíamos ser más diligentes en lo que hacemos con nuestras vidas. Deberíamos actuar con previsión, dando una atención responsable a nuestros hogares, familias y profesiones. Deberíamos ser mayordomos responsables, como un granjero con sus tierras y ganados. Prever es un deber, no una opción, para el pueblo de Dios.
En este versículo se nos recuerda que las cosas que le son confiadas requieren un cuidado responsable, si han de ser fructíferas y útiles. La diligencia de parte del hombre debe ir ligada al cuidado providencial de parte de Dios.
Estos versículos también afirman la diligencia y describen sus recompensas prácticas. El modelo es el del hombre que cuida sus ovejas y su rebaño; si lo cuida con diligencia, a su tiempo ellos cuidarán de él. Se pone énfasis en el cuidado del ganado.
Por otro lado, la idea del versículo es que lo que actualmente damos por sentado no está garantizado que dure. Esta es una buena razón para cuidar a quienes están a nuestro cargo en el presente. El tiempo de actuar debe ser ahora.
Sabemos que un granjero debe cuidar sus ovejas y sus rebaños porque son mejor inversión que muchas otras cosas. Las ovejas y los rebaños se multiplican a través de sus crías, pero el dinero se va cuando se gasta (cf. 23:5). Ser un rey (tener una corona) no dura. La grama y la hierba proveen comida para el ganado, el cual a su vez suple las necesidades de vestido (la lana de los corderos), dinero (por vender los cabritos) y leche y comida para la familia y los sirvientes. Es importante cuidar los recursos personales, trabajar duro y reconocer la provisión de Dios a través de la naturaleza.
Si esto se hace necesario en un ambiente de ganadería, su significado cobra un mayor realce cuando entendemos que cada persona a nuestro cuidado es un hijo de Dios, y que nosotros solo representamos al verdadero Pastor.
Aunque, la palabra "pastor" no aparece en los versículos 23-27, sin embargo, su imagen se entiende en todas partes detrás de estas descripciones.
Este breve poema reclama la necesidad de la diligencia y la laboriosidad para poder vivir de forma ordenada y próspera y sirve de perfecto contrapunto al conocido tema de la pereza (véase 6:6–11; 10:4–5; 24:30–34).
Aplicación personal:
Piensa en cuánta gente se nos va de la Iglesia porque no supimos cuidar de ellos. No es por nada, pero la mayoría de personas se van de las congregaciones porque necesitaban expresar sus problemas, necesitaban una consejería, una palabra de fortaleza o de guía de parte de su pastor, pero dichas palabras nunca llegaron, ya sea porque el pastor no tuvo la diligencia para saber el estado de su oveja o porque simple y sencillamente su visión no es la de cuidar ovejas.
Amados ancianos, estamos en un tiempo en donde la apostasía se está convirtiendo en una moda. Muchos están alejándose de la verdad, muchos se están yendo de las congregaciones y nosotros no estamos haciendo nada, todos podemos hacer algo en el lugar que estamos o en la posición que tenemos. Simplemente vemos cómo se van y los tildamos de carnales y pecadores, cuando realmente no nos damos cuenta que si nosotros tuviéramos la suficiente diligencia y cuidado sobre ellos, esto no estuviera ocurriendo.
A veces no es necesario ser anciano o líder espiritual para estar pendientes de las personas, todos lo podemos hacer. Si tú puedes dar una palabra de ánimo a una persona que tú sabes que la necesita, pues dásela. Si tú conoces a alguien que está pasando por una situación difícil y sabes que nunca han ido a visitarle, y peor, aun nunca le han hecho una llamada para saber su estado, entonces ve tú y hazlo, no esperemos que solo nuestras autoridades espirituales lo hagan. Si bien es cierto que ellos tienen la responsabilidad delante de Dios, no olvides que todos somos un cuerpo y que necesitamos estar unidos todos en un mismo sentir.
Llamado
Yo los desafío, queridos ancianos, a que seamos diligentes, a que conozcamos el estado de nuestras ovejas, no perdamos más almas solo porque no quisiste hacer una llamada o detenerte un momento para saber cómo le va a esa persona que tanta necesidad tiene de una palabra sabia. Seamos prudentes y comprometidos en realizar la obra que Dios nos encomendó, no permitamos que el enemigo nos esté ganando terreno.
Es hora de velar el uno por el otro y de fortalecernos en el Señor todos juntos, pues los tiempos son difíciles y el enemigo anda como león rugiente viendo a quien devorar. Cuidemos de nuestro rebaño como pastores de la iglesia local. ¡Que el Señor te bendiga!
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